Demografía de Canarias, Ceuta y Melilla: la porosa frontera sur de España
INFORME 24 | CEU CEFAS Julio de 2026. www.cefas.ceu.es
Director: Joaquín Leguina Herrán
Catedrático Emérito de la Universidad CEU San Pablo
Coordinador: Alejandro Macarrón Larumbe
Responsable de Estudios y Análisis Social de CEU CEFAS
Por su interés publicamos el presente informe. Elaborado con anterioridad a la invasión migratoria de Ceuta del verano de 2026.
Introducción
Las fronteras de Canarias, Ceuta y Melilla son traspasadas de forma recurrente e ilegal desde hace décadas por abundante inmigración procedente de Marruecos y otros países africanos, sin que las autoridades españolas hayan logrado garantizar eficazmente su integridad. Sobre Ceuta y Melilla penden reivindicaciones terri- toriales marroquíes y su población ya es, en gran medida, de origen o sustrato familiar marroquí. También Canarias es señalada en ocasiones por autoridades de Rabat como objeto de ambiciones expansivas. Por esas razones, y por el interés que presentan como territorios con una evolución demográfica singular, este informe se dedica al análisis de la evolución y situación demográfica de Canarias y de las ciudades de Ceuta y Melilla, dentro del programa de estudios monográficos sobre comunidades autónomas y regiones específicas de este Observatorio Demográfico.
Parte I. Demografía de Canarias. Un invierno demográfico glacial
En los últimos 50 años, Canarias ha registrado el mayor desplome de la tasa de fecundidad de España y, probablemente, de toda Europa, hasta situarse en niveles similares a los de Corea del Sur o Taiwán, los países con menos hijos por mujer del mundo y posiblemente de la historia. De no haber partido Canarias a media- dos de los años setenta de una sociedad muy fecunda (3,18 hijos por mujer en 1975, por 2,77 en España) y joven (29,2 años de edad media en 1976, por 33,1 en España), y de no haber recibido en las últimas décadas mucha población del extranjero –incluyendo muchos europeos occidentales, atraídos por el encanto de las islas afortunadas–, y también de otras partes de España, Canarias tendría hoy una estructura demográfica desastrosa, hacia la que lamentablemente se encamina si no repunta la natalidad, al menos entre la población canaria de origen local o peninsular.
Canarias ha registrado un gran crecimiento demográfico en los últimos 50 años, casi todo debido a la inmigración extranjera
Las Canarias han registrado el segundo mayor crecimiento demográfico en términos relativos de todas las comunidades autónomas españolas en el último medio siglo, tras Baleares. Entre el 1 de enero de 1976 y el de 2026, la población total de Canarias ha pasado de 1,25 millones a 2,27 millones de personas.
Ese fuerte crecimiento ha tenido tres impulsores:
- Muchos más nacimientos que muertes. En 1976, los nacimientos triplicaban a las defunciones en Cana- rias. Ese saldo vegetativo tan positivo, que ese año supuso añadir un 1,5% a la población canaria, se fue reduciendo a medida que caían los nacimientos, hasta pasar a ser negativo desde 2013 entre los españoles autóctonos y desde 2018 en el conjunto de la población.
El saldo vegetativo es ahora un vector de caída poblacional en Canarias, y tiende a serlo cada vez más. En 2024 hubo un saldo vegetativo negativo de 5.800 personas, y de 7.500 para los residentes españoles autóctonos, canarios de nacimiento o no.
- La inmigración de españoles nativos procedentes de otras comunidades autónomas se sigue dando, si bien en cantidades moderadas (en números netos, de 1.000 a 3.000 personas anualmente en los últimos años, muy por debajo del saldo vegetativo negativo de los españoles residentes en Canarias).
- Inmigración procedente de otros países, incluyendo jubilados europeos. El 24% de la población de Cana- rias a 1 de enero de 2026 había nacido en el extranjero, 4 puntos porcentuales más que la media nacional. Y sumando hijos de madres inmigrantes que nacieron en España en los últimos 30 años, se llegaría al 28% de población total inmigrante, de primera o segunda generación.
En los últimos cinco años (de comienzos de 2021 a comienzos de 2026), la población nacida en el extranjero ha aumentado en 106.000 personas, 21.000 de media al año.
Canarias: de una gran vitalidad demográfica y mucha juventud (1975-1976), a la tendencia contraria en la actualidad
En 1976, la población de Canarias era muy joven, y con muchos más nacimientos que defunciones. En el resto de España ocurría algo semejante, aunque de forma menos acusada.
Como consecuencia del desplome de la tasa de fecundidad (el mayor de todas las comunidades autónomas), la vitalidad demográfica de la población canaria de origen español ha experimentado uno de los mayores vuelcos negativos de España.
A comienzos de 1976, los menores de 21 años eran el 44% de la población de Canarias, y el 37% en la de toda España. Cincuenta años después, estos porcentajes eran del 19% y el 21% respectivamente. En el último medio siglo, los menores de 21 años nacidos en nuestro país perdieron en Canarias 25 puntos porcentuales de su peso demográfico (más de la mitad), mientras que en el conjunto de España se produjo también una merma enorme, pero mucho menor en términos relativos (16 puntos porcentuales).
En 1976, en Canarias hubo 3,15 nacimientos por cada muerte, y a nivel nacional, 2,27. En 2024, tanto en Ca- narias como en toda España hubo casi el doble de muertes de personas nacidas en España que nacimientos de madres nacidas en España.
En Canarias, el número de nacimientos de madres nacidas en España cayó aproximadamente un 71% entre 1976 y 2024, por 68% a nivel nacional.
En Canarias hay más extranjeros que en el resto de España y, en concreto, más europeos e hispanoamericanos
A 1 de enero de 2026, el 24,0% de la población de Canarias eran personas nacidas en el extranjero; en el resto de España, el 20,2%. En Canarias hay bastantes más europeos (una buena parte, jubilados) y americanos (esen- cialmente hispanoamericanos) que en el resto de España, y menos africanos (pese a ser la mayor puerta de entrada a España de inmigración ilegal africana) y asiáticos que en el resto de España, como puede apreciarse en el Gráfico 1. El mayor peso de los europeos se explica sobre todo por la presencia de italianos, alemanes y británicos. El factor diferencial en americanos es que en Canarias hay muchos más venezolanos y cubanos. Y en ambos casos, esto es más notable en la provincia de Santa Cruz de Tenerife (con casi un 4% más población nacida en el extranjero que en Las Palmas), y de manera especial en el caso de los venezolanos, que son el 6,5% de la población de la provincia de Tenerife, frente al 1,5% en las Palmas y al 1,3% en el resto de España.
En la provincia de Tenerife reside el 10,1% de los venezolanos nativos que viven en nuestro país. Muchos de ellos, hijos o nietos de españoles emigrados con anterioridad a Venezuela, a la que se llama a veces «la octava isla canaria» por la abundante emigración canaria en el pasado hacia allí, aunque quizá sería más preciso hablar de «la quinta isla de la provincia de Santa Cruz de Tenerife».
Los magrebíes (casi todos marroquíes) eran al inicio de 2025 el 2,0% de la población total en la provincia de Las Palmas, 0,7% en la de Santa Cruz de Tenerife y 2,6% en el resto de España. Los subsaharianos eran entonces el 1,0% de los habitantes de Las Palmas, el 0,5% en Tenerife y el 0,7% en el resto de España.
Como se ha comentado y se estudia más adelante en este documento, pese a que Canarias ha registrado casi la mitad de todas las entradas ilegales por mar (270.000 personas de 1994 a 2025), y pese a que muy pocos de quienes entraron irregularmente han sido deportados, es llamativo que esta comunidad autónoma tenga proporcionalmente menos población africana que el resto de España.

La fecundidad en Canarias: en mínimos de Europa y del mundo
Si Augusto Comte sentenció que la demografía es el destino, o que en la demografía está el destino (la démo- graphie, c’est le destin), en las sociedades occidentales contemporáneas y en España en particular, con una alta esperanza de vida y emigraciones al extranjero moderadas, cabe decir que, para las poblaciones autóctonas, la fecundidad determina en gran medida el «el destino de su destino», en relación con sus dos variables esen- ciales: crecimiento (o decrecimiento) en número de personas, y envejecimiento (medido por la edad media y mediana, y porcentaje de mayores de 65 años).
El desplome de la tasa de fecundidad de Canarias en los últimos 50 años es dramático. En 1975 la fecundidad estaba en 3,18 hijos por mujer, 0,41 más que la media nacional. No era ya una fecundidad «explosiva», pero estaba de forma holgada por encima del nivel de reemplazo. En las décadas subsiguientes, esta tasa ha tenido una caída enorme, que alcanzó el 75% en 2024 en el caso de las mujeres españolas nativas (que eran en torno al 97% de las que había en edad fértil en 1975 en Canarias; ahora representan el 70% de las que están en edad de concebir), apreciablemente superior al 61% de caída de fecundidad registrado a nivel nacional en el medio siglo transcurrido desde la muerte de Franco.
Tanto ha caído la fecundidad en Canarias que actualmente es la región de España y de toda Europa donde es menor, y está al nivel de Corea del Sur y Taiwán, los países con menos hijos por mujer de todo el mundo, y muy posiblemente de toda la historia de la humanidad.

Entre las 242 regiones europeas llamadas «NUTS2» en la nomenclatura de la UE –equivalentes a nuestras comunidades autónomas–, Canarias fue en 2024 la que tuvo más baja fecundidad. Ocho comunidades autó- nomas españolas figuran también entre las 25 con menor fecundidad: Asturias, Galicia, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Baleares, Madrid y el País Vasco.
Y entre las 28 más infecundas de las 1.166 regiones europeas llamadas «NUTS3» –equivalentes a nuestras provincias, aunque también incluyen a islas de una cierta dimensión y entidad demográfica, como las siete mayores de Canarias, Mallorca, Menorca, e Ibiza más Formentera–, figuran las siete islas canarias principales, siendo cuatro de ellas las más infecundas de todas: La Palma, Tenerife, La Gomera y Gran Canaria. Entre esas 28 regiones NUTS3 con menor fecundidad, además de las dos provincias canarias –no explícitamente, pero sí de facto a través de sus islas– están otras seis provincias españolas (Orense, Pontevedra, Asturias, León, Zamora y La Coruña), Menorca e Ibiza más Formentera. Un auténtico desastre de la fecundidad española, con Canarias en cabeza.

Las mujeres canarias son las españolas con mayor propensión a abortar
En 2024, casi uno de cada tres embarazos de mujeres no inmigrantes (mujeres nacidas en Canarias o en otras partes de España) terminó en aborto provocado, una proporción espeluznante, la mayor de nuestro país. Es una de las razones de que la fecundidad sea bajísima en Canarias, la menor de España y Europa.

Más del 70% de las madres canarias en 2024 no estaban casadas
En Canarias se registra el mayor porcentaje de mujeres españolas que no están casadas al dar a luz. En con- creto, en el caso de las madres canarias nacidas en España, el porcentaje fue del 73,3% en 2024, lo que indica una elevadísima desestructuración familiar, con incidencia negativa en la tasa de fecundidad y en la crianza y bienestar de los hijos.

En Canarias se da el mayor porcentaje de bodas homosexuales de España, encabezado por la provincia de Las Palmas
El 3,6% de los matrimonios celebrados en 2024 en España con ambos contrayentes nacidos en España fueron enlaces entre personas del mismo sexo. En Canarias, ese porcentaje subió al 5,7%. Y de las dos provincias canarias, Las Palmas fue la que tuvo más, un 6,1%, frente al 5,2% en Santa Cruz de Tenerife.
El siguiente gráfico muestra las provincias con un porcentaje de bodas homosexuales mayor que la media nacional. También en esta cuestión, lo mismo que en fecundidad, en porcentaje de bebés sin madre casada y tasa de abortos, Canarias se sitúa en el extremo más alejado de la media nacional y de los valores tradicionales.

Las proyecciones demográficas anticipan un fuerte decrecimiento y envejecimiento de la población de raíces españolas
La fecundidad de las mujeres canarias es tan baja que las proyecciones de población apuntan a un gran decre- cimiento de población y un intenso envejecimiento de la población en las décadas venideras, si no aumenta su natalidad.
Eurostat publicó en 2019 proyecciones de población, basadas en las tasas de fecundidad de entonces, bastante superiores a las actuales para Canarias, y los resultados del escenario sin migraciones eran preocupantes. En 2100 habría un 60% menos población total que en 2019 (incluyendo a los inmigrantes actualmente residentes y a sus descendientes), merma que sería aún mayor en El Hierro (-74%), La Gomera (-71%), La Palma (-64%) y Gran Canaria (-62%).
Si nos centramos en los canarios españoles autóctonos, es decir, en quienes no son inmigrantes extranjeros ni hijos de inmigrantes, el panorama es aún peor. En 2020, uno de los autores de este informe –Alejandro Macarrón– realizó proyecciones de población para los canarios de origen español, basadas en los datos de fecundidad de 2019, que ya eran superiores a los actuales. El resultado era todavía más preocupante: en 2100 habría casi dos tercios menos de raíces familiares españolas que en 2020, y cerca del 60% tendría 65 años o más. La merma de menores de 20 años sería enorme: si en 1977 superaban los 500.000 en Canarias, en 2100 quedarían poco más de 40.000.
Además, conviene recordar que ambas proyecciones se hicieron partiendo de tasas de fecundidad aprecia- blemente superiores a las de 2024. En 2019, la tasa fue de 1,01 hijos por mujer en el conjunto de Canarias y de 0,98 entre las españolas residentes en las islas. En 2024, en cambio, cayó a 0,82 en total y a solo 0,78 entre las mujeres españolas autóctonas, un 20% menos que en 2019. Por ello, si esas proyecciones se actualizaran con los datos más recientes, la pérdida de población y el envejecimiento social futuros serían aún mayores.

Canarias, la comunidad autónoma con menor esperanza de vida al nacer
La esperanza de vida en Canarias es muy alta, como en toda España. Sin embargo, en términos relativos, sus datos no son buenos en el conjunto del país: ni los más recientes ni los relativos a su evolución desde el final del franquismo.
Entre todas las comunidades autónomas, Canarias tiene la menor esperanza de vida al nacer, casi a la par con Andalucía. En 2024 fue, para ambos sexos, de 82,79 años en Canarias y de 82,82 en Andalucía, por 84,01 a nivel nacional. Los hombres andaluces la tienen un poco más baja que los canarios, pero el diferencial entre ambas comunidades en el caso de las mujeres es mayor que el que hay entre los hombres. En la media 2023-2024, la esperanza de vida de las mujeres de Canarias fue 1,45 años menor a la del conjunto de España (y 2,64 inferior a la de Madrid, la C.A. con mayor esperanza de vida, y 2,75 años menor en el caso de los hombres). Y en los últimos 50 años, además, la esperanza de vida ha aumentado menos en Canarias que a nivel nacional, tanto entre los hombres como entre las mujeres. Entre los hombres, en 1975-1976 estaba casi en la media nacional, y en 2023-2024 fue un año menor.

A la vista de todos los datos expuestos, si Canarias no recupera, al menos en parte, los valores tradicionales de natalidad y estabilidad familiar, el pueblo canario tradicional y los habitantes españoles autóctonos están abocados a un declive poblacional y envejecimiento social aceleradísimos. Algo parecido cabe decir para toda España, pero en el caso de Canarias, con más énfasis y nivel de perentoriedad.
Parte II. Demografía de Ceuta y Melilla:
la población más joven y musulmana-magrebí de España
Ceuta y Melilla reciben en los medios de comunicación y en los estudios sociodemográficos una atención muy superior a la que les correspondería por su peso poblacional en España (menos del 0,4% de su población total entre ambas ciudades). Ello es debido a sus singularidades: su ubicación geográfica, las reivindicaciones territoriales marroquíes asociadas a esos enclaves, las numerosas violaciones de sus fronteras por personas procedentes de Marruecos, y el peso enorme y creciente en ambas ciudades de población de sustrato marro- quí-musulmán, con las transformaciones en la vida pública que esto va entrañando.
Antes de proceder a dar unas pinceladas sobre los aspectos fundamentales de su demografía, cabe recordar que ambas ciudades se ubican en la antigua provincia romana Mauritania Tingitana (Mauretania, por tierra de «mau- ros» o «moros»; y Tingitana, por Tingis, nombre romano de Tánger), englobada en la Hispania romana desde el año 40-42 d.C. Desde entonces, ambas fueron «españolas» o algo equivalente hasta finales del siglo vii (Melilla) o comienzos del siglo viii (Ceuta). En 1415, Ceuta fue reconquistada por tropas portuguesas, y es española des- de 1580. Y en 1497, Melilla lo fue por ejércitos castellanos. Así pues, no solo ambas plazas son españolas desde hace más de cuatro y cinco siglos, respectivamente (y Ceuta, en todo caso, lleva en manos ibéricas más de seis siglos), sino que globalmente han sido mucho más tiempo «españolas» que «marroquíes» (o algo equivalente).
En Ceuta y Melilla más del 85% de la inmigración es marroquí
En Ceuta vive menos población nacida en el extranjero que a nivel nacional. A 1 de enero de 2026, era el 14,1%, frente al 20,2% en el conjunto de España. En Melilla hay más, 24,4% en esa misma fecha. La gran singularidad de ambas ciudades autónomas en materia de primera generación de inmigrantes es que la inmensa mayoría de ellos es de origen marroquí, población que representa un porcentaje muy superior al de cualquier otra parte de España. A comienzos de 2025, algo más del 86% de los nacidos en el extranjero que vivían en ambas ciuda- des eran nativos de Marruecos, frente al 12,3% a nivel nacional. Y si en el conjunto de España los nacidos en Marruecos eran entonces el 2,4% de la población, en Ceuta eran el 11,8%, y en Melilla, el 21,2%. Pero además de una muy numerosa primera generación de inmigrantes y una amplia segunda generación (sus hijos), en Ceuta y Melilla también hay muchos inmigrantes de tercera generación (nietos de inmigrantes originales).
La población de Ceuta y Melilla es la más joven de España, en gran medida por la superior fecundidad de su población marroquí, que también tiende a la baja
La edad media de la población de Ceuta y de Melilla es varios años inferior a la del conjunto de España. Es menor que la de cualquier provincia o comunidad autónoma. A comienzos de 2025, según el INE, la edad media de la población total era de 39,26 años en Ceuta y de 37,66 en Melilla, frente a 44,55 a nivel nacional. Otra singularidad de ambas ciudades es que su población nacida en España es más joven de media que la total: 37,86 años en Ceuta y 34,05 en Melilla. Esta anomalía de Ceuta y Melilla está muy ligada a la gran cantidad de nacimientos que ha habido en las últimas décadas de madres marroquíes/musulmanas, y a que la tasa de fecundidad media de Ceuta y Melilla de 1975 a 2024 fue la mayor de España: 1,93 y 2,11 hijos por mujer de media, por 1,49 a nivel nacional.
Entre 2002(1) y la pandemia, la fecundidad de las extranjeras (casi todas marroquíes) en ambas ciudades fue extraordinariamente alta, tal vez impulsada por lo que en Estados Unidos llaman el fenómeno del «bebé-ancla» (el nacimiento de hijos de inmigrantes en situación irregular para conseguir permiso de residencia). En los últimos años, aunque la fecundidad de las extranjeras sigue siendo superior a la de la población de naciona- lidad española (que incluye a marroquíes nacionalizadas), ha caído mucho.
También contribuye a que la población de Ceuta y Melilla sea más joven de media el que la esperanza de vida local sea la menor de España (1,35 años menos en Melilla, y 2,41 años menos en Ceuta, en 2024).

En Ceuta y Melilla los musulmanes podrían ser ya mayoritarios o estar muy cerca de serlo, sobre todo entre los niños y jóvenes (2)
El INE publica estadísticas sobre nombres y apellidos más frecuentes, que proporcionan información muy valiosa para los análisis demográficos en lugares como Cataluña y el País Vasco (origen local de la población vs de otras partes de España), o en Ceuta y Melilla (origen español vs. marroquí de la población).
En Ceuta y Melilla ha habido población musulmana en volumen apreciable desde hace mucho más tiempo que en el resto de España, incluso cuando Marruecos no era un país independiente. Sin considerar a los ceutíes y melillenses conversos al islam o al cristianismo (colectivos de los que no tenemos datos ni evidencias factua- les de que sean numéricamente muy relevantes), analizamos seguidamente los datos de nombres de bebés y apellidos más comunes en ambas ciudades como indicadores relevantes.

Entre los recién nacidos de sexo masculino en Ceuta y Melilla con alguno de los 20 nombres más comunes predominan de manera abrumadora los de tipo árabe-musulmán, y en casi todos los casos con padres o an- tepasados marroquíes. El 81,1% de los bebés que nacieron en Ceuta entre 2020 y 2024 con alguno de los 20 nombres más comunes lo tenía de tipo árabe. En Melilla, del 91% al 94% (3).
Cincuenta años antes, en los 70, solo tenía nombre de tipo árabe el 22,9% de los varones recién nacidos en Ceuta, y el 22,0% en Melilla. Es decir, que su «cuota» en el último medio siglo se ha multiplicado por 3,5 en Ceuta, y por más de 4 en Melilla. Y en los años 30 y 40, los nombres de bebés de tipo árabe entre los 20 más comunes eran marginales en Ceuta, e inexistentes en Melilla.

En cuanto a los apellidos del conjunto de la población, en Ceuta el 1 de enero de 2024 tenía apellido de tipo árabe el 53,5% de las personas. En Melilla el porcentaje era aún más elevado: el 56,4%. En enero de 2020, cuatro años antes, esos porcentajes eran del 51,9% en Ceuta, y del 54,3% en Melilla.

Es muy posible que los porcentajes de bebés y de población total que tengan los 20 nombres y los 50 apellidos más comunes no reflejen con precisión el peso de musulmanes entre los recién nacidos y en la población en general. Ese peso se sobreestimaría si entre la población marroquí hubiera más personas que eligen los nombres más comunes y portan los apellidos musulmanes más comunes que entre los españoles autóctonos, sobre lo que no disponemos de datos precisos.
Los apellidos García, Rodríguez, González, Fernández, López, Martínez, Sánchez, Pérez, Gómez, Martín, Ji- ménez, Hernández, Ruiz, Díaz, Moreno y Muñoz, en España de forma agregada, los portaban en primer lugar 218 personas de cada 1.000 a 1 de enero de 2024. En Ceuta eran 146 por 1.000 (67% de la media nacional) y en Melilla 128 (59% de la media nacional).
Esto avalaría la hipótesis de que hay más porcentaje de población de raíces marroquíes con alguno de sus apellidos comunes que lo propio entre la de raíces españolas. Y por lo tanto, que aún no sería mayoritaria la población de sustrato marroquí-musulmán, aunque estaría ya muy cerca de ello. Y lo sería ya por mucho, en todo caso, entre los niños y jóvenes.
De Ceuta y Melilla se está marchando mucha gente nacida en España
Desde mediados de la pasada década, las estadísticas de migraciones y de población nacida en España en Ceuta y Melilla indican una muy apreciable salida de españoles nativos, lo que podría explicarse por dos causas:
- El aumento continuo del peso de la población musulmana en ambas plazas, con enorme masa crítica, y su traslación al ámbito público, con hitos tan llamativos como la imposición en 2025 de menús con carne exclusivamente halal y sin cerdo en colegios públicos de Ceuta.
- La tasa de paro en Ceuta y Melilla, la más alta de España (si bien entre los españoles allí es mucho más baja que entre los extranjeros).El Cuadro 4 muestra cuánto ha variado la población nacida en España de una determinada banda de edad en períodos de cinco años para los menores de 70 años. Así, el dato superior izquierdo (-3,1%) significa que a 1 de enero de 2020 en Ceuta vivían 3,1% menos personas de 5 a 9 años nacidas en España de las que había de 0 a 4 años cinco años antes, a comienzos de 2015. Se observa en Ceuta y Melilla una merma superior –o muy superior– por edades a la que ha habido en el conjunto de España. La excepción es la banda de 15 a 19 años, y podría deberse a personal militar (soldados) procedente del resto de España, ya que tanto en 2020 como en 2025 había más gente de 20 a 24 años nacida en nuestro país de la que había cinco años antes en la banda de 15 a 19 años, algo que no ocurre a nivel nacional. Las mermas de población se deben a la suma de defunciones de personas nacidas en España (muy pocas en edades jóvenes, y en número más apreciable en personas de mediana o avanzada edad) y salidas/entradas netas de españoles nativos del territorio de refe- rencia (Ceuta, Melilla o España).

Miscelánea de datos demográficos singulares de Ceuta y Melilla: madres casadas, edad al tener el primer hijo, tasas de aborto y saldo vegetativo…
En 2024, las mujeres de nacionalidad española tuvieron el primer hijo en Ceuta con 30,95 años, y con 29,45 en Melilla. A nivel nacional, la media fue de 32,29 años. Por tanto, la edad media de la madre al tener el primer hijo fue claramente más baja en Melilla y Ceuta.
En 2024, el 36,2% de todos los recién nacidos en Ceuta tenía madre no casada (43,2% en el caso de madres nacidas en España), y en Melilla, el 32,7% (35,0% las madres nacidas en España). A nivel nacional, estos por- centajes fueron de 50,0% y 52,9% respectivamente, muy superiores a los de Ceuta y Melilla.
En Ceuta, según los datos del Ministerio de Sanidad, la tasa de abortos fue extraordinariamente baja en 2024, ya que solo el 2,3% de los embarazos de mujeres nacidas en España y residentes en Ceuta habrían terminado en aborto provocado(4). En Melilla, mucho más (19,9%), aunque claramente por debajo del 23,4% de la media nacional.
Asimismo, al contar con una población más joven y con una de las mayores tasas de fecundidad de España, Ceuta y Melilla aún presentan saldo vegetativo positivo (más nacimientos que defunciones), algo que ya no ocurre en casi ninguna parte de España (solo en Almería y Baleares en 2024 con el saldo total, y tampoco en ellas en el caso de los españoles autóctonos). Solo en ambas plazas africanas los nacimientos de madres nacidas en España siguen superando a las defunciones de residentes nacidos en España.
La esperanza de vida en Ceuta y Melilla es la más baja de España, y ha evolucionado peor para las mujeres en relación con la media nacional
La esperanza de vida es un indicador influido por diversos factores, entre ellos el sistema sanitario y el nivel de renta per cápita. En este ámbito, Ceuta ocupa la última posición en España, seguida de Melilla, tanto para hombres como para mujeres.
En el último medio siglo, la evolución de la esperanza de vida en relación con la media nacional ha sido mucho peor para las mujeres (que en Melilla estaban mejor que la media nacional en 1975-1976), que para los hombres, los cuales se han acercado al promedio de España, al contrario que lo ocurrido con las mujeres.

Parte III. Las fronteras de Canarias, Ceuta y Melilla –y del resto de España–, de plastilina
Solo por vía marítima (pateras, cayucos, otras embarcaciones) han entrado a España unos 600.000 inmigrantes ilegales entre comienzos de 1994 y finales de 2025, casi todos ellos africanos. En la ruta canaria, fueron 270.000 en ese mismo intervalo de tiempo. En ella, hasta 2002 aproximadamente predominaban los marroquíes. Desde entonces, ha habido un amplio predominio de subsaharianos (de Senegal, Gambia, Mauritania, Mali y otros de África Occidental). Muy pocos han sido deportados.
A Ceuta y Melilla han llegado, sobre todo por vía terrestre (y no pocas personas, a nado) en los últimos 30 años entre 85.000 y 100.000 inmigrantes ilegales. En este contexto, Canarias, Ceuta y Melilla son grandes puertas de entrada para la inmigración ilegal, una inmensa parte de la cual termina en la Península.
La diferencia de renta per cápita entre España y África no es condición suficiente para la avalancha de inmigración ilegal marroquí y de otros países africanos
Una explicación frecuente atribuye la llegada masiva de personas a España de manera irregular al gran di- ferencial de renta per cápita entre España y Marruecos, que es aún mayor con los países del África subsaha- riana de los que proceden muchos inmigrantes. Ciertamente, una gran diferencia de renta per cápita genera un innegable atractivo para emigrar de países más pobres a otros más ricos. Pero no basta en absoluto para explicar la actual porosidad de las fronteras españolas. Sin la falta de firmeza de las autoridades españolas en la defensa de la integridad fronteriza durante las últimas décadas, y sin un Estado de Bienestar hipertrofiado que ha servido de imán para atraer y retener a mucha población procedente de países más pobres, con difícil encaje en el mercado laboral español y en los valores culturales españoles, nuestras fronteras difícilmente habrían sido traspasadas por cientos de miles de personas en los últimos 30 años.
Es sencillo demostrar esta tesis: el diferencial de renta per cápita y bienestar entre España y Marruecos, Argelia y los países subsaharianos era mucho mayor en 1975 que en la actualidad. Y, sin embargo, en los años previos a la muerte de Franco y en el momento de su fallecimiento no había apenas cruces ilegales de nuestras fronteras,
La tasa de paro en Ceuta y Melilla es la más alta de España, sobre todo en la población de nacionalidad marroquí
Ceuta y Melilla tienen la tasa de desempleo más elevada de España. En el cuarto trimestre de 2025, según datos de la Encuesta de Población Activa: 22,2% en Ceuta y 23,0% en Melilla, por 9,9% a nivel nacional. Este elevado nivel de desempleo llega a niveles estratosféricos en el caso de la población con nacionalidad de fuera de la UE (casi todos los inmigrantes), en su inmensa mayoría, marroquíes, y en especial en el caso de las mujeres.
Solo por vía marítima (pateras, cayucos, otras embarcaciones) han entrado a España unos 600.000 inmigrantes ilegales entre comienzos de 1994 y finales de 2025, casi todos ellos africanos. En la ruta canaria, fueron 270.000 en ese mismo intervalo de tiempo. En ella, hasta 2002 aproximadamente predominaban los marroquíes. Desde entonces, ha habido un amplio predominio de subsaharianos (de Senegal, Gambia, Mauritania, Mali y otros de África Occidental). Muy pocos han sido deportados.
A Ceuta y Melilla han llegado, sobre todo por vía terrestre (y no pocas personas, a nado) en los últimos 30 años entre 85.000 y 100.000 inmigrantes ilegales. En este contexto, Canarias, Ceuta y Melilla son grandes puertas de entrada para la inmigración ilegal, una inmensa parte de la cual termina en la Península.
La diferencia de renta per cápita entre España y África no es condición suficiente para la avalancha de inmigración ilegal marroquí y de otros países africanos
Una explicación frecuente atribuye la llegada masiva de personas a España de manera irregular al gran di- ferencial de renta per cápita entre España y Marruecos, que es aún mayor con los países del África subsaha- riana de los que proceden muchos inmigrantes. Ciertamente, una gran diferencia de renta per cápita genera un innegable atractivo para emigrar de países más pobres a otros más ricos. Pero no basta en absoluto para explicar la actual porosidad de las fronteras españolas. Sin la falta de firmeza de las autoridades españolas en la defensa de la integridad fronteriza durante las últimas décadas, y sin un Estado de Bienestar hipertrofiado que ha servido de imán para atraer y retener a mucha población procedente de países más pobres, con difícil encaje en el mercado laboral español y en los valores culturales españoles, nuestras fronteras difícilmente habrían sido traspasadas por cientos de miles de personas en los últimos 30 años.
Es sencillo demostrar esta tesis: el diferencial de renta per cápita y bienestar entre España y Marruecos, Argelia y los países subsaharianos era mucho mayor en 1975 que en la actualidad. Y, sin embargo, en los años previos a la muerte de Franco y en el momento de su fallecimiento no había apenas cruces ilegales de nuestras fronteras, y la población de origen marroquí y, en general, africano, era muchísimo menos numerosa que ahora en toda España, Ceuta y Melilla incluidas.
Según la ONU, en 1975 la esperanza de vida era 22,1 años mayor en España que en Marruecos. En 2023, el dife- rencial se había reducido a 8,4 años, 13,7 años menos. Con Senegal, el diferencial de esperanza de vida ha pasado de 28,6 años a 15,0 (13,6 años menos). Con Mauritania, de 29,6 a 15,0 (14,6 años menos). Y sin remontarnos tan atrás en el tiempo, se observa una variabilidad extrema, de un año a otro, en el número de llegadas de inmigrantes ilegales en las dos pasadas décadas, sin que, evidentemente, hubiera una variabilidad mínimamente semejante entre años consecutivos de los PIB per cápita de España y los países emisores de emigrantes.
Desde 1994 hasta finales de 2025, llegaron por vía marítima unos 270.000 inmigrantes ilegales a Canarias, y casi 600.000 en total a España
Hasta 1996-1997, las llegadas de inmigrantes ilegales por mar a Canarias, según los datos del Ministerio del Interior, eran reducidas. Los números se dispararon a partir de 1998, y, sobre todo, de 1999, el primer año con más de 1.000 llegadas, alcanzando las casi 10.000 en 2002. Luego bajaron algo los flujos, hasta repuntar de forma repentina en 2006 a la elevada cifra de 31.678. Tras ello, cayeron hasta quedar en niveles muy reducidos entre 2010 y 2017. A partir de 2018 se dispararon de nuevo, superando en 2020, en plena pandemia, las 23.000 llegadas. En 2024 se llegó al máximo de toda la serie, 46.843, una cifra escalofriante, que se redujo a «solo» 17.788 en 2025. Por el resto de las rutas marítimas (distintos puntos de la Península, y Baleares) llegaron otros 327.500 inmigrantes ilegales desde 1994, según datos oficiales. Sumando todas las rutas, según el Ministerio del Interior, desde 1994 a finales de 2025 llegaron a España por mar 597.761 inmigrantes ilegales.

Solo una pequeña fracción de los inmigrantes ilegales por vía marítima permanece en Canarias
Según las series disponibles sobre llegadas por mar a Canarias, entre 1994 y finales de 2024 arribaron a aguas canarias 252.000 inmigrantes ilegales africanos. Sin embargo, a comienzos de 2025 la población africana residente en Canarias era de 51.000 personas. Además, una parte indeterminada –aunque previsiblemente no menor– de esa población habría llegado a las islas de forma legal o por avión, y no mediante embarcaciones irregulares.
Entre enero de 1998 y enero de 2025, la población africana en España pasó de 244.577 personas a 1.647.510. En Canarias, a la que llegaron casi 250.00 africanos por mar de forma ilegal en esos 27 años, se pasó de 13.114 residentes nacidos en África a 50.998. En Canarias quedó un 2,7% del incremento 1998-2025 de los africanos nativos que vivían en España, mucho menos que su peso demográfico total en España (4,1% en enero de 1998, y 4,6% en enero de 2025).
Y entre comienzos de 2021 y de 2025 llegaron a Canarias por mar 124.751 inmigrantes ilegales, pero la pobla- ción nacida en África y residente en las Islas Afortunadas solo aumentó en 9.600 personas en ese intervalo de tiempo (y, de nuevo, cabe suponer que una parte de ese incremento no se debió a llegadas ilegales por mar).
A Ceuta y Melilla han llegado entre 1995 y 2025 entre 85.000 y 100.000 inmigrantes ilegales
Las fronteras de Ceuta y Melilla están sometidas desde hace décadas al intento de traspaso ilegal desde Ma- rruecos, muchas veces exitoso, por grandes contingentes de africanos, marroquíes y subsaharianos. En las fuentes consultadas para elaborar este informe –de forma directa o indirecta, el Ministerio del Interior– se barajan horquillas para los últimos 30 años que oscilan entre 85.000 y 100.000 inmigrantes ilegales, no pocas veces en episodios con carácter violento contra las fuerzas de seguridad españolas, o con carácter de «invasión» propiciada por Marruecos, como en mayo de 2021 en Ceuta. La magnitud de estas llegadas resulta elevadísi- ma, teniendo en cuenta que tanto Ceuta como Melilla tienen entre 85.000 y 90.000 habitantes. En términos proporcionales, a escala nacional equivaldría a que las fronteras de España hubieran sido traspasadas por 20 o 25 millones de personas. Y ello pese a la erección de altas vallas, que en determinados períodos tenían ele- mentos cortantes (las concertinas), en contraste con las mínimas barreras físicas que había en 1975, cuando nuestras fronteras en Ceuta y Melilla –y en toda España– eran respetadas.
Como en el caso de Canarias, una gran parte de esos inmigrantes ilegales que entraron en Ceuta y Melilla fueron posteriormente distribuidos por la península o se fueron voluntariamente a ella. Y ulteriormente, una parte de ellos, aprovechando la ausencia de frontera física real con Francia (por el espacio Schengen), han acabado fuera de nuestro país, en el vecino galo o en otros países de la Unión Europea. A diferencia de Cana- rias, de donde apenas se ha deportado a extranjeros sin permiso de estancia, en Ceuta y Melilla sí ha habido devoluciones a Marruecos de una parte de los que han entrado, «en caliente», la deportación inmediata al país vecino, una forma de proceder sujeta a prolongada polémica sobre su legalidad y moralidad.
Cuando un Estado incumple su obligación de disuadir del quebrantamiento de sus leyes y de su soberanía, al fallar tanto en la vía preventiva como en la punitiva, se generan incentivos para la entrada irregular. Si, además, muchos infractores reciben alojamiento y manutención sufragados por el Estado, así como acceso futuro a empleos o subsidios, ocurre lo que ha pasado en España con la inmigración ilegal: flujos masivos y descontrolados, con graves consecuencias en desempleo, precariedad laboral, carestía de la vivienda y usurpa- ciones, congestión en la sanidad, fracaso escolar, inseguridad ciudadana y más gasto / déficit público. En este campo, lamentablemente, España es un Estado fallido desde hace más de 25 años. Urge recuperar el Estado de Derecho y la sensatez en esta materia capital, y que deje de serlo.
Resumen
Desde hace décadas, las fronteras de Canarias, Ceuta y Melilla son traspasadas de forma ilegal por grandes volúmenes de personas procedentes de África, de forma mayoritariamente impune y, en muchos casos y a la postre, con recompensas del Estado español por hacerlo. En términos acumulados, en los últimos 30 años la inmigración ilegal a estas partes del territorio de España ha alcanzado cifras escandalosas. A Canarias, de donde hay datos oficiales más precisos del Ministerio del Interior, llegaron por mar 270.218 inmigrantes ilegales, de los cuales 142.539 (un poco más de la mitad del total) lo hicieron en el quinquenio 2021-2025. La inmensa mayoría de esas personas fue luego repartida por la Península y Baleares. De Ceuta y Melilla hay datos menos precisos, estimándose entre 85.000 y 100.000 los inmigrantes ilegales de los últimos 30 años, una cifra altísima en relación con la población de ambas ciudades.
Canarias registra desde hace años la tasa de fecundidad más baja de España y Europa (solo 0,78 hijos por española en Canarias en 2024), en niveles muy similares a los de los países donde es menor en todo el mundo, Corea del Sur y Taiwán, pese a haber tenido la mayor tasa de fecundidad de España hace 50 años, a mediados de los años setenta. Asimismo, registra el mayor porcentaje en España de hijos extramatrimoniales (73,3% de los bebés de 2024 en el caso de las españolas que viven en Canarias, frente al 52,9% de media nacional). También tiene la mayor tasa de embarazos que terminan en aborto provocado (23,4% es la media nacional de españolas nativas, 32,4% las residentes en Canarias).
Ceuta y Melilla comparten con las Canarias el ser frontera sur extraeuropea de España, periódicamente violada por masas de inmigrantes ilegales –en este caso, principalmente por tierra, aunque también con frecuencia a nado– desde Marruecos. Comparten asimismo un elevado desempleo –muy agravado en Ceuta y Melilla, y en particular, en su población de sustrato marroquí–, y una esperanza de vida apreciablemente menor que la media nacional (la menor de toda España, en ambas ciudades africanas). Comparten también, aunque no en igual grado –mucho más en el caso de Ceuta y Melilla– ser objeto de reivindicaciones o aspiraciones expansionistas marroquíes.
Ceuta y Melilla difieren radicalmente de Canarias en que su población es la más joven de España, por haber tenido durante décadas la tasa de fecundidad más alta (aún hoy en el caso de Ceuta), debido sobre todo a su población marroquí y a descendientes de ésta. Asimismo, Ceuta y Melilla son los lugares de España con ma- yor porcentaje de madres casadas al dar a luz, y están entre los lugares con menor tasa de aborto. Y difieren de toda España en que aproximadamente la mitad de la población, o incluso algo más, y una gran mayoría entre los niños y jóvenes, son marroquíes o descendientes cercanos de marroquíes (hijos y nietos, sobre todo).
1. 2002 es el primer año del que el INE da datos de fecundidad de españolas vs. extranjeras, además de su valor total.
2. Este apartado reproduce y amplía lo que sobre el mismo tema se desarrolló en el informe «Demografía del Islam en España», publicado en marzo de 2026 por el Observatorio Demográfico del CEU CEFAS, accesible en https://cefas.ceu.es/wp-content/uploads/Informe_23_ObsDem_Islam.pdf
3. La horquilla se debe a que uno de los nombres más comunes para recién nacidos en Melilla, Ismael, puede ser tanto de tipo árabe como español. Si todos los bebés a los que se les puso fueran hijos de padres musulmanes, el porcentaje sería en total el 91%. Y si no fuera ninguno, sería el 94%.
4. Es un número bajísimo en relación con el resto de España, extraído de los datos de aborto por lugar de residencia de la madre (y no por lugar donde fue practicado), hasta el punto de que sospechamos que puede haber un error en los datos de abortos a mujeres residentes en Ceuta en las estadísticas oficiales.
ANEXO. Desglose de niños nacidos en 2024 según el país de nacimiento de sus padres en las dos provincias de Canarias, sus capitales y diversos municipios, y en Ceuta y Melilla






NB. Al haber ya muchos residentes en Ceuta y Melilla que son hijos o nietos de marroquíes que nacieron en ellas, estos cuadros no dan una idea completa del porcentaje de bebés descendientes de inmigrantes (ma- rroquíes de origen casi todos en ambas ciudades), a diferencia de lo que sucede con pocas excepciones en el resto de España, donde todavía hay muy pocos bebés que sean nietos de personas nacidas en el extranjero.