Y Toni ¡¡Cantó!!

Hace unos días, en el Congreso de los Diputados, asistimos a una intervención clara, rotunda y bien articulada: la de Toni Cantó, Diputado por Valencia. Directo y al grano, sin los habituales subterfugios empleados por nuestra plutocracia en sus discursos, Cantó “dió el cante”; pero un cante del bueno, con estilo, con agallas, con contundencia. Una brisa de aire fresco pareció recorrer el hemiciclo. Entre interrupciones y cortes de manga de los secesionistas (el “seny”, ya se sabe), Cantó pulverizó con los aires estridentes de su melodía, los exabruptos que partían de las bancadas independentistas. El repaso fue monumental. La imagen de Méndez de Vigo, al que se le iba un color y se le venía otro, impagable. Abrumado, retrepado en el sillón, impotente ante el aluvión que le descargó encima Cantó.

No acostumbramos en Posmodernia a elogiar a los políticos. No por nada especial; sencillamente no lo merecen. Incluso podría decirse con toda razón, que lo habitual en estas páginas es el estacazo dialéctico y la crítica con fundamento y sin discriminación: tanto da que sean de un lado o del otro (en el fondo, son todos del mismo). Precisamente por eso. para una vez que uno de ellos se sale de la norma, no podíamos dejar de reseñarlo, prestarle nuestra atención y hacerle patente nuestra felicitación. A priori, tal vez no fuera Cantó el candidato del que cabría esperar semejante demostración. Su procedencia profesional, la imagen un tanto frívola que transmitía no invitaban a presagiar alardes de este tipo. Mas bien lo contrario. Pero nosotros tampoco tenemos prejuicios: tanto nos da “zurrar” al más circunspecto, pretencioso y de currículum más encopetado, como elogiar sin reservas y con la efusividad que requiera el caso. a aquél que lo merezca, con independencia de su procedencia o sus circunstancias. Izquierda y derecha tan solo son imposturas; excrecencias de una época cuyos referentes han caducado.

Bienvenida sea la irrupción de Cantó. Con todo lo que pueda tener de anecdótica o de exótica en un medio tan pervertido y corrupto como el conformado por la casta política española. Ojalá cunda el ejemplo y otros también den el “do de pecho” con idéntica firmeza. Mientras tanto, nos deleitaremos aún momentáneamente, con la “melodía” de Cantó, a la espera de que no sea la última y se transforme en “canto del cisne”…. De momento, beneficio de la duda mediante, Toni ¡¡Cantó!!

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