La inmigración ilegal: un problema muy serio

La inmigración ilegal: un problema muy serio. José María Nieto Vigil

Partiremos de dos consideraciones muy oportunas, de carácter legal, que deben de servir para definir convenientemente el problema de la inmigración ilegal, tan dado a la demagogia política, al populismo y a la manipulación informativa. ¿A quién se puede considerar inmigrante ilegal? Es sencillo, toda persona que ingresa, o vive, en un país del cual no es ciudadano, violando sus leyes y regulaciones en materia de inmigración. Segunda y fundamental cuestión ¿Qué plazo legal es el que puede permanecer un inmigrante ilegal retenido sin una orden judicial de detención? Es de un máximo de setenta y dos horas. Pasadas las cuales deben ser puesto en libertad, o devuelto a su país de origen.

Este planteamiento es muy relevante para comprender el comportamiento de las autoridades españolas que, sin reparo ni vergüenza, vulneran lo legalmente establecido y adoptan medidas, en nombre de una supuesta solidaridad y motivos humanitarios, orientadas a agravar el problema y multiplicando el efecto llamada. La soluciones puestas en marcha se resumen en  la política de puertas abiertas, es decir, acogida en centros, hoteles, traslados a otros lugares, para su posterior puesta en libertad y, en el caso de los MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados), poner a su disposición todo tipo de atenciones hasta su mayoría de edad, después, puerta y a correr. Como pueden ver, una batería de iniciativas absolutamente ilegales y, lo que es peor, que no resuelven problema alguno, más al contrario, lo agravan exponencialmente. La alevosía, premeditación y nocturnidad con la que los responsables actúan es de Juzgado de Guardia, literalmente. La ilegalidad se acepta legalmente.

Prosigo en mi argumentación que acusa, sin complejos ni temor a ser tachado de racista o xenófobo –porque no lo soy-, a nuestros altos dignatarios gubernamentales, poniendo el acento en verdades incontestables entorno a la realidad del fenómeno alentado desde el gobierno, más dado a la propaganda que a la gestión y resolución de nuestros problemas nacionales. Importa más el eslogan, la foto, la perorata mitinera que, con evidente irresponsabilidad, afrontar con decisión y realismo político las cuestiones relevantes que afectan al ciudadano español. Es indigno, innoble, despreciable, mezquino, y abyecto el manipular y tergiversar la verdad. Se manipula a la opinión pública sin escrúpulo ni moral alguna. No se hace absolutamente nada serio en materia de inmigración, y menos en la ilegal.

La información que nos llega a diario desde Canarias o desde el Levante español es seria, faltaría más, pero no son las islas afortunadas ni el estrecho las puertas de entrada de los llamados “sin papeles”, es decir, los ilegales y los que permanecen en España en situación irregular. No son los cayucos ni las pateras las que introducen el mayor volumen de personas a través de nuestras fronteras. Esto es completamente falso. La llegada se produce por vía aérea, utilizando nuestros aeropuertos, especialmente el del Prat y el de Madrid –Adolfo Suárez-. Alrededor del 80% de los que se encuentran en suelo patrio en condiciones irregulares son originarios de Latinoamérica (venezolanos, colombianos, ecuatorianos, brasileños, dominicanos, cubanos, peruanos,…). Un 10% lo hacen por carretera, especialmente por los pasos fronterizos franco-españoles, sobre todo por el de la Junquera, siendo su procedencia la de el este de la Europa no comunitaria (rusos, ucranianos, albaneses, moldavos,…) y de Oriente Medio (sirios, afganos, iraquíes, iraníes…), que viven los conflictos armados de la región. Por ello, solamente el 10% restante procede del Magreb (Marruecos, Argelia, Libia, o Mauritania) y del África subsahariana (Malí, Senegal, Nigeria, …). Como ven los focos se centran en lo contundente del drama de las travesías del estrecho y del Atlántico. A nadie le pueden gustar la tragedia de los muertos y ahogados, de las mujeres embarazadas que afrontan un viaje horrible, tampoco se puede disfrutar con las imágenes de ateridos seres humanos que se han jugado la vida.

Pero la solución no reside en la cálida y solidaria acogida. No puede pasar por no hacer más que eso, o abrir la puerta después y dejarles a su suerte, sin destino alguno. Es una auténtica vergüenza lo que está pasando en Arguineguín (Gran Canaria), y en el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CAFE) de Barranco Seco. La convivencia se ha tornado complicada en dichos lugares y, digámoslo claro, con respecto a la población local, el ambiente es de miedo e inseguridad. El pasado 31 de diciembre expiró el contrato acordado con los hoteles de acogida, y allí siguen, provocando alteraciones del orden público y numerosos desperfectos en los establecimientos en los que se alojan. No exagero en absoluto, escuchen o hablen con los lugareños que asisten, atemorizados y estupefactos, a la ciudad sin ley que se ha impuesto impunemente, protagonizada, sobre todo, por los menas, sabedores de la especial protección administrativa de que disfrutan. Una auténtica locura. 

Hasta ahora la respuesta dada por el ejecutivo social comunista ha sido la de la casa de tócame Roque. Puertas abiertas, máxima libertad y derechos amparados y protegidos por las convenciones internacionales, propaganda política, desinformación, inexistente actuación en materia de inmigración – y la que hay no se cumple y se permite que se viole y transgreda-, billete de avión gratis a la Península (Valencia o Granada valen como ejemplo del destino escogido), en definitiva, nada de nada. Les prometo seguir tratando este escabroso e importante tema en sucesivas entregas. En tanto, seguiremos padeciendo las tropelías de este gobierno felón y manipulador.

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