Reseña de «El campamento de los santos»

Título: “El campamento de los santos”

Autor: Jean Raspail

Editorial: editorial Homo Legens, 2026. 456 páginas


La editorial Homo Legens ha tenido a bien obsequiar a los lectores con inquietud política y social y con instinto de supervivencia con la publicación de la novela El campamento de los santos, del francés Jean Raspail.

Publicada originalmente en 1973, la obra fue un éxito rotundo. Sin embargo, conseguir un ejemplar en español era ahora extremadamente difícil, por lo que se agradece la iniciativa de esta editorial. Sin duda, una ansiada lectura.

Raspail pone a Occidente, y por tanto al lector, entre la espada y la pared. Una flota proveniente de la India cargada con un millón de inmigrantes aparentemente pacíficos, famélicos, desesperados, pone rumbo hacia no se sabe muy bien donde. Todo hace indicar, según avanza, que se dirige a algún país europeo. Finalmente, la flota llega a su destino: la Costa Azul francesa. Y, si bien van desarmados, tienen algo extremadamente potente: decisión. Ellos van allí al asalto del paraíso. Así, pues, ¿qué hará el gobierno francés? ¿Disparará contra la flota antes del desembarco provocando una masacre, un genocidio? ¿Acogerá a los inmigrantes? ¿Qué hará el pueblo francés? ¿Qué harán los demás gobiernos occidentales? ¿Apoyarán a Francia si usa la fuerza o la condenarán? Salvando las obvias distancias, es una situación en cierto modo parecida a la acaecida con la invasión de la ciudad española de Ceuta.

Cuando hace un tiempo intentaba hacerme con un ejemplar del libro, entendía que Raspail había escrito, de algún modo, un libro profético. Pero nada de eso. El libro expone de manera magistral la mentalidad no sólo de la Francia de su tiempo, sino la occidental, la mentalidad de una época lastrada por el sentimiento de culpa a causa de su pasado colonialista. Una mentalidad que perdura, por cierto. Es una disección brutal de una manera de pensar y, por lo tanto, de una manera de actuar. O, peor aún, de no actuar.

El peso enorme de la culpa impide cualquier reacción, aun a sabiendas de que lleva a la propia perdición, evidenciando que la cosa más importante, por encima de cualquier otra cuando es necesario defenderse, es la voluntad, la determinación de hacerlo. Porque, cualquiera que tenga el más mínimo sentido de conservación, entiende que, incluso ante esa masa desarmada, le va la vida, más tarde o más temprano. Porque si el palo en las ruedas de Occidente es la culpa, el motor que impulsa a la flota es el resentimiento. Así, por encima de la capacidad de defenderse, lo primero es entender que tienes que hacerlo. Cuando no quieres dar la batalla, ya has perdido.

Raspail expone las diferentes maneras de enfocar el asunto de forma brillante en sus personajes, hasta el punto de que cualquiera podría establecer paralelismos entre los personajes de ficción de su obra y personajes públicos actuales de España, sin ir más lejos. Políticos que miran por su propio interés, periodistas tóxicos y manipuladores, intelectuales nocivos y resentidos, quintacolumnistas, religiosos que han perdido la fe en Dios y hacen de la Iglesia una ONG, un pueblo sumiso y entregado… El autor francés, eso sí, se venga de muchos de ellos a su manera.

Raspail, en definitiva, le toma el pulso a Occidente y el diagnóstico no es que sea muy halagüeño, precisamente.

El campamento de los santos es, sin lugar a dudas, uno de los mejores libros que he leído en bastante tiempo, un libro que hay que leer. Pero sobre todo, más allá de su calidad literaria — ¡que la tiene!—, es un vaso de agua fría en la cara al Occidente que se echa la siesta mientras los bárbaros están a las puertas. Sólo que, en realidad, ya no están a las puertas. El libro de Raspail es una denuncia de esa mentalidad entreguista. Es un dedo acusador contra todos los que han creado las condiciones propicias para la perdición de los occidentales. Y es un sopapo a mano abierta a todos aquellos que creen que nunca les pasará nada, a aquellos que no entienden que, si hay humo, es que hay fuego.

El campamento de los santos es un grito de alarma. Es la campana dando la señal de alarma. Habrá que ver si Occidente recupera el pulso o no.

En cualquier caso, el que quiera entender, que entienda: «Los débiles se eclipsan, después desaparecen; los fuertes se multiplican y triunfan1».


1 Palabras del propio autor en el prefacio a la tercera edición (1985).

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