Artículos de este autor: Aitor Vaz

La hierba del vecino. Aitor Vaz

La hierba del vecino

La hierba del vecino

Somos una de esas naciones que tenemos que aguantar el hedor continuo en nuestras calles y nuestras estaciones porque aunque penado, hay una pasividad de las autoridades para con el tráfico y consumo de marihuana, que hace sospechar de connivencia interesada. Tampoco es una idea descabellada y que no tengamos muchos. Al fin y al cabo, todos sabemos de personas y lugares que se dedican a ello sin ningún secretismo.

Derecho internacional, revés europeo. Aitor Vaz

Derecho internacional, revés europeo

El derecho internacional se reduce a la ley del embudo, no es ninguna sorpresa, nada nuevo bajo el sol. El fuerte hace y deshace mientras no haya otro aún más fuerte y con menos reparos morales. Y hay algunos que sufren los rigores de tal sistema. Merecen compasión pues, por lo general, son los países que deben someterse a tales normas del derecho internacional si no quieren que, aquellos otros que no se rigen por tales principios, se los impongan a garrotazos.

Dar la campanada. Aitor Vaz

Dar la campanada

No se preocupe el lector, pues no será un artículo denso y farragoso. Ni tampoco voy a destripar con saña lo sucedido la noche del 31 de Diciembre en TVE. Mi intención, dentro de la crítica, será con intención descriptiva y, finalmente, algo prescriptiva.

En defensa de la Navidad. Aitor Vaz

En defensa de la Navidad

Es evidente y todos sabemos que la Navidad se construye sobre la premisa de los valores cristianos. No podría ser de otro modo al tratar del nacimiento de Cristo. Pero pareciera que a algunos les genera muchísima incomodidad protagonizar unas fiestas basadas en la unión, la alegría, el amor y la paz.

Estoicismo posmoderno, charlatanes clásicos. Aitor Vaz

Estoicismo posmoderno, charlatanes clásicos

He estado releyendo últimamente a Epicteto y «Meditaciones» de Marco Aurelio. Todo debido a esa fiebre por el estoicismo que ha tomado las redes sociales.

Una fiebre que puedo entender porque, en ocasiones, la cultura y la sociedad tienden a movimientos pendulares y antagónicos. Y del hedonismo se puede pasar a una invitación a la austeridad estoica como respuesta a las consecuencias del exceso.

La añoranza como fuerza vital. Aitor Vaz

La añoranza como fuerza vital

A modo de disculpa preventiva, tengo que decir que, como muchos otros, puedo sentir el aparente consuelo que nos da la memoria de momentos mejores. A cualquier escala, de la más íntima a la mayor. Todos podemos sentir esa necesidad de recordar momentos en que la existencia fue mejor. Es humano. Y nuestra memoria, además de experiencia, está llena de recuerdos sin aparente utilidad práctica, pero que constituyen el núcleo duro de nuestra vida. Por ello la nostalgia no es extraña, forma parte de nosotros.

Nosotros y nuestros maestros. Aitor Vaz

Nosotros y nuestros maestros

Realmente admiro y respeto la tarea del profesor. Y, lo repito, creo haber tenido una enorme fortuna al encontrarme con profesores que eran la viva imagen de héroes cotidianos con tiza. Les agradezco a todos, pero hoy especialmente a uno, el haberme dado algunas de las herramientas que más aprecio. Es más, a veces me gusta pensar que profesores como ellos no nos dieron herramientas o conocimientos, nos pasaron el testigo de nuestra cultura para que la podamos utilizar y le demos nueva vida.

A vueltas con el amor. Aitor Vaz

A vueltas con el amor

No podemos reducir lo de «engendrar en la belleza» como la procreación humana porque reduciría el amor a un simple imperativo biológico que poco o nada tiene que ver con el sentido orteguiano. Y el amor, aunque muy ceñido a la relación entre hombre y mujer en los ensayos de Ortega, es algo mucho más amplio y que puede unir cosas, en apariencia tan dispares, como el amor a la mujer, a los hijos, a la patria o la música.

Carpe diem contra el hedonismo. Aitor Vaz

Carpe diem contra el hedonismo

El concepto «aprovecha el momento» contiene la idea implícita de lo efímero de la oportunidad puntual. Presenta la vida como meras oportunidades que se presentan y deben aprovecharse. Peligroso conceptos que reduce la vida a tomar provecho de sucesos efímeros. De tal forma que, pareciera, el sujeto es meramente residual y su única labor es la de tomar aquello que se le presenta de forma externa a él.

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