Historia

Qué era eso de la dictadura del proletariado y (II). Daniel López Rodríguez

Qué era eso de la dictadura del proletariado y (II)

Qué era eso de la dictadura del proletariado y (II)

la dictadura del proletariado no fue en la práctica otra cosa que el fortalecimiento del Imperio Ruso en un nuevo Imperio: el Imperio Soviético. La dictadura del proletariado más que para la emancipación de un supuesto Género Humano sirvió para imponer el orden en el antiguo Imperio Ruso. Aunque a la larga, si tomamos cien años como canon de la eutaxia, la política de los bolcheviques resultó ser distáxica al durar el Imperio tan sólo 74 años

75º aniversario de la bomba atómica (VI-final)

Al final, como es sabido de sobra, ninguna bomba hizo falta lanzar para forzar la caída del gigante soviético, como así tampoco los soviéticos lanzaron ninguna contra Occidente. Lo cierto es que la bomba atómica sólo se empleó como munición de guerra en Hiroshima y Nagasaki y tras sendos impactos se volvió a la guerra preatómica, aunque con armas mucho más avanzadas.

75º aniversario de la bomba atómica (IV)

Dadas las circunstancias, lo primero que hizo la URSS fue poner en marcha un proyecto de construcción de la bomba atómica, cuyo nombre cifrado era «Tarea Número Uno», encomendado al «Comité Especial» de Lavrenti Beria (quien sustituyó a Molotov), y que venía a ser una especie de «Politburó atómico». Once días después del lanzamiento de la segunda bomba, el 20 de agosto, Stalin firmó la Resolución nº 9.887 del Comité de Defensa del Estado, estableciendo una nueva estructura que se encargaría del proyecto nuclear.

75º aniversario de la bomba atómica (II)

Las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki fueron el colofón de una aplastante campaña aérea contra el pueblo japonés, que empezó a finales de 1944. Entre diciembre de 1944 y agosto de 1945 los aviones estadounidenses lanzaron más de 41.000 toneladas de bombas sobra la población nipona. Según la historiadora Joanna Bourke, estos bombardeos causaron la muerte de 600.000 personas, y sólo en Tokio acabaron con la vida de 137.582 personas…

La Organización de las Naciones Unidas

El derecho de veto muestra que la ONU es un club aristocrático y el carácter democrático es mera propaganda. Los procedimientos democráticos de la Asamblea General de la ONU no son propios de la democracia en sentido político, de la democracia material, sino de la democracia formal, semejante a los procedimientos para llegar a acuerdos de una comunidad de vecinos o de una excursión cuando deciden sus viajeros el rumbo que va a tomar el autobús.

El Plan Marshall (II)

Los objetivos del Plan Marshall consistían en ayudar a los países democráticos occidentales (Alemania occidental incluida), promover grandes inversiones estadounidenses en el extranjero y, fundamentalmente, impedir que la Europa del Oeste fuese tomada por la URSS (en la dialéctica de Estados) o que se desencadenase la revolución (en la dialéctica de clases). Estos objetivos se consiguieron con solvencia.

El Plan Marshall (I)

El Plan Marshall y la subsiguiente construcción de la OTAN marcaron las pautas para la geopolítica estadounidense en la Guerra Fría. En el Plan Marshall está la génesis del proceso de integración europea (cuya unidad de su estructura está en nuestros días puesta en duda, en crisis o, directamente, en proceso de desintegración, tras veinticinco años de la caída de la Unión Soviética; y habrá que ver que es de la Alianza tras la crisis del coronavirus y la tensión en Estados Unidos)

Países no alineados

Los países no alineados tenían en común la pobreza, la falta de desarrollo industrial y sus economías producían básicamente productos primarios. Estos países se comprometieron a impulsar la descolonización. «Las cenizas del “Tercer mundo” son, en efecto, sólo un resultado del esplendor del mundo privilegiado, del “primer mundo”»

El conflicto chino-soviético

Poco después del triunfo de la revolución china, Franz Borkenau, ex miembro del Partido Comunista Alemán y ex agente de la Komintern, que dejaría en 1929, advirtió que el conflicto chino-soviético sería inevitable porque ambos regímenes «totalitarios» tenderían a extender su dominio absoluto hasta donde soportasen sus fuerzas

A vueltas con la Guerra Fría

La Guerra Fría fue la competición geopolítica más trascendental dada en la historia junto a la que ahora, en este extraño 2020, estamos presenciando entre los mismos Estados Unidos y una sorprendente China (por la que nadie a principios de siglo apostaba geopolíticamente nada). Este enfrentamiento también se está denominado «guerra fría» (aunque suena más el nombre de «guerra comercial»).

Roosevelt y la paz americana

En la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos y la Unión Soviética vencieron pero tras la misma mutuamente no se convencieron y el estallido de la Guerra Fría entre ambas superpotencias era inevitable. Pero algunos parece que no se enteraron de la complejidad y lo polémico del asunto y daban discursos pacifistas. Aunque advertimos que esa apariencia puede ser falaz. Veámoslo.

Sin Cheka no hay comunismo

El terror rojo es algo que nunca fue comprendido por el socialismo blando, es decir, la socialdemocracia. El socialdemócrata alemán y marxista «renegado» Karl Kautsky afirmaba que la revolución rusa era una tragedia que traería consigo la derrota del socialismo; y respecto al terror rojo y las consecuentes purgas que se estaban llevando a cabo el teórico alemán decía: «Fusilar: esto se ha convertido en el alfa y el omega de la capacidad administrativa de los comunistas»

Posmodernidad trágica y discurso histórico

Al menos como hipótesis, podemos decir que la posmodernidad no es una mera moda intelectual, aunque haya estado de “moda”. En realidad, es un proceso. Un camino que se abre a finales del siglo XX y que nos ha llevado hasta hoy a negar, o al menos a cuestionar, los mitos, los dogmas que estructuraron el imaginario del mundo actual. Y ese camino ha sido hecho por los propios hijos de la modernidad occidental: la metafísica racionalista, la ciencia, la civilización urbana, la democracia, el sentido de la Historia, etc

Las purgas en la Unión Soviética

Las purgas fueron algo muy recurrente en la Unión Soviética: ya fuese contra los enemigos del régimen o ya fuese en el interior del mismo Partido. Como le escribía Ferdinand Lasalle a Marx el 24 de junio de 1852, que Lenin cita en la carátula de su ¿Qué hacer? de 1902, «La lucha partidaria da al partido fuerza y vitalidad; la prueba más grande de la debilidad de un partido es el amorfismo y la ausencia de fronteras netamente delimitadas; el partido se fortalece depurándose»

Semblanza poética de una miseria moral en tiempos aún no muy lejanos

Pues yo no sé si a Alfonso lo asesinaron en el contexto de una macabra gamberrada que se les fue de las manos, si fue en una trama de crimen pasional porque sabía demasiado, o, como quedó fijado en la mítica memoria o crónica trágica de la villa de Sama, simplemente porque era distinto de lo obligado en materia sexual. Pues era, según se dijo y se dice, un homosexual, y puestos a decir, a Sócrates y Alcibíades, en tiempos pretéritos pero de Histórica remembranza, no los mandaron matar precisamente por su opción erótica.

Pedagogía de la Hispanidad

Hispanidad es un término del español clásico, que a principios del siglo XX había ya caído en desuso. Pero en 1926 el sacerdote español Zacarías de Vizcarra propuso, en un artículo que publicó en Buenos Aires, que “Hispanidad” debiera sustituir a “Raza” en las celebraciones del doce de octubre. La celebración del doce de octubre como Fiesta de la Raza Española había sido propuesta en 1913 por Faustino Rodríguez-San Pedro desde la organización Unión Ibero-Americana, y en 1918 alcanzó en España el rango de fiesta nacional con esa denominación. Denominación ampliamente utilizada de hecho en distintas repúblicas americanas que habían reconocido también el 12 de octubre como fiesta nacional, sin nombre alguno o bajo otros rótulos.

Preparando el camino a la Revolución. Los orígenes del terrorismo revolucionario en la Rusia zarista

En el eterno debate por acotar el concepto de revolución, está claro que la idea de novedad es elemento indispensable. El espíritu revolucionario se caracteriza por la ruptura súbita con el pasado y la ambición de sustituirlo por algo distinto y, teóricamente, mejor. Así lo defendió, por ejemplo, Hanna Arendt al considerar la revolución como “la idea de que el curso de la historia comienza súbitamente de nuevo, que una historia totalmente nueva, ignota y no contada hasta entonces, está a punto de desplegarse”

Orwell y el socialismo democrático

El próximo 25 de junio se cumplirán 110 años desde el nacimiento de George Orwell, efeméride que bastantes medios de comunicación están aprovechando para reverdecer la figura del escritor que acudió como combatiente a la guerra civil española, se alistó en las Brigadas Internacionales, militó en el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), y tras aquella experiencia escribió sus célebres Homenaje a Cataluña y Recuerdos de la guerra civil española. Todo lo cual queda fino y muy en onda democrática, como debe ser.

La abolición de la Asamblea constituyente (II)

El 5 (18) de enero de 1918, el día de apertura de la Asamblea Constituyente, el gobierno bolchevique declaró la ley marcial por la cual Petrogrado fue inundada con tropas que se instalaron en su mayoría en el Palacio de Táuride, que es donde tenía que reunirse la Asamblea. El palacio fue rodeado por barricadas que defendía piquetes bolcheviques, dando la sensación de ser un campamento en armas.

La abolición de la Asamblea Constituyente (I)

Los liberales rusos pensaban en la Asamblea Constituyente como la garantía para la formación de un parlamento perfecto. A la Asamblea Constituyente se le asignaba la tarea de determinar en forma parlamentaria democrática el futuro gobierno de Rusia. La Asamblea Constituyente era el procedimiento democrático habitual para que se redactase una nueva constitución, o al menos así había sido en las democracias occidentales.

Al respecto del Estado de partidos

El reciente fallecimiento de Antonio García Trevijano nos recuerda la escasa repercusión pública que los genuinos pensadores políticos tienen en nuestro país. Olvidados por una clase política con un nivel intelectual cada día más ínfimo, perdidos entre la baraúnda mediática que sólo busca los réditos de la audiencia y la propaganda e ignorados por una opinión pública deseosa de griterío y frases afortunadas en vez de contenidos, en el mejor de los casos sólo son desempolvados de sus vitrinas en el momento de su muerte, y en el peor, aquellos que son incómodos al poder, permanecen sepultados en el ostracismo y condenados a la irrelevancia.

Contendientes en el caos ruso de 1917

El 23 de febrero de 1917, en San Petersburgo, estallaron una serie de revueltas que terminaron con la abdicación del zar de todas las Rusias, Nicolás II, y con la posterior proclamación de un Gobierno provisional. Era el fin del autocrático Imperio ruso y el inicio de uno de los períodos más convulsos de la historia de Rusia. En octubre, los bolcheviques —con Vladímir Ilich Uliánov, «Lenin», a la cabeza— dan un golpe de Estado y asumen el poder eliminando a sus rivales políticos

La Revolución de Octubre en el Segundo período de desordenes

A partir de 1914 Rusia se sumergió en el «Segundo período de desórdenes». Y si nos referimos a un «Segundo período» es porque hubo un «Primer período», el conocido «Período de los Disturbios» o «Tiempo de las Tribulaciones», que transcurrió entre 1598 y 1613 y que concluyó con la llegada de los Romanov a la monarquía. Según estima el necrometrista Matthew White en El libro negro de la humanidad, durante esos años hubo 5 millones de muertos

La sombra de la leyenda negra es alargada

El libro Imperiofobia y leyenda negra (Ed. Siruela, Madrid, 2016), escrito por María Elvira Roca Barea, es una obra que está dando mucho que hablar y que escribir y que a buen seguro lo hará aún más. Pero lo que es más importante, lo está dando para bien. Pues cada vez hay más españoles dispuestos a sacudirse el yugo de los cuasi seculares complejos que atenazan nuestra historia…

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