El rebaño con mordaza y mascarilla

Los trashumantes, esos viajeros del pasto al pasto, guardianes de lana sin terruño, iban guardados por sicarios con carlancas, sus mastines. Hoy, más dóciles si cabe las ovejas, basta con “migueletes” (urbanos, tricornios y picoletos). Y desde Écija, ya no viene ningún Niño. Sevilla ha dejado de existir. No es destino.

Los cabestros se han vuelto plaga. Ni gallardía, ni entereza, ni vergüenza. Cuernos muy desenvueltos de mansos ahembrados. Y cuernos también de ñoquinás, abiertas sólo a lenguas y algún pase por detrás. <<Levanta una polvareda, el embarque de ganao>>. Si, polvo sucio y no sudao. Muy atrás se nos van quedando, aquellas bellezas cálidas de vivirnos las pasiones y llenarnos de Libertad. Ratoncillos asustaos y muy poco coloraos.

El Fray Cansino de Populares, ese zagalico que ha recogido el zurrón abandonado por el pastor palomo cojo, está muy atento a temblarle a la vara verde del Amo Sánchez. Un Amo que, feminista como él es, está hasta la cruceta o morrillo de tanto adefesio como lo rodea y parece que, al fin, ha encontrado su “mónica-lewinski” en las diezmadas filas de los “ciudadanos” de ninguna parte. Así que todo va mejor. El rebaño amordazado, bala con alegría los cánticos de su tierra y llora emocionado si le ponen mascarilla. Cuando además encima le hagan un Test, aunque sea de alcoholemia o de embarazo, no podrá ya nunca dejar de aplaudir, a sí mismo si mejor parece. ¡Cuánto echaba de menos el “pueblo” español a la Madre Superiora! Amo contento, rebaño sosegado. Muertecillos a la mar. O en barbacoa. Sin responso.

De vez en cuando, Fray Cansino escupe un exabrupto, amaga, amenaza, y el Amo Sánchez no tiene más remedio que darle un zurriagazo con su vergajo de toro. “Mano de Santo” Marcelino, con oreja o sin ella. <<Tontín, idiota, que te quito Madrid, Andalucía, Castilla-León y Murcia. Los ciidi-pollinos son míos por vocación y alpiste. Así que obedece. ¡Que si yo soy una patraña, lo tuyo ni siquiera existe!>> Casado agacha testuz y vota cuanto le mandan. Sabe muy bien que, aunque parezca imposible, Sánchez lo preña en cualquier momento. De haberla, ahí desde luego no está la Oposición. ¡Vayan suicidándose los cretinos que piden “unidad” de las “derechas”!

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