Objetivo Isla de Alborán

Objetivo Isla de Alborán. Rubén Pulido

Corría el año 2023, cuando entre los meses de enero y febrero, tres embarcaciones procedentes de territorio argelino arribaban a la Isla de Alborán. No se trataba ni mucho menos de invasores, o sí…, según el prisma que decidamos utilizar para valorar aquel hecho que quedó, todo sea dicho, en un acto impune.

Sus ocupantes eran inmigrantes ilegales, todos de origen argelino, que en primera instancia habían sufrido una incidencia técnica (no calcularon bien el combustible) y decidieron aventurarse a aproximarse al islote español. Una vez en el lugar, esta primera embarcación fue asistida por los miembros de las Fuerzas Armadas que custodian la isla. Permanecieron durante unas horas bajo la atenta vigilancia de los soldados hasta que con posterioridad acabaron siendo trasladados a territorio peninsular.

Vaya sorpresa, pensarían, pues si cualquier osado se atreve a embarcar con destino hacia el islote argelino de Limacos, también sería trasladado hasta tierra firme en Argelia, pero no precisamente para que con posterioridad Cruz Roja le atendiese con un pack de bienvenida. Lo más probable, sin miedo a equivocarme, hubiese sido el traslado a la prisión más cercana del osado en cuestión, por llevar a cabo la imprudente decisión de entrar por la puerta de atrás a territorio argelino. Después seguramente entraría en juego todo el engranaje diplomático, pero en primera instancia usted sería enviado a prisión.

En España la cuestión es bien diferente, si invades un islote español se te cuida, se te ofrecen mantas rojas para que no pases frio, probablemente se te ofrezca también una bebida caliente o fría, todo en función de la estación del año en la que hayas decidido invadir nuestro territorio, con posterioridad te entrevistará amablemente un agente de la Policía Nacional. Y a fin de cuentas, en cuestión de 24-48 horas, estarás libre, quedarás totalmente impune ante tu hazaña y podrás gozar de los múltiples beneficios de una entrada a territorio español por la vía de la ilegalidad. Son todo ventajas, créanme.

Todo lo expuesto es lo que motivó que, con posterioridad a esa primera «incidencia técnica», otros osados decidiesen embarcar con destino a la Isla de Alborán. Todo eran ventajas: reducción de horas de navegación en una patera, ahorro de combustible, una menor exposición ante posibles inclemencias meteorológicas y el resultado, al fin y al cabo, iba a ser el mismo; conseguir entrar por la puerta de atrás en España.

De esta forma, no quedó en un hecho aislado, más tarde llegaron dos embarcaciones más al islote español y en dos meses, entre enero y febrero de 2023, casi 40 inmigrantes ilegales visitaron de forma escalonada la Isla de Alborán. Los mismos que con posterioridad fueron trasladados automáticamente hacia territorio peninsular.

¿Qué ocurrió en los meses posteriores? Pues os diría que lo previsible, hasta el día 28 de febrero, apenas fueron 40, los inmigrantes ilegales que habían utilizado esta vía de entrada a territorio nacional. A partir de entonces y hasta finales del mes de marzo la cifra de entradas ilegales al islote español se disparó hasta los 138 inmigrantes ilegales. Una vez llegó el mes de abril, esta cifra se ha disparó por encima del doble y se elevó hasta los más de 300 inmigrantes, que conseguían colarse por la vía de la ilegalidad en la Isla de Alborán.

Ante tales sucesos, poco que informar, alguna reseña en alguna agencia de comunicación y poco más. Para los grandes medios de comunicación poca importancia tuvo que un islote español estuviese dibujándose bajo el objetivo de las mafias de la inmigración ilegal como útil de escala para la entrada irregular en territorio peninsular.

Un año después y casi de forma precisa, los hechos se repiten, pero todo se torna aún más complicado. Complicado y peligroso, ya que durante el presente mes de marzo la Isla de Alborán ha sido invadida por casi 200 inmigrantes ilegales. Con la gran diferencia de que en esta ocasión lo acontecido no ha sido de forma escalonada mediante simulación de «incidencias técnicas», no. En esta ocasión se ha tratado de tres narcolanchas repletas de inmigrantes de origen marroquí que habían partido previamente desde el área de Alhucemas para acabar directamente en el islote español.

Y como ocurriese el año pasado, mutismo absoluto, ni una sola reseña en los informativos de nuestro país. Un islote español es invadido de la noche a la mañana y sólo un humilde servidor se atreve a alzar la voz de la indignación ante un hecho de tal magnitud.

Por supuesto no cuenten con una gran cobertura, porque no la ha habido, sólo un loco se atrevería a acudir de madrugada con una cámara para filmar lo que estaba sucediendo en el puerto de Almería días después de ser invadida la Isla de Alborán. Pues qué queréis que os diga, bendita locura. Bendita locura la que me hizo ser testigo del mayor acto de irresponsabilidad política que recuerdo en torno a la inmigración ilegal. Inmigrantes marroquíes que, tras invadir el islote español, estaban siendo trasladados con nocturnidad y apenas iluminación a puertos andaluces, sin que ningún medio de comunicación, ni representante político, se preocupase ente un hecho de tal insensatez.

Como diría en aquel momento y tras ser testigo de lo que estaba sucediendo; algún día ocurrirá una desgracia. Y lamentablemente, de seguir por esta senda de imprudencia temeraria, ocurrirá más pronto que tarde. Ahora las mafias de la inmigración ilegal ya tienen un nuevo propósito y una nueva sección en sus dípticos: Objetivo Isla de Alborán.

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