Introducción
En las últimas semanas se han publicado diversos titulares y artículos que atribuyen al lobo ibérico un papel clave en el control de la peste porcina africana (PPA). Entre ellos destacan informaciones aparecidas en El Debate y comunicados de organizaciones ecologistas que presentan al lobo como la mejor solución natural frente a esta grave epizootia.
Ante la proliferación de mensajes contradictorios, simplistas o directamente falsos, considero necesario desmontar una vez más las soflamas y afirmaciones infundadas que determinados colectivos ecologistas y proteccionistas del lobo difunden de manera reiterada. La PPA no es un asunto menor: se trata de una pandemia animal sin cura, con graves implicaciones para la seguridad alimentaria y la economía de buena parte del territorio español.
La peste porcina africana: una amenaza real
El virus de la peste porcina africana se caracteriza por una extrema resistencia ambiental, una altísima capacidad de contagio y una mortalidad asociada que supera el 90 % de los animales afectados. A día de hoy no existe ninguna vacuna aprobada comercialmente a nivel mundial.
La compleja estructura de ADN del virus le permite persistir durante meses en el medio ambiente. Su transmisión se ve facilitada tanto por la actividad humana como por el contacto con jabalíes, alimentos contaminados y otros animales silvestres, incluidos carnívoros y aves necrófagas.
La enfermedad se contrae por contacto directo y puede propagarse mediante aerosoles, garrapatas y la ingestión de restos de carne contaminada.
Origen y gestión del brote: sombras y dudas
Resulta, como mínimo, dudoso que el origen del brote se deba —tal y como se afirmó inicialmente— a un bocadillo de salami arrojado a una papelera. Posteriormente se aclaró que no se trataba de una contaminación de ese tipo, sino de una posible liberación del virus desde los laboratorios de Collserola, donde se ha trabajado con hasta 17 cepas distintas del virus.
Este episodio se suma a otros enigmas sanitarios recientes cuya gestión informativa ha estado marcada por la opacidad y la evasión de responsabilidades. En situaciones de este calibre, no es infrecuente “tirar balones fuera”, ya que las sanciones y denuncias por negligencia pueden alcanzar cifras millonarias.
El lobo: ni salvador ni solución
Realizar afirmaciones categóricas sobre el supuesto papel beneficioso del lobo en el control de la PPA evidencia un profundo desconocimiento de su etología y de las implicaciones sanitarias reales. El lobo no solo puede actuar como vector de la enfermedad, sino también como potencial reservorio.
El lobo puede ser portador o transmisor de diversas patologías, entre ellas:
- Sarna
- Moquillo
- Parvovirosis
- Leishmaniosis
- Tuberculosis animal
- Peste porcina africana (potencialmente)
Asimismo, los lobos pueden padecer y transmitir el adenovirus canino tipo 1, actuando como reservorios del mismo. En el estudio de Oleaga et al., se demuestra que las prevalencias de sarna y moquillo son significativamente mayores en zonas con alta densidad de lobos, como ocurre en determinadas áreas de Asturias.
En el caso de la rabia, los lobos pueden transmitirla si la padecen, aunque no actúan como reservorios permanentes de la enfermedad.
Dispersión y riesgo sanitario
En una zona cero de PPA, que debería estar estrictamente perimetrada y aislada, lo deseable es impedir la entrada o el tránsito de otros animales —lobos, zorros o aves necrófagas— que puedan propagar la infección a cientos de kilómetros.
En Italia se realizó hace años un estudio sobre la dispersión del jabalí, comprobándose que los animales controlados fueron abatidos en un radio inferior a los 15 kilómetros, lo que confirma su marcado carácter endémico.
Por el contrario, los lobos dispersantes presentan una elevada capacidad colonizadora, recorriendo grandes distancias, a menudo de cientos de kilómetros desde su lugar de nacimiento. Este fenómeno está documentado en el Alt Empordà y zonas colindantes, que actualmente reciben lobos procedentes de Francia, originariamente de Italia.
Permitir la libre circulación de lobos desde un foco inicial como el de Cataluña podría convertir un brote localizado en un problema sanitario pluriprovincial e incluso de ámbito nacional.
La campaña de desinformación
Desde hace años asistimos a una intensa campaña de desinformación por parte de determinados grupos ecologistas que pretenden justificar, a cualquier precio, el papel del lobo como regulador de ungulados silvestres y como supuesto beneficio para la ganadería.
Se nos ha repetido que la caza de lobos desestabiliza las manadas y provoca un aumento de ataques al ganado. Sin embargo, los daños no han dejado de crecer pese a la ultraprotección de la especie durante los últimos años, periodo en el que en muchas zonas no se ha cazado ni un solo lobo.
En 2021, el periódico El Comercio publicó que los daños atribuidos al lobo aumentaron un 79 % en los Picos de Europa bajo un régimen de protección total.
Manipulación de censos y datos
Desde el MITECO y sus organizaciones afines también se ha recurrido a censos desactualizados. Se sigue citando el censo de 2012-2014, que contabilizaba 333 manadas, y en 2025 se afirmó que la población había crecido un 12 % respecto a ese dato.
Sin embargo, los datos oficiales publicados por las comunidades autónomas reflejan un incremento real del 24,7 %, alcanzando las 367 manadas. La manipulación de cifras contribuye a confundir deliberadamente a la opinión pública.
Las predaciones continúan aumentando: solo en 2024 se contabilizaron 16.600 animales muertos por ataques de lobo.
Hibridación y falsos argumentos
Por último, la hibridación entre lobos y perros en el Sistema Central se ha intentado presentar como una “oportunidad genética”, llegando incluso a afirmar que estos híbridos expresan una supuesta mutación melánica primigenia.
Estas afirmaciones carecen de base científica y han sido desmontadas en dos artículos recientes, donde se analiza el grave impacto negativo de la introgresión genética sobre la conservación de Canis lupus signatus.
Conclusión
Desenmascarar esta campaña de desinformación, basada en la adulteración de datos y la tergiversación científica, es tan sencillo como contrastar la información disponible en fuentes accesibles y rigurosas.
El lobo no es ni el villano absoluto ni el salvador milagroso que algunos pretenden presentar. La gestión de la fauna silvestre y de las crisis sanitarias exige rigor científico, transparencia y responsabilidad, no propaganda ideológica.
Otras publicaciones del autor
- Ahora volverá la lacra de envenenar al lobo. La Gaceta de Salamanca. 27-9-2021.
- A solas con el lobo. Cuarenta años de historias loberas. 2021.
- A vueltas con los lobos. Continuación de cuarenta años de historias loberas. 2022.
- Que viene el lobo. Revista Trofeo. 27-6-2024.
- Ponencia para el Congreso Nacional del Lobo: Estatus de Canis lupus signatus*. Actualización de datos 2024*. Congreso de los Diputados. 14-1-2025.
- El impacto negativo de la introgresión genética en Canis lupus signatus: un problema para la conservación. Ámbito territorial: Comunidad de Madrid, Sur de Castilla y León, Extremadura. 2025
- Híbridos actuales de lobos, la ciencia detrás del mito. Introgresión en Canis lupus signatus en las Comunidades de Madrid, sur de Castilla y León, Extremadura. 2025
- Pedagogía lobera, desmontado bulos.2026