Francia y China: reflexiones demográficas

Francia. Mi estimación del porcentaje de nacidos en 2018 en Francia con al menos un progenitor musulmán inmigrante de primera o segunda generación. Asusta. Los datos de la primera generación son más o menos exactos. Los de la segunda no, y por eso hay escenarios en el cuadro, pero creo que lo correcto es algo intermedio entre el escenario medio y el alto, o directamente el alto.
O reaccionamos y logramos frenar la islamización de España, o estaremos como Francia ahora en 25 a 30 años, aunque ya hay provincias y zonas concretas que se le parecen mucho.

China. La tasa de natalidad de China marcó un nuevo mínimo histórico en 2019.
En 2016, al año siguente de abolirse la totalitaria política de hijo único, hubo un pequeño repunte del número de bebés en China. Entre 2016 y 2019, los nacimientos se han desplomado ( 18% menos). Es impresionante ver cómo más y más países, en todo el mundo, van registrando cada año nuevos mínimos históricos de natalidad.

Al día siguiente de levantar el gobierno chino la prohibición de tener más de un niño, en 2015, volaba yo de vuelta a España desde Asia. En el asiento de al lado viajaba una joven china. Me vio leyendo un periódico norteamericano donde daban la noticia, y me pidió que se lo dejase leer. “Por supuesto”, le dije. Empezamos a hablar sobre el tema, y cuando habíamos ganado algo de confianza, me dijo que no tenía hermanos, y que ella quería ser madre. Y sin dudarlo ni un instante, me dijo también que solo tendría un hijo.
Cuando una sociedad se ha acostumbrado a determinadas pautas culturales, como no tener apenas hijos, no es fácil cambiarlas, ni se puede lograr en muy poco tiempo. Pero si China, o nosotros, no logra remontar el vuelo en natalidad, la decadencia es inevitable.

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