El suicidio demográfico vasco es especialmente pronunciado

Eustat, la oficina estadística vasca, ha publicado hace unos meses los datos completos de nacimientos del País Vasco de 2018. Son muy malos globalmente respecto de 2017 (-5,8% bebés), pésimos en el caso de madres españolas (-9,5%), y muy buenos en el caso de madres extranjeras (+7%), que ya aportan un 25,3% de los nacimientos vascos (desde 22,3% en 2017). Eso, en un contexto de bajo paro de vascos de nacionalidad española (9,6% de media en el período en que fueron concebidos, entre abril de 2017 y de 2018) y a la baja, y de amplias ayudas económicas a la natalidad. En contraste, el paro entre los extranjeros superó el 30% de media en ese período, pero la evolución de su natalidad fue muy positiva.

Inmigrantes aparte, en 1976 nacieron casi el cuádruple de niños de vizcaínas que en 2018, más del triple de bebés de guipuzcoanas, y casi el triple en el caso de mamás alavesas. El suicidio demográfico vasco es especialmente pronunciado, en contraste con el alto nivel de vida de esta comunidad autonóma. Y su clase política y su sociedad civil, como la del resto de España, sin apenas reaccionar, y tratando con medidas esencialmente ineficaces -cuando no contraproducentes- esta gravísima enfermedad social: entre todos no nos reproducimos lo suficiente, y eso a la larga es insostenible.

Los datos de septiembre a diciembre de natalidad vasca acentúan la tendencia de todo el año. En tasa interanual, los bebés vascos de madres nacidas en España cayeron a plomo en el último trimestre de 2018: un 11% menos, dándose la mayor caída en Vizcaya, del 14,1%. En contraste, los nacimientos de madres extranjeras crecieron en Vascongadas en el último trimestre un 11,5%, dándose el máximo en Guipúzcoa (+16,6%). En total, hubo una caída del 6% en el número de nacimientos en el País Vasco. El suicidio demográfico vasco autóctono (con o sin “ocho apellidos”), combinado con la explosión demográfica de raíces foráneas, que no compensa globalmente el declive nativo, va a transformar profundamente las Vascongadas.

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