Reseña al libro “Nuestro hombre en la CIA. Guerra Fría, Antifranquismo y Federalismo”

Título: “Nuestro hombre en la CIA. Guerra Fría, Antifranquismo y Federalismo

Autor: Iván Vélez

Editorial: Ediciones Encuentro, 2020, 321 págs.

De aquellos polvos estos lodos

Se trata de uno de esos libros que, si no estuviera escrito ya, habría de escribirse. Nos referimos a Nuestro hombre en la CIA. Guerra Fría, Antifranquismo y Federalismo, el último trabajo de Iván Vélez. Último en publicación pero no en investigación, y eso se nota. Pues en las páginas que nos ofrece este libro, publicado por Ediciones Encuentro, es palpable el trabajo de años en investigación archivística, lecturas, pesquisas, entrevistas y experiencias de diversa índole. Es abrumadora la cantidad referencias, personajes, asociaciones, fechas, reuniones, contubernios, intereses, ideologías y organismos gubernamentales nacionales e internacionales que se cruzan a lo largo de las 270 páginas que componen el texto del libro. Al que se suma un Anexo documental que enriquece y clarifica el texto escrito. Un escrito, por cierto, que a pesar de su densidad no carece de la claridad estilística a la que nos tiene acostumbrados su autor.

Y es que Nuestro hombre en la CIA es un libro que merece ser leído dos y tres veces seguidas. No ya sólo para poder recorrer todos los cruces de caminos que transita, como un mapa histórico-político, sino también y sobre todo porque nos permitirá comprender, al menos un poco más, nuestra España de hoy. Comienza una vez finalizada la Segunda Guerra mundial, y, recorriendo instituciones como el Movimiento Internacional de Partidarios de la Paz, la Iglesia católica o la Fundación Ford -fundamental y omnipresente en toda esta historia-, personalidades como las de Jose Luís Sampedro, Enrique Tierno Galván o Pablo Martí Zaro, partidos como el PC, el PSOE o la USDE, disciplinas como la sociología, la economía o la teología, y contubernios como el de Múnich de 1962 o de La Armella del Vallés dos años después, concluye con la transición y la entrada de España, de la mano de Felipe González, en la Alianza Atlántica. Todo ello teniendo como pivote, y como motivo fundamental del libro y sus protagonistas, el Congreso por la Libertad de la Cultura. Organismo internacional, uno de tantos, financiado por EE.UU. con el que influir, por medio de los intelectuales disidentes pero moderados, en los regímenes no democráticos. 

Y a pesar de que sea el Congreso por la Libertad de la Cultura el núcleo de este ensayo, o quizá precisamente por eso, no daremos al lector en esta brevísima reseña las claves del libro. Pues debe ser quien recorra estas páginas, a nuestro juicio, quien descubra y quede atrapado por las múltiples líneas que aquí se desarrollan y entrecruzan. Porque, como decíamos, este ensayo que nos ofrece el conquense Iván Vélez, permite a todo español interesado en su país conocer un poco más su presente. Y es que es imposible saber qué está pasando en España hoy, y no es poca cosa, si no sabemos lo que ocurrió en esos años bajo el régimen franquista -unos años, por cierto, que, como se puede ver en este libro, son de todo menos silencio y quietismo- y durante la transición, que daría lugar al Estado de las autonomías. Es imposible saber a qué nos enfrentamos hoy si no conocemos cómo se fueron configurando los grupos de poder que parieron la tan manida transición -que sus protagonistas llamaban ruptura-, y cómo ideas, como el federalismo o las comunidades diferenciadas, van tomando cuerpo y fuerza -hasta llegar a incrustarse en nuestra democrática y coronada Constitución actual- a través de los hombres y grupos opositores al régimen franquista y que gravitaron en torno al Congreso por la Libertad de la Cultura.

Cierto es, como dice Gustavo Bueno Sánchez en el prólogo, que serán muchos, sobre todos los regados por los euros del Ministerio de la Verdad, los que ignoren este libro y se crean libres y no manipulados. Allá ellos. Pero lo cierto es, también, que es deber de todo español conocer su propio país, en su presente y en su pasado; sobre todo tratándose de una sociedad democrática en la que, al menos en principio, cada ciudadano forma parte del cuerpo político e influye en él con sus decisiones y sus actos u omisiones. Y ya se sabe que el saber y el hacer se podrán distinguir, pero no separar.

En manos del lector queda.

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