Las exhumaciones revolucionarias (III fases)

Las exhumaciones revolucionarias (III fases). Guillermo Rocafort

I FASE de las Exhumaciones Revolucionarias (Saint Denis 1793): Los jacobinos franceses llevaron a cabo la primera Fase de las Exhumaciones Revolucionarias en 1793, en Saint Denis.

La Convención Nacional revolucionaria de Francia ordenó la destrucción de las antiguas tumbas reales, la mayoría de los cuales estaban en la basílica de Saint Denis.

En cuanto al estado de los restos mortales reales, según cuentan las pocas fuentes de la época, los Borbones estaban entre los peores. Los cuerpos putrefactos de algunos emitían un vapor negro maloliente que enfermaba a los trabajadores antes de que fuera controlado con vinagre y salitre quemado.

Los revolucionarios se ofrecían a sacarle los dientes a las momias reales y nobles a cambio de un precio. Una revolucionaria, Camille Desmoulins, tomó el dedo meñique derecho de Turenne, Mariscal de Francia con Luis XIV.

De esas profanaciones se prevalió posteriormente en parte el Régimen de Napoléon Bonaparte, que trasladó los restos de Turenne a Los Inválidos en París, como reflejo de la renovada Gloria militar de Francia que asolaría Europa a primeros del Siglo XIX.

Para más información de esta I Fase de las Exhumaciones Revolucionarias se puede consultar este artículo de la Universidad estadounidense de Yale.

https://mavcor.yale.edu/conversations/essays/revolutionary-exhumations-st-denis-1793

II FASE de las Exhumaciones Revolucionarias (España Roja 1936): En cuanto a la II Fase de las Exhumaciones Revolucionarias, recomiendo el estudio científico titulado “Revolutionary Exhumations in Spain, July 1936” del profesor Bruce Lincoln de la Universidad de Minessota, reproducido en la revista universitaria “Comparative Studies in Society and History”, Vol. 27, No. 2 (Abril, 1985), pp. 241-260 (20 páginas) y publicado por la Universidad de Cambridge.

Se puede consultar en el siguiente enlace: https://www.jstor.org/stable/178493

A comienzos de la Guerra Civil se llevó a cabo un proceso masivo de Exhumaciones Revolucionarias en toda la zona frentepopulista, por citar sólo algunas localidades, en Belchite, Batea, Berga, Canet de Roig, Fuenteovejuna, Menorca, Orihuela, Oropesa del Mar, Peralta de la Sol, Vich, Toledo y Barcelona, que afectó a una multitud de Iglesias y Conventos en la España roja.

Fue además un espectáculo macabro que, recogido en infinidad de fotografías que dieron la vuelta al Mundo, provocó una ola de indignación lógica contra la II República y sus revolucionarios dirigentes. Se exhumaron y exhibieron al público miles de momias y huesos de sacerdotes, monjas y santos de la Iglesia Católica.

El caso que más conozco es el de San Ramón Nonato, cuyos restos fueron profanados y exhibidos en el Convento mercedario que lleva su nombre en el interior de la Provincia de Barcelona, cerca de Cardona, restos que se llevaron los revolucionarios y que jamás volvieron a aparecer.

Esas fotografías se pueden consultar sin problema en Internet y producen verdadero estupor y asombro, y evidencia que los que defienden hoy los postulados del Frente Popular revolucionario no son más que los continuadores de esos postulados de exhumaciones revolucionarias, como veremos más adelante.

III FASE de las Exhumaciones Revolucionarias (España 2007/2023):

Con las Leyes de Memoria Histórica (2007) y de Memoria Democrática (2022) por obra y gracia de los herederos del Frente Popular, Zapatero y Sánchez, en coalición con sus aliados del Frente Popular de entonces y de hoy, ERC y el PNV, se están produciendo una III Fase, mucha más suave que las anteriores, pero que mantienen su misma esencia. Estamos ante una especie de “Soft Revolutionary Exhumation” adaptado a la contingencia de los tiempos presentes.

Como momento estelar de esa nueva fase revolucionaria está sobre todo la Exhumación revolucionaria del General Franco en el Valle de los Caídos, y la inminente de José Antonio Primo de Rivera, así como la del General Queipo de Llano y muchas otras que van en camino.

En España tenemos ahora hasta un Ministerio de las Exhumaciones, que preside Bolaños, que ha dedicado más de 10 millones de euros para sus necrófilos planes con los que alimentar toda una harka de exhumadores, forenses, profesores universitarios, periodistas y arqueólogos profesionales y alocados, comandados por Paco Etxeberría y que han hecho de todo ésto una forma de promoción y escala social en un Mundo “woke” en ruinas.

A esta Harka le siguen los medios subvencionados de la extrema extrema izquierda, a los que se ha sumado incluso la COPE, medios que cada mañana nos amenizan el día con sus intensas macabras fotografías de nuevas exhumaciones revolucionarias, verdadera exaltación de calaveras y huesos, para así alimentar el espíritu revolucionario que anida en la Constitución de 1978, espíritu que acabará arrastrando a los girondinos del sistema (PP y VOX) que apenas ponen freno a ésto, si no lo alimentan ya descaradamente.

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