España y el Telegrama largo de Kennan

España y el Telegrama largo de Kennan. Eiztarigorri

«En definitiva, el futuro del poder soviético puede resultar menos seguro de lo que la capacidad rusa para el autoengaño puede hacer creer a los hombres del Kremlin. Que son capaces de conservar el poder, lo han demostrado…

Es más bien una cuestión de hasta qué punto pueden los Estados Unidos crear en la mente de los pueblos del mundo la impresión general de que es un país que sabe lo que quiere, que hace frente con éxito a sus problemas internos y a sus responsabilidades de potencia mundial y que tiene una vitalidad espiritual capaz de mantener su ideología entre las corrientes de pensamiento de mayor importancia de su tiempo».

 

El llamado Telegrama largo de Kennan (1946), del cual hemos hecho este pequeño extracto, fue un interesante análisis de las posibilidades de Estados Unidos frente al desafío soviético. Planteaba que, pese sus éxitos militares en la segunda guerra mundial y a la eficacia del partido comunista, detrás de la rigidez de las estructuras soviéticas, en el fondo lo que se escondía era inseguridad acerca de las posibilidades de dicho sistema. De ahí que necesitase recurrir a la censura, al control y a la mística de la expansión hacia el exterior para sobrevivir. ¿Cuál debería ser la estrategia más inteligente frente al comunismo? Esta pregunta le llevó a plantear la estrategia de la contención que, aparentemente, se trataba de una estrategia de coexistencia pacífica, pero que aspiraba a exportar el modelo liberal, no mediante la fuerza sino mediante el ejemplo. Lo que planteó Kennan es que la raíz de la victoria está en la fe en la justicia de la propia causa. La estrategia de la contención partía de una base: Estados Unidos era más fuerte que la URSS, por tanto no necesitaba ir a una cruzada contra la URSS, le bastaba con contener a su adversario y dejar que este se fuese agotando solo en sus intentos sucesivos por expandirse.

Aunque el contexto del Telegrama es el marco de la guerra fría, este párrafo trasladado al contexto político español podría servir para entender lo siguiente: aunque la clase política del franquismo reconocía los logros económicos del régimen, en el fondo tenía mala conciencia al carecer de la vitalidad espiritual capaz de mantener su ideología entre las corrientes de pensamiento de mayor importancia de su tiempo, sin darse cuenta de que era esa ideología que no se encontraba entre las corrientes de pensamiento de mayor importancia de su tiempo la que había creado la paz y las garantías necesarias para tener un desarrollo económico propio, sin deberle nada al plan Marshall ni a la naciente Comunidad Económica Europea. Es más, podría añadirse que la adhesión de España a la ideología que se encontraba entre las corrientes de pensamiento de mayor importancia de su tiempo a partir de 1978 sólo sirvió para destruir la economía que había sido construida por esa ideología que no se encontraba entre las corrientes de pensamiento de mayor importancia de su tiempo.

Y aquí sólo nos queda una duda, ¿esto se debió a la naturaleza de esa ideología que se encontraba entre las corrientes de mayor importancia de su tiempo, a la naturaleza corrupta de las elites que implementaron la ideología que se encontraba entre las corrientes de mayor importancia de su tiempo o a las ambiciones de los socios que compartían esa ideología que se encontraba entre las corrientes de pensamiento de mayor importancia de su tiempo?

¿O a todo a la vez?

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