Herr Vogt (IV)

Herr Vogt (IV). Daniel López Rodríguez

La defensa de Marx contra Karl Vogt en su Herr Vogt

Para la salvaguarda de su reputación, a Marx no le quedaba más remedio que defenderse de los ataques de Vogt por la vía literaria. Marx se vio obligado a responder y se puso manos a la obra a finales de febrero de 1860, lo cual le mantuvo ocupado durante todo un año (hasta el 17 de noviembre), suspendiendo sus estudios de economía política que no volvería a retomar hasta mediados de 1861.

Para algunos esto supuso una pérdida de tiempo. «Sé de antemano que aquellos mismos sabihondos caballeros que habían meneado gravemente sus cabezas ante la importancia de las “revelaciones” aparecidas en el “bodrio” de Vogt, no podrán comprender ahora cómo es posible que yo malgaste mi tiempo en la refutación de semejantes niñerías, mientras aquellos chupatintas “liberales”, que con maliciosa alegría se apresuraron a transmitir las torpes infamias y absurdas mentiras de Vogt a toda la prensa alemana, suiza, francesa y americana, encontrarán sin duda reprochable y chocante mi manera de pedirles cuentas a ellos y a su héroe. ¡But never mind!» (Karl Marx, Herr Vogt, Traducción de Gabriela Moner, Editorial Lautaro, Buenos Aires 1947, pág. 17).

Marx iba poniendo negro sobre blanco que en la campaña de Vogt contra él se hacía eco de todos los tópicos lanzados por el falso Bonaparte.

En su respuesta contra Vogt, entre otros asuntos involucrados, Marx hace una reconstrucción de la historia de la Liga de los Comunistas. Marx quiso titular el libro Dá-Dá-Vogt, para comparar a Vogt con el periodista bonapartista árabe coetáneo a él Dá-Dá-Roschaid, el cual describió a Napoleón III como «el sol que beneficia, la gloria del firmamento». Vogt era visto por Marx como el «Dá-Dá alemán». Pero Engels le convenció de que pusiese como título algo más serio como Herr Vogt (El señor Vogt).

Las páginas de este libro polémico están ornamentadas con citas de grandes maestros de la literatura universal: Calderón, Shakespeare, Dante, Pope, Cicerón, Sterne, Virgilio, Schiller, Lessing, Byron, Victor Hugo, Cervantes, Voltaire, Goethe, Heine, Balzaz y Lutero.

La crítica a Vogt no tuvo la atención de la prensa que Marx esperaba, y por ello afirmó que «los perros quisieron matar el asunto con el silencio». En Francia el texto entró entre los libros prohibidos.

Según Lotario Bucher, que por entonces no simpatizaba con Marx, dijo que Herr Vogt era un compendio de historia contemporánea. Lasalle saludó al libro como «una obra maestra en todos los respectos» y afirmaba que éste explicaba muy bien la convicción de Marx de la corrupción de Vogt, pues en él se exponía «la prueba intrínseca con una evidencia inmensa» (citado por Franz Mehring, Carlos Marx, Traducción de Wenceslao Roces, Ediciones Grijalbo, Barcelona 1967, pág. 304).

Para Wilhelm Wolf Herr Vogt era «una obra maestra de principio a fin». Para Engels Herr Vogt superaba al Dieciocho Brumario y, a su juicio, se trataba del mejor trabajo polémico escrito por Marx. Hasta Arnold Ruge, según escribía Jenny Westphalen, decía de la obra que era «un buen trabajo» (citado por Mehring, Carlos Marx, pág. 305).

Engels le aconsejó que la obra se publicase y editase en Alemania: «Ya hemos pasado cien veces por la experiencia de la literatura de la emigración, siempre la misma esterilidad, siempre dinero y trabajo tirados, y encima la rabia… ¿De qué nos sirve haber contestado a Vogt, si la contestación no llega a manos de nadie?» (citado por Mehring, Carlos Marx, pág. 305).

Sin embargo, Marx decidió entregar el libro para que lo editase un joven alemán de Londres, con el cual iría a medias en las perdidas y en las ganancias, y adelantó 25 libras para los gastos de impresión, de los que Borkheim puso 12 y Lasalle 8. Pero la empresa, antes de enviar siquiera algunos ejemplares para Alemania, quebró y Marx no recibió ni un céntimo del anticipo, y para más inri sería demandado por el socio del editor y tuvo que pagar una cantidad aproximada a la invertida en la edición porque al no firmar un contrato se le responsabilizó de todos los gastos de la edición.

¿Qué ganó Marx con Herr Vogt? Como dice Franz Mehring, dicha polémica supuso más bien un obstáculo que un acicate para la obra de Marx, pues exigió mucho tiempo y muchas fuerzas, sin darle nada a cambio, causándole además grandes desazones en el seno de su familia. Pero con el paso de los años Herr Vogt ha pasado a ser una obra menor dentro de la bibliografía de Marx, ensombrecida por sus estudios de economía política y también por los escritos de juventud como Miseria de la filosofía contra Proudhon y el Dieciocho Brumario contra Napoleón III, que son libros mucho más famosos que Herr Vogt. Esto tal vez sea debido a la insignificancia del tema (tal vez una tormenta en una taza de té) y del propio Karl Vogt (el cual, si es conocido por algo, es precisamente por la obra que Marx escribió contra él).

En 1871 Engels publicó un artículo titulado Nuevamente el señor Vogt, en el que afirma que Vogt recibió 40.000 francos del gobierno bonapartista (de los fondos secretos del mismo Napoleón III), lo cual se supo al caer el Segundo Imperio en 1870 en la guerra franco-prusiana a través de las cartas de los archivos franceses que publicó el gobierno republicano en donde se revelaban documentos que corroboraban las sospechas de Marx de que Vogt era un agente pagado por Napoleón III. Se trataba de unos papeles hallados en el Palacio de las Tullerías que el gobierno de la Defensa Nacional hizo públicos y en los que figuraba el recibo de 40.000 francos abonados a Vogt en agosto de 1859 de los fondos secretos de Napoleón III.

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