Honor a los héroes de Leiza

Honor a los héroes de Leiza. Iván Vélez

Si uno se da un garbeo por PARES (Portal de Archivos Españoles), Leiza, que no Leitza, imaginativa forma hoy impuesta en los papeles legales, aparece en documentos del siglo XVI. Nada sorprendente, pues la localidad forma parte de España desde 1512 gracias a la campaña encabezada por Fernando el Católico.

Ya dentro del periodo constitucional en curso, Leiza ha sido el escenario de varios atentados de la banda terrorista ETA. El 15 de octubre de 1982 el Comando Goierri disparó y lanzó una granada a la casa cuartel del municipio causando la muerte de Gregorio Hernández Corchete, un hombre que vivía en Leiza y había ido al cuartel a revisar su escopeta. El ataque dejó otros tres guardias heridos.

En agosto de 1996, miembros del Comando Nafarroa lanzaron varias granadas que ocasionaron importantes destrozos materiales en el cuartel sin causar bajas ni heridos.

El 14 de julio de 2001, coincidiendo con la toma de posesión como presidente de la Comunidad Autónoma Vasca de Juan José Ibarretxe, ETA asesinó, mediante la colocación de una bomba lapa, al concejal de UPN José Javier Múgica Astibia. Esa misma tarde, los etarras acabaron con la vida de Mikel Uribe Aurkia. El jefe de la Unidad de Inspección de Guipúzcoa de la policía autonómica vasca fue acribillado en Leaburu dentro de su coche.

El 24 de septiembre de 2002, una pancarta-bomba que rezaba ETA bietan jarrai. Guardia civil, jota bertan hil (ETA, adelante con las dos. Guardia civil, mátalo aquí) causó una víctima mortal, el cabo de la Guardia Civil Juan Carlos Beiro Olmedo, y dejó cuatro agentes de la benemérita heridos.

En Leiza nació el carlista José Miguel de Sagastibelza, muerto en la Primera Guerra Carlista en la batalla de Lugariz e inspirador del poema Gastibelza de Víctor Hugo. Leizarra fue Antonio Lizarza Iza, político tradicionalista y requeté que fue nombrado hijo predilecto de la villa, reconocimiento que el ayuntamiento gobernado por EHBildu retiró en 2013. La medida era coherente con la política de exterminio de carlistas desarrollada por ETA desde hacía décadas. Remito a la obra Una resistencia olvidada, de Víctor Ibáñez, para mayor abundamiento en esta eliminación del factor carlista. Sea como fuere, lo cierto es que en las elecciones municipales de abril de 1979, dos candidaturas independientes de la órbita secesionista se hicieron con la alcaldía de Leiza. Desde entonces, la ideología llamada abertzale domina un consistorio que en ocasiones ha tenido representantes de UPN. En definitiva, Leiza es un bastión bildutarra.

Sin embargo, en un ambiente tan asfixiante, en unas horas tan graves como las que atraviesa España, aflora un puñado de ciudadanos ejemplares. Su primera aparición mediática fue en los tiempos en los que Sánchez pagó su mantenimiento en La Moncloa con la concesión de una amnistía a los golpistas catalanes que no había indultado. Al amparo del atrio de la iglesia de San Miguel y de una bandera de Navarra, nueve españoles, uno de ellos en silla de ruedas, mantenían una pancarta en la que se podía leer, en riguroso bilingüismo, Amnistía No-Ez. Tras el asesinato de dos guardias civiles en Barbate, el grupo encabezado por Silvestre Zubitur, concejal de UPN, exhibió otra sábana con la leyenda, Marlaska dimisión, alde beitko (lejos para siempre). Ahora, tras la invasión marroquí de Ceuta, la cuadrilla, que en las imágenes se ha reducido hasta el quinteto, ha reaparecido frente al ayuntamiento sito en la Plaza de Euskal Herria con una pancarta de apoyo a la ciudad, a Vivas y a Felipe VI, cuyo real pie nunca ha hollado tierra ceutí. Su actitud, irreductiblemente patriótica, es un ejemplo de resistencia en las condiciones más adversas. Una muestra de hasta qué punto se pueden mantener unos ideales, los del común de los españoles, frente a quienes pretenden arrebatarnos, al igual que el Comendador de los Creyentes en el caso de Ceuta, una parte del territorio nacional.

Sirvan estas líneas como homenaje a quienes, sin duda, son héroes frente al totalitarismo proetarra que la democracia que nos hemos dado tolera y financia.

Top