Somos una comunidad nacional con unos rasgos distintivos y una doble misión: por un lado, garantizar nuestra continuidad histórica, por otro, cuidar, abrazar y elevar a aquellos de los nuestros a los que peor les va, para que puedan ser libres y mirar el futuro con esperanza.
La izquierda en el Gobierno se ha convertido en la compañía aseguradora de las ganancias de fondos, empresas y grandes particulares y en la verduga de la propiedad popular y extendida que anhela un conservador. Y es que un conservador sabe mejor que nadie que la verdadera justicia social es que una familia de barrio pueda ser propietaria. Que una casa se convierta en un hogar. Que se acaben los tumbos y se conquiste la tranquilidad, la estabilidad y el arraigo.
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