Título: “Reiniciar España”
Autor: José Javier Esparza
Editorial: La Esfera de los Libros, 2026. 344 páginas
Lo que hoy se derrumba no es únicamente el orden internacional nacido tras 1989 con el desplome del bloque soviético. Lo que ha entrado en crisis es un ciclo histórico mucho más largo: el proyecto político de la modernidad, inaugurado por la Ilustración y formulado filosóficamente por Kant. Un proyecto que confió en la razón como principio absoluto de organización de la sociedad, convirtió al individuo abstracto en la medida de todas las cosas y creyó posible construir un orden universal válido para toda la humanidad.
Durante más de dos siglos, ese paradigma produjo grandes metarrelatos destinados a explicar el sentido de la historia y a conducir a la humanidad hacia un supuesto destino común. El liberalismo prometió la emancipación definitiva mediante el mercado y los derechos individuales. El socialismo anunció el advenimiento de una sociedad sin clases. Los fascismos aspiraron a fundar un hombre nuevo mediante la movilización total de la comunidad política. Aunque enfrentados entre sí, todos compartían una misma aspiración moderna: la confianza en una teoría capaz de explicar el mundo entero y reorganizarlo desde principios universales.
El final del siglo XX pareció otorgar la victoria definitiva al liberalismo. Tras la caída del comunismo, muchos proclamaron el «fin de la Historia». La democracia liberal, el libre comercio y la globalización parecían constituir el destino inevitable de todas las naciones. Pero aquella victoria escondía el agotamiento del propio paradigma. El globalismo fue el último gran metarrelato de la modernidad: la culminación de la pretensión de diluir las soberanías, uniformar las culturas y someter la política a un orden económico y jurídico pretendidamente universal.
Hoy ese edificio se resquebraja. La realidad vuelve a imponerse sobre la abstracción. Los Estados recuperan protagonismo, las civilizaciones reivindican su identidad y el interés nacional reaparece como el verdadero principio ordenador de la política internacional. China, Estados Unidos, Rusia y otras potencias ya actúan conforme a esta lógica. Solo Europa parece seguir aferrada a un paradigma cuya capacidad para interpretar el mundo disminuye cada día.
La nueva época aún carece de nombre, pero sus perfiles son reconocibles. La cuestión decisiva ya no es cómo perfeccionar el viejo orden, sino qué fundamentos servirán para construir el nuevo.
Para España, el desafío es aún mayor. Nuestra decadencia no puede entenderse únicamente en términos económicos, institucionales o demográficos. Es también el resultado de una larga desorientación intelectual que ha debilitado la conciencia nacional, erosionado los vínculos comunitarios y sustituido la realidad histórica por construcciones ideológicas cada vez más alejadas de la experiencia de los españoles.
En este nuevo libro, José Javier Esparza, nos desgrana todos estos procesos con exactitud y ejemplos fácilmente reconocibles. Desde la desposesión de la propiedad privada, la tierra y el linaje, la importación de mano de obra dócil por medio de los procesos migratorios inducidos, el choque de civilizaciones que lapida la identidad de las naciones, las pérdidas de soberanía, hasta la traición de la derecha y la izquierda al pueblo son analizados en este ensayo con minuciosidad cirujana.
Pero toda crisis encierra una oportunidad. El agotamiento de los grandes relatos modernos permite volver a pensar la política desde la realidad, la historia, la nación y las comunidades concretas; desde aquello que precede a cualquier construcción ideológica. El derrumbe del viejo paradigma puede ser también el comienzo de una reconstrucción.
Solo el pueblo salva al pueblo. Es la rebelión de “los deplorables” y “los huérfanos de Patria”. No se trata de restaurar el pasado ni de sustituir un dogma por otro. Hay que darle la vuelta a todo. Se trata de abandonar las abstracciones que han guiado los dos últimos siglos y recuperar una política arraigada en la experiencia histórica, en la continuidad de nuestra civilización y en el bien común de la nación.
Es la hora de reiniciar España.