El Descubrimiento de América es posiblemente el acontecimiento más trascendental de la Historia Universal, con muchísima más repercusión que la llegada de Neil Armstrong a la Luna. El Descubrimiento amplió considerablemente el mapamundi y en cierto modo transformó el mundo.
Asimismo el Descubrimiento hizo que se navegase más allá de las Indias por el Pacífico (el «Lago español») y se llegase a las Islas de las Especias (las Molucas) y desde allí volver a la Península Ibérica por el índico y circunnavegando África dar por primera vez la vuelta al mundo. La empresa española supuso la absoluta certidumbre de la redondez de la Tierra (a pesar del terraplanismo hoy tan de moda). Es decir, se llevó a cabo la materialización de la teoría de la esfera, cosa que ya en la antigua Grecia se sabía, pero hasta el 22 de septiembre de 1522 no se pudo realizar efectivamente a través de la navegación). Por eso hablar de España es hablar del mundo. Pero el primer episodio de esta aventura científica es el mismo Descubrimiento de América.
Cristóbal Colón nunca se propuso descubrir América porque ni siquiera sabía que este continente existía. El objetivo de la misión era llegar a Asia por el Atlántico y establecer relaciones comerciales con Japón, China y los demás reinos asiáticos, así como llegar a la isla de las especias (las Molucas). La causa de tan largo viaje se debía a cuestiones geopolíticas (lo que supone la redondez de la Tierra), pues el Imperio Otomano había cerrado la Ruta de la Seda de China a Europa. Y estratégicamente (geoestratéicamente) se trataba de coger a los turcos por las espaldas.
Así pues, la misión consistía en cercar a los turcos y abrir de nuevo el Mediterráneo al comercio. América no entraba en los planes, y su descubrimiento no hubiese tenido lugar de la manera en que se llevó a cabo si no fuese porque Constantinopla fue tomada por los turcos otomanos en 1453 y cambió el escenario geopolítico no sólo de la época sino también de la historia del mundo.
Después de fracasar tras querer ganarse al rey de Portugal para que le financiase el viaje, el 17 de abril de 1492, pocos meses después de la toma de Granada, Colón firmó con los reyes católicos, Sus Majestades Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, las Capitulaciones de Santa Fe, documento con el que se le autorizó a viajar hacia las Indias por el mar de occidente. Esto hizo que Colón se ganase un gran prestigio social, pese a formar parte de la nobleza cortesana.
Colón, al servicio de los reyes católicos, es decir, como jefe de una expedición española (que pudo haber sido portuguesa si el rey Juan II lo hubiese financiado), partió el 3 de agosto de 1492 desde Palos de la Frontera (Huelva) con la nao Santa María y las carabelas Pinta y Niña, en una travesía atlántica que duró dos meses y nueve días.
Eran las dos de la madrugada del 12 de octubre de 1492 cuando Rodrigo de Triana gritó «¡tierra a la vista!» y por fin se pudo divisar la isla que sería bautizada como San Salvador, isla de las Antillas (en las Bahamas) habitada por el pueblo lucayo o taíno, que llamaban a la isla Guanahani.
Después, el 28 de octubre, llegarían a una isla mucho más grande que llamaron Juana (que es la actual Cuba), y también, el 5 de diciembre, a Santo Domingo (La Española), donde chocó su mejor barco: la Santa María, con cuya madera se construyó el fortín La Navidad, donde se dejó una pequeña guarnición.
Colón tuvo que volver a España con la carabela Niña, y al hacerlo lo haría con diez nativos, dos de ellos hijos del cacique taíno Guacanagari. Al desembarcar y tras cumplir un voto en Moguer, Colón viajaría a Barcelona para informar a los Reyes Católicos del Descubrimiento. El navegante haría un total de cuatro viajes: en 1492, 1493, 1498 y 1502.
En 1494, la primera ciudad que los españoles fundaron en América (que sería una mezcla de puerto, astillero, aduana y almacén) sería La Isabela o Villa Isabela (en la costa norte de la isla de la Española, en la actual provincia de Puerto Plata de República Dominicana), que eligió Colón para el emplazamiento en sustitución del Fuerte de la Navidad, designando un consejo del que formarían parte, entre otros, Antonio de Torres y Bernardo Boyl. La ciudad fue abandonada completamente en el año 1500 y actualmente sus ruinas hacen posible un parque arqueológico.
En su tercer viaje Colón pisaría por primera vez la América continental el 2 de agosto de 1498, en la actual Macuro (Venezuela), entrando por la desembocadura del río Orinoco. Colón llamaría a esta región Tierra de Gracias, por lo amables que eran los indígenas.
En 1500 se fundó en la costa de la isla de Cubagua (actual Venezuela) la ciudad de Nueva Cádiz, por el italiano al servicio de la Monarquía Hispánica Santiago Castellón (cuyo verdadero nombre era Giacomo Castiglione).
En su cuarto viaje Colón descubrió las costas de Centroamérica: Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. El 10 de octubre de 1502 Colón entró en la costa Atlántica del itmos (en las actuales provincias de Bocas del Toro y Veraguas en Panamá). Colón fue informado de que viajando al sur 9 kilómetros encontraría otro mar, pero no se decidió a ir a investigarlo y este mar (el Mar del Sur, que sería el Lago español y finalmente el Océano Pacífico) sería descubierto en 1513 por Vasco Núñez de Balboa.
Ya en 1499 la corona española puso fin al monopolio de Colón en la navegación a las Indias y se les concedió el permiso a otros navegantes y empresarios, lo que dio pie a expediciones que fueron conocidas como «viajes menores», «viajes de reconocimiento y rescate» o «viajes andaluces».
Colón nunca supo que estuvo en un nuevo continente que después sería llamado América. Él creyó que estaba en la India o en el Paraíso Terrenal. Sería el navegante florentino naturalizado español Américo Vespucio el que pudo comprobar en 1503 que esas tierras no eran tierras de Asia sino de un nuevo continente que se encontraba entre Europa y Asia. Vespucio llamó a este nuevo continente Mundus Novus.
Todo descubrimiento para ser tal requiere de una justificación, es decir de un criterio satisfactorio para incorporar lo descubierto a un campo científico a fin de sistematizarlo y confirmar leyes. El contexto de descubrimiento trata sobre los entresijos de la génesis y el contexto de justificación de su estructura y significado. Sin embargo, no es posible el descubrimiento sin la justificación, porque no se puede llevar a cabo un descubrimiento sin apelar a la verdad y a la lógica.
Pues bien, los vikingos llegaron a América (a Terranova, en Canadá) en el siglo X, y a pesar de que se asentaron allí durante diez años nunca supieron que se trataba de islas adyacentes a un nuevo continente y ni mucho menos cartografiaron el mismo y ni por asomo lo conquistaron y ni posteriormente unificaron el continente; es más, ni siquiera tuvieron contacto con nativos. Es decir, no sabían dónde estaban y su visita no tuvo ninguna repercusión. También se discute si un mansa del Imperio de Malí, Abubakari II, llegó en 1311 a las costas americanas (a la actual Brasil), según un relato registrado de Al-Umari. Ni los vikingos ni el mansa, si es que realmente llegó a América, justificaron su descubrimiento, por lo tanto éste no llegó a ser tal.
Sería el cartógrafo franco-germano Martin Waldseemüller en su planisferio Universalis Cosmographia de 1507, imprimido en Saint-Dié (Estrasburgo), el que expresó por primera vez el nombre de «América» para referirse al continente, en honor a Américo Vespucio.
El avance español en América fue seguido por Portugal y, de manera menos significativa, por Inglaterra (que a la larga sí que tuvo más repercusión), Francia, Holanda, Rusia, Dinamarca, Noruega y Suecia. Portugueses y británicos introdujeron millones de esclavos en el nuevo continente, lo que supuso nuevas conformaciones étnicas, culturales y políticas. Entre estos reinos Portugal llegó a ser el mayor traficante de esclavos, pero sería superado por el Imperio Británico (todavía sería peor la esclavitud musulmana, de la que casi nadie habla, porque últimamente en España criticar a islam o decir ciertas verdades sobre el mismo es calificado inmediata y asombrosamente de «racista»).
Para escándalo de los innumerables negrolegendarios y propagadores de bulos como el genocidio español en América, el caso español es bien diferente al de británicos y lusos. El genocidio real lo llevaron a cabo los anglosajones en el norte: primero el Imperio Británico y después el Imperio Estadounidense. Es más, los españoles ni si quiera esclavizaron a los indígenas, como lo dejó por escrito la reina Isabel en su testamento: «Y no consientan ni den lugar que los indios reciban agravio alguno en sus personas y sus bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien».
Y además alentaba a que los españoles y las españolas se casasen con las indias y con los indios y tuviesen hijos y así se mezclase las razas, lo que nunca se haría desde una estúpida sistematización genocida: «Es nuestra voluntad -escribe Fernando el Católico, en la Real Cédula del 14 de enero de 1514- que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de estos nuestros reinos, o españoles nacidos en Indias, y que en esto no se les ponga impedimento. Y mandamos que ninguna orden nuestra que se hubiere dado o por Nos fuera dada pueda impedir ni impida el matrimonio entre los indios e indias con españoles o españolas. Y que todos tengan entera libertad de casarse con quien quisieren, y nuestras audiencias procuren que así se guarde y cumpla».