Geopolítica de Ozempic: Groenlandia

Geopolítica de Ozempic: Groenlandia. Juan José Coca

En las primeras semanas de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, volvió a referirse públicamente al medicamento Ozempic —comercializado por la farmacéutica danesa Novo Nordisk— en el marco de su discurso sobre la reforma del sistema sanitario estadounidense. En una intervención de carácter político-divulgativo, Trump subrayó la elevada disparidad de precios entre Estados Unidos y Europa y cuestionó, mediante una anécdota personal, la eficacia universal del fármaco. Más allá del tono informal del comentario, el mensaje central fue inequívoco: la Administración estadounidense considera inaceptable el actual nivel de precios de los medicamentos basados en agonistas GLP-1 y se reserva la posibilidad de intervenir para forzar una reducción sustancial.

Estas declaraciones no deben interpretarse únicamente como retórica sanitaria o populismo discursivo. En un mercado altamente concentrado y globalizado como el farmacéutico, cualquier modificación regulatoria o de precios en Estados Unidos —principal mercado de Novo Nordisk— tiene implicaciones económicas que trascienden el ámbito doméstico y afectan directamente a países exportadores altamente especializados, entre ellos Dinamarca.

Novo Nordisk y la estructura de la economía danesa

Novo Nordisk se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales motores del crecimiento económico danés. El extraordinario éxito comercial de Ozempic y Wegovy ha elevado el peso del sector farmacéutico en el PIB y en las exportaciones hasta niveles sin precedentes para una economía de tamaño medio. Diversos análisis macroeconómicos señalan que una proporción significativa del crecimiento reciente del PIB danés es atribuible directa o indirectamente a la actividad de esta compañía.

Esta concentración genera una situación paradójica: por un lado, refuerza la posición internacional de Dinamarca como potencia farmacéutica avanzada; por otro, introduce una dependencia estructural respecto a un único actor empresarial y, más aún, respecto a un mercado exterior concreto, el estadounidense. En este contexto, decisiones adoptadas en Washington —en materia de precios, regulación o cobertura pública— pueden traducirse en efectos macroeconómicos inmediatos sobre la economía danesa.

El mercado estadounidense como eje de poder

La diferencia de precios de Ozempic entre Estados Unidos y Europa no es un mero fenómeno comercial, sino un reflejo de la arquitectura institucional del sistema sanitario estadounidense. Mientras que en Europa los precios se negocian o regulan de forma centralizada, en Estados Unidos prevalece un sistema fragmentado que permite márgenes muy superiores. Esta asimetría convierte al mercado estadounidense en el principal generador de beneficios para Novo Nordisk y, por extensión, en un punto de control estratégico.

Desde una perspectiva de economía política internacional, esta situación otorga a Estados Unidos una capacidad de influencia estructural sobre empresas extranjeras clave y, de forma indirecta, sobre los Estados en los que estas empresas desempeñan un papel sistémico. La presión sobre los precios de Ozempic no es solo una política sanitaria interna; es también una forma de ejercicio de poder económico en un entorno de interdependencia asimétrica.

Groenlandia y el interés estratégico estadounidense

La relevancia de Groenlandia en la geopolítica contemporánea responde a factores bien conocidos: su posición en el Ártico, su proximidad a América del Norte, la presencia de infraestructuras militares estadounidenses y su potencial en recursos naturales estratégicos. Desde hace años, Estados Unidos ha intensificado su atención sobre la isla con el objetivo de limitar la influencia de potencias rivales como China y Rusia.

Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, lo que convierte a Copenhague en el interlocutor soberano en cuestiones de defensa y política exterior. Esta situación coloca a Dinamarca en una posición delicada: debe salvaguardar su soberanía y la voluntad política de la población groenlandesa, al tiempo que mantiene una relación estratégica fluida con su principal aliado militar.

Convergencia de esferas: economía farmacéutica y geopolítica ártica

No existe una relación causal directa entre las declaraciones de Trump sobre Ozempic y la cuestión de Groenlandia. Sin embargo, ambas se inscriben en un mismo marco analítico: el uso del poder económico como instrumento geopolítico. La capacidad de Estados Unidos para influir decisivamente en los ingresos de la principal empresa danesa introduce un factor de vulnerabilidad que condiciona el margen de maniobra de Dinamarca en otros ámbitos estratégicos.

Desde esta perspectiva, Ozempic puede entenderse como un activo geopolítico indirecto: no por su función terapéutica, sino por el papel central que desempeña en la economía de un Estado aliado con intereses estratégicos sensibles. La presión no se ejerce mediante coerción explícita, sino a través de la estructura misma del mercado y de la dependencia económica.

La denominada geopolítica de Ozempic ilustra una dinámica característica del orden internacional contemporáneo: la intersección entre mercados altamente concentrados, economías nacionales especializadas y objetivos estratégicos de las grandes potencias. En este contexto, la política sanitaria, la regulación de precios y la geoestrategia territorial no constituyen esferas separadas, sino dimensiones interrelacionadas de un mismo sistema de poder.

Groenlandia, Dinamarca y Ozempic forman un triángulo estructural de interdependencia, en el que decisiones aparentemente técnicas adquieren una relevancia política de primer orden. Comprender esta lógica resulta imprescindible para analizar tanto la evolución del Ártico como las nuevas formas de ejercicio del poder en la economía global.

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