Historia

A vueltas con la Guerra Fría

A vueltas con la Guerra Fría

La Guerra Fría fue la competición geopolítica más trascendental dada en la historia junto a la que ahora, en este extraño 2020, estamos presenciando entre los mismos Estados Unidos y una sorprendente China (por la que nadie a principios de siglo apostaba geopolíticamente nada). Este enfrentamiento también se está denominado «guerra fría» (aunque suena más el nombre de «guerra comercial»).

Roosevelt y la paz americana

En la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos y la Unión Soviética vencieron pero tras la misma mutuamente no se convencieron y el estallido de la Guerra Fría entre ambas superpotencias era inevitable. Pero algunos parece que no se enteraron de la complejidad y lo polémico del asunto y daban discursos pacifistas. Aunque advertimos que esa apariencia puede ser falaz. Veámoslo.

Sin Cheka no hay comunismo

El terror rojo es algo que nunca fue comprendido por el socialismo blando, es decir, la socialdemocracia. El socialdemócrata alemán y marxista «renegado» Karl Kautsky afirmaba que la revolución rusa era una tragedia que traería consigo la derrota del socialismo; y respecto al terror rojo y las consecuentes purgas que se estaban llevando a cabo el teórico alemán decía: «Fusilar: esto se ha convertido en el alfa y el omega de la capacidad administrativa de los comunistas»

Posmodernidad trágica y discurso histórico

Al menos como hipótesis, podemos decir que la posmodernidad no es una mera moda intelectual, aunque haya estado de “moda”. En realidad, es un proceso. Un camino que se abre a finales del siglo XX y que nos ha llevado hasta hoy a negar, o al menos a cuestionar, los mitos, los dogmas que estructuraron el imaginario del mundo actual. Y ese camino ha sido hecho por los propios hijos de la modernidad occidental: la metafísica racionalista, la ciencia, la civilización urbana, la democracia, el sentido de la Historia, etc

Las purgas en la Unión Soviética

Las purgas fueron algo muy recurrente en la Unión Soviética: ya fuese contra los enemigos del régimen o ya fuese en el interior del mismo Partido. Como le escribía Ferdinand Lasalle a Marx el 24 de junio de 1852, que Lenin cita en la carátula de su ¿Qué hacer? de 1902, «La lucha partidaria da al partido fuerza y vitalidad; la prueba más grande de la debilidad de un partido es el amorfismo y la ausencia de fronteras netamente delimitadas; el partido se fortalece depurándose»

Semblanza poética de una miseria moral en tiempos aún no muy lejanos

Pues yo no sé si a Alfonso lo asesinaron en el contexto de una macabra gamberrada que se les fue de las manos, si fue en una trama de crimen pasional porque sabía demasiado, o, como quedó fijado en la mítica memoria o crónica trágica de la villa de Sama, simplemente porque era distinto de lo obligado en materia sexual. Pues era, según se dijo y se dice, un homosexual, y puestos a decir, a Sócrates y Alcibíades, en tiempos pretéritos pero de Histórica remembranza, no los mandaron matar precisamente por su opción erótica.

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