- La IA como nueva forma de colonización historiográfica
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta central para la producción y circulación de conocimiento histórico. No obstante, diversos estudios académicos de nuestra región advierten que los sistemas de IA no son neutrales: reproducen tendencias ideológicas, sesgos culturales y desigualdades históricas presentes en los datos con los que fueron entrenados. Estas problemáticas adquieren especial relevancia cuando la IA interviene en la hermenéutica/interpretación de la Historia, por su tendencia a consolidar narrativas dominantes y marginar memorias regionales, populares o latinoamericanas.
Desde una perspectiva crítica, varios investigadores sostienen que los algoritmos funcionan como productos culturales e históricos. Rodrigo Ramírez Autrán afirma que “los sistemas de inteligencia artificial aprenden de estructuras sociales previamente existentes y, por ello, reproducen sesgos presentes en la cultura y en los datos” (Ramírez Autrán, 2023). Esta observación permite comprender que las respuestas generadas por modelos de lenguaje no son completamente objetivas, sino que tienden a reproducir visiones hegemónicas del mundo, muchas veces provenientes del norte global.
En el campo específico de la Historia, esto se traduce en una sobrerrepresentación de relatos desarrollados en el Atlántico Norte (europeos y estadounidenses), mientras las experiencias latinoamericanas aparecen reducidas o estereotipadas. Diversos estudios sobre IA generativa y cultura digital sostienen que los modelos presentan dificultades para interpretar adecuadamente contextos latinoamericanos. Según María Eugenia Díaz, “la automatización del conocimiento puede reforzar narrativas coloniales cuando las bases de datos excluyen voces periféricas” (Díaz, 2024). La consecuencia es que la IA puede consolidar una visión eurocéntrica de la Historia, donde América Latina continúa ocupando un lugar subordinado-periférico-incompleto, en síntesis: a colonizar y/o a “educar”.
En este punto, resulta pertinente recuperar el concepto de “colonización pedagógica” desarrollado por Arturo Jauretche. Jauretche sostenía que gran parte del sistema educativo y cultural latinoamericano había sido construido para reproducir una mirada extranjera sobre la realidad nacional. En Los profetas del odio, afirmaba que “se nos enseñó a mirar el país con ojos ajenos” (Jauretche, 1957). Esta idea puede trasladarse al funcionamiento contemporáneo de la IA: los algoritmos interpretan la Historia a partir de bases de datos dominadas por perspectivas europeas y estadounidenses, reproduciendo una nueva forma de dependencia cultural.
La noción de colonización pedagógica adquiere todavía mayor relevancia cuando se analiza la circulación masiva de información mediante tecnologías digitales. Así como Jauretche criticaba los manuales escolares y la prensa liberal por consolidar un “sentido común colonizado”, hoy puede observarse un fenómeno similar en las plataformas algorítmicas. La aparente neutralidad técnica de la IA oculta la existencia de criterios ideológicos presentes en la selección, jerarquización y producción de contenidos históricos.
En la misma línea, Fermín Chávez cuestionó profundamente la historiografía liberal argentina por excluir las tradiciones populares y federales. Chávez sostenía que la Historia oficial había sido escrita desde una perspectiva oligárquica y europeizante que negaba las raíces nacionales y latinoamericanas. En obras como Civilización y barbarie en la cultura argentina, defendió la necesidad de construir una interpretación histórica situada en la experiencia popular del continente. Desde esta mirada, la IA corre el riesgo de transformarse en una nueva herramienta de reproducción de la “historia oficial”, ya que privilegia las fuentes más visibles y digitalizadas, generalmente producidas por instituciones académicas o culturales del norte global.
A estos aportes se suman las reflexiones de Norberto Galasso, quien desarrolló una fuerte crítica al revisionismo liberal y al carácter dependiente de la cultura argentina. Galasso sostuvo que gran parte de la historiografía tradicional había construido una “historia oficial” funcional a los intereses de las elites económicas y culturales vinculadas a Europa. En La larga lucha de los argentinos, afirmaba que “la dependencia económica genera también dependencia cultural” (Galasso, 2008). Esta idea resulta especialmente relevante para analizar la inteligencia artificial, ya que los modelos algorítmicos no solo dependen tecnológicamente de corporaciones extranjeras, sino también de matrices culturales producidas fuera de América Latina.
Galasso también advertía que el control de la interpretación histórica constituye una herramienta de poder político. En sus estudios sobre el revisionismo histórico argentino señalaba que las clases dominantes construyen relatos históricos destinados a legitimar proyectos económicos y sociales determinados. Desde esta perspectiva, la IA puede convertirse en un nuevo instrumento de dominación ideológica, al presentar como neutrales narrativas históricas seleccionadas algorítmicamente. Si las bases de datos privilegian determinadas fuentes y excluyen otras, la tecnología reproduce una visión parcial del pasado bajo apariencia científica.
Otras corrientes de las ciencias sociales, como las teorías decoloniales latinoamericanas, permiten profundizar esta crítica. Aníbal Quijano desarrolló el concepto de “colonialidad del poder” para explicar cómo las estructuras de dominación nacidas durante la conquista continúan organizando la economía, la cultura y el conocimiento en América Latina. Quijano afirmaba que “Europa concentró bajo su hegemonía el control de todas las formas de subjetividad, cultura y producción de conocimiento” (Quijano, 2000). Aplicado a la inteligencia artificial, esto implica que los sistemas algorítmicos pueden reproducir la colonialidad al priorizar conocimientos legitimados por centros académicos y tecnológicos occidentales, relegando saberes latinoamericanos, indígenas y populares.
Por su parte, Walter Mignolo sostiene que la modernidad europea siempre estuvo acompañada por una lógica de colonialidad. En La idea de América Latina, afirma que “la colonialidad es el lado oscuro de la modernidad” (Mignolo, 2007). Esta reflexión resulta fundamental para pensar la IA contemporánea: aunque las tecnologías digitales se presentan como símbolos de progreso y neutralidad, también pueden funcionar como mecanismos de dominación cultural y epistemológica. La acumulación masiva de datos y la centralización tecnológica en corporaciones del norte global reproducen relaciones históricas de dependencia.
Asimismo, Enrique Dussel critica el eurocentrismo presente en la construcción del conocimiento moderno. Dussel sostiene que “la modernidad se constituyó ocultando y subordinando a los pueblos periféricos” (Dussel, 1994). Desde la filosofía de la liberación, propone recuperar las voces históricamente silenciadas por el colonialismo. En relación con la IA, esto implica cuestionar quién produce los datos, qué memorias son digitalizadas y cuáles quedan excluidas de los sistemas de entrenamiento algorítmico. La selección de información nunca es neutral: responde a relaciones de poder históricas y geopolíticas.
Asimismo, las reflexiones del papa Papa Francisco permiten profundizar la crítica latinoamericana a las nuevas formas de dependencia cultural y tecnológica. En diversas intervenciones públicas y documentos pontificios, Francisco advirtió que las relaciones internacionales contemporáneas continúan organizadas mediante estructuras de poder desiguales que subordinan económica, cultural y tecnológicamente a los países periféricos. En la encíclica Fratelli tutti sostuvo que “las colonizaciones culturales continúan destruyendo la identidad de muchos pueblos” (Francisco, 2020). Esta reflexión resulta especialmente relevante para analizar la inteligencia artificial, ya que gran parte de las tecnologías digitales utilizadas globalmente son producidas y controladas por corporaciones y centros tecnológicos radicados en las principales potencias económicas.
Francisco también cuestionó reiteradamente el funcionamiento de un sistema global que concentra el poder económico, financiero y tecnológico en actores transnacionales capaces de condicionar las formas de producción cultural y circulación del conocimiento. En la encíclica Laudato si’ afirmaba que “la tecnología vinculada a las finanzas pretende ser la única solución de los problemas” (Francisco, 2015). Desde esta perspectiva, la aparente neutralidad técnica de la inteligencia artificial puede ocultar relaciones de dependencia y mecanismos de dominación cultural semejantes a los denunciados históricamente por el pensamiento nacional latinoamericano.
La crítica de Francisco adquiere particular importancia en relación con América Latina. En distintos discursos dirigidos a movimientos populares y organizaciones sociales, advirtió sobre las nuevas formas de colonialismo económico y cultural ejercidas sobre los países periféricos. Estas dinámicas no operan únicamente mediante mecanismos militares o financieros, sino también a través del control de la información, la tecnología y los sistemas de comunicación globales. Aplicado al campo de la inteligencia artificial, esto implica reconocer que los algoritmos no constituyen herramientas neutrales, sino dispositivos atravesados por intereses económicos, políticos y culturales que pueden reforzar visiones hegemónicas del mundo e invisibilizar experiencias históricas latinoamericanas.
En este sentido, el pensamiento de Francisco dialoga con las reflexiones de Arturo Jauretche, Norberto Galasso y Enrique Dussel, quienes sostienen que la dependencia económica siempre produce formas de subordinación cultural y epistemológica. La concentración global de datos, plataformas digitales y sistemas de inteligencia artificial en pocas corporaciones internacionales puede interpretarse como una nueva etapa de esa dependencia histórica, ahora desarrollada en el plano algorítmico y tecnológico.
Asimismo, los estudios sobre discurso e ideología en modelos de IA señalan que las respuestas generadas no solo organizan información, sino que también transmiten valores implícitos. Brenda Luz Corchado Robles sostiene que “los modelos conversacionales producen estructuras discursivas que aparentan neutralidad, aunque contienen posiciones ideológicas derivadas de sus datos de entrenamiento” (Corchado Robles, 2024). En términos históricos, esto puede afectar la forma en que se narran procesos políticos sensibles, como las dictaduras latinoamericanas, los movimientos revolucionarios o las luchas sociales del siglo XX.
Otra dimensión importante es la llamada “injusticia epistémica”. La filósofa Inmaculada Perdomo Reyes explica que “la inteligencia artificial generativa reproduce desigualdades de acceso y representación del conocimiento bajo la apariencia de objetividad técnica” (Perdomo Reyes, 2023). Este problema resulta especialmente relevante para la Historia latinoamericana, ya que muchas memorias indígenas, afrodescendientes y populares quedan fuera de los grandes corpus digitales utilizados para entrenar algoritmos. Como consecuencia, ciertos relatos históricos son invisibilizados mientras otros adquieren legitimidad automática.
A nivel político y geopolítico, algunos autores latinoamericanos cuestionan la concentración de la industria tecnológica en pocas corporaciones globales. Micaela Sánchez Malcolm sostiene que “la gobernanza de la inteligencia artificial está condicionada por relaciones de poder económico y tecnológico que reproducen dependencias históricas” (Sánchez Malcolm, 2024). Desde esta perspectiva, las tendencias ideológicas de la IA no son errores accidentales, sino expresiones de estructuras históricas de dominación cultural y económica.
Finalmente, los debates actuales muestran que el problema no consiste únicamente en la existencia de sesgos, sino en la creciente dependencia social respecto de sistemas automatizados para acceder al conocimiento histórico. Si las nuevas generaciones utilizan IA para comprender procesos complejos, existe el riesgo de naturalizar interpretaciones parciales o ideológicamente orientadas. En este sentido, Paulo Freire advertía que “no hay educación neutral: toda práctica educativa implica una visión del mundo” (Freire, 1970). Aplicada al contexto digital contemporáneo, esta idea permite pensar que tampoco existe una inteligencia artificial completamente neutral.
En pocas palabras, los estudios latinoamericanos sobre inteligencia artificial muestran que la IA debe entenderse como una tecnología atravesada por relaciones históricas, culturales e ideológicas. Las reflexiones de Jauretche, Fermín Chávez y Norberto Galasso dialogan profundamente con los aportes de Quijano, Mignolo y Dussel: todos advierten que el control del conocimiento constituye una forma de dominación política y cultural. Así como en el siglo XX la colonización pedagógica operaba mediante la escuela, la prensa y la historiografía liberal, en el siglo XXI puede reproducirse mediante algoritmos y plataformas digitales que organizan el acceso al conocimiento histórico. Por ello, el principal desafío para América Latina consiste en desarrollar modelos críticos y culturalmente situados, capaces de incorporar perspectivas históricas diversas y evitar que las tecnologías digitales reproduzcan nuevas formas de dependencia cultural bajo una apariencia de objetividad algorítmica.
Bibliografía
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- Corchado Robles, Brenda Luz (2024). Discurso e ideología en la inteligencia artificial generativa. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México.
- Doll, Ramón (1934), Liberalismo en la Literatura y en la Política, Buenos Aires, Claridad.
- Dussel, Enrique Dussel (1994). 1492: El encubrimiento del Otro. Hacia el origen del mito de la modernidad. La Paz: Plural Editores / Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UMSA.
- Foucault, Michel (2015), La gran extranjera. Para pensar la literatura, Buenos Aires, Siglo XXI Editores.
- Francisco (2015). Laudato si’. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
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- Perdomo Reyes, Inmaculada (2023). Injusticia epistémica e inteligencia artificial. Madrid: CSIC Ediciones.
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- Quijano, Aníbal (1988), Modernidad, identidad y utopía en América Latina, Lima, Sociedad y Política Ediciones.
- Ramírez Autrán, Rodrigo (2023). Sesgos algorítmicos y desigualdad social. Ciudad de México: Universidad Iberoamericana León.
- Ramos, Abelardo (1960), “Prólogo a la 2da edición del libro”: El paso de los libres de Arturo Jauretche, Buenos Aires, Coyoacán.
- Sánchez Malcolm, Micaela (2024). Geopolítica y gobernanza de la inteligencia artificial. Buenos Aires: Universidad Nacional de San Martín.