Genocidios, represiones, relato, realidad, cifras y datos (I)

Genocidios, represiones, relato, realidad, cifras y datos (I). José Vicente Pascual

La izquierda tiene un problema con la verdad

No hablamos ya del conflicto con la realidad que descompone y convierte en su propia caricatura todo el discurso utópico-buenista de la izquierda fresycool. Me refiero a la verdad, la desnuda y sencilla verdad, denigrada, censurada, negada hasta el paroxismo sectario por el propagandismo obediente al poder, sumiso a las oligarquías mundialistas y los lobbies que controlan el negocio de la inmigración, las narco dictaduras y lo que eufemísticamente llaman “cooperación internacional”. Vamos a fijarnos en algunos fenómenos, en algunas referencias que conciernen a las “causas” —abrazadas o execradas— por esa izquierda tóxica que ya nos tiene acostumbrados a establecer su verdad oficial y no consentir discursos alternativos, o sea: la discusión de sus mentiras con datos reales que los desmienten. Por ejemplo:

Trump, remigración y represión

Durante sus dos mandatos (2009-2017), la administración de Barack Obama realizó aproximadamente 3 millones de deportaciones formales, conocidas técnicamente como removals. Esta cifra lo convirtió en el presidente con más deportaciones en la historia reciente de Estados Unidos, superando los totales de sus predecesores George W. Bush y Bill Clinton en términos de expulsiones formales.

El pico máximo de deportaciones se alcanzó en el año 2013, con un récord de 438.421 personas expulsadas en un solo año. Debido a estas altas cifras, las organizaciones de derechos civiles y líderes latinos apodaron a Obama «Deportador en Jefe».

Hacia el final de su segundo mandato, la política de Obama se centró prioritariamente en individuos con condenas por delitos graves. En 2016, más del 90% de las deportaciones desde el interior del país correspondían a personas con antecedentes penales por estos delitos. Las cifras de deportados fueron superiores respecto a otros presidentes, en parte, porque la administración de Obama empezó a contabilizar los rechazos en la frontera como deportaciones, lo que incrementó las estadísticas oficiales. Si se suman las deportaciones formales y los «retornos», o sea, salidas voluntarias y rechazos fronterizos inmediatos, el total de personas expulsadas durante los gobiernos de Obama asciende a unos 5.2 millones.

Durante el primer mandato de Donald Trump y lo que ha transcurrido del segundo —poco más un año—, se han producido 675.000 deportaciones de inmigrantes irregulares en EEUU. Pero según el relato progre-izquierdista, el presidente obsesionado con las deportaciones es Trump.

Deportaciones y muertos

Durante el mandato de Barack Obama (años 2009 a 2016), se registraron 56 muertes de personas bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Aunque los datos pueden variar ligeramente según la fuente y de la toma de fechas según calendario o año fiscal, la tendencia reportada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la American Immigration Council es la siguiente:

* 2009: 10 muertes

* 2010: 9 muertes

* 2011: 10 muertes

* 2012: 5 muertes

* 2013: 8 muertes

* 2014: 6 muertes

* 2015: 6 muertes

* 2016: 12 muertes

Las investigaciones de organizaciones como Human Rights Watch determinaron que muchas de estas muertes fueron causadas por negligencia médica sistémica, incluyendo fallos en la atención de enfermedades cardiovasculares, cáncer y casos de suicidio.

Es importante señalar que estas cifras se refieren específicamente a personas bajo custodia de ICE. No incluyen 116 fallecimientos ocurridos en custodia de la Patrulla Fronteriza (CBP), durante el procesamiento inicial o muertes de migrantes intentando cruzar la frontera, incidentes con las autoridades de fronteras, tiroteos, etc.

Durante los dos mandatos de Trump se han registrado 16 incidentes con armas de fuego relacionados con los procesos de remigración, con resultado de 4 muertes y 7 personas heridas. Se contabilizan los incidentes en que fallecieron los activistas Renee Nicole Good y Alex Pretti. Según los medios afines a la izquierda y sus amos globalistas, quien mata inmigrantes y personas contrarias a sus políticas de remigración, es Trump. Los datos, sin embargo, dicen algo muy distinto.

Durante el mandato de Joe Biden (2021-2025), las cifras de repatriación y fallecimientos en custodia alcanzaron niveles históricos. La administración Biden ejecutó un total aproximado de 4.4 millones de repatriaciones, incluyendo deportaciones formales, retornos y expulsiones, hasta mediados de 2024. Las cifras de mortalidad en el transcurso de los procedimientos de expulsión reflejaron una crisis humanitaria persistente tanto en centros de detención como en los cruces fronterizos. 2024 fue el año más mortal en las rutas migratorias hacia EE. UU, con más de 8.900 muertes totales en rutas globales, incluyendo enfrentamientos armados, cientos por ahogamiento en el Río Grande o deshidratación en el desierto.

Tampoco se escuchó el clamor de los medios progres, ni el lamento y el rasgarse las vestiduras de la izquierda simpaticona y buenaza. Nada. Ni mú. A ver, Biden era un vejete simpático… y del partido demócrata, una cosa que suelen confundir los “progresistas” españoles con ser de izquierdas. Allá polémicas.

México

Desde el 7 de octubre de 2023 —día en que los terroristas de Hamás atacaron a Israel y que puede considerarse, por tanto, como el inicio de la “Guerra de Gaza”—, y hasta mediados de febrero de 2026, se estima que más de 62.000 personas han sido asesinadas en México.

La cifra se compone de los siguientes periodos basados en datos del INEGI y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP):

Último trimestre de 2023: Aproximadamente 7.500 homicidios dolosos.

Año 2024: Se registraron entre 30.057 y 33.550 víctimas, dependiendo de si se usan cifras preliminares del SESNSP o del INEGI.

Año 2025: Alrededor de 23.374 homicidios, reflejando una tendencia a la baja en la tasa diaria.

Enero-Febrero 2026: Se estiman más de 2.500 casos adicionales basándose en promedios de 50-70 muertes diarias reportadas a inicios de año.

Determinar con exactitud cuántos de estos asesinatos corresponden específicamente al narcotráfico y el crimen organizado es complejo, ya que las autoridades mexicanas suelen clasificar estos delitos como «homicidio doloso» sin especificar siempre el móvil. Sin embargo, diversos análisis proporcionan una aproximación:

Históricamente, organizaciones como el International Institute for Strategic Studies (IISS) y reportes de seguridad nacional estiman que entre el 70% y el 80% de los homicidios dolosos en México están vinculados directamente con el crimen organizado y disputas de cárteles.

En 2024 se contabilizaron oficialmente 29.820 víctimas atribuidas específicamente a la delincuencia organizada. Bajo ese porcentaje de incidencia, se puede estimar que aproximadamente 45.000-49.000 de las muertes desde octubre de 2023 están relacionadas con la violencia del narcotráfico.

Los estados que concentran la mayor parte de esta violencia mortal siguen siendo Guanajuato, Baja California, el Estado de México, Chihuahua, Guerrero y Jalisco.

Es decir, que la violencia del crimen organizado y el narcotráfico en México ha causado, en el mismo período de tiempo, las mismas víctimas entre la población civil que las producidas en la guerra de Gaza hasta las fechas en que partió la célebre flotilla solidaria, en agosto de 2025. La izquierda española y el teatro woke internacional, mutis, en silencio absoluto. La presidente de México, sin embargo, ha mostrado una iniciativa: que España pida perdón a México por la conquista.

Irán, los ayatolas y la izquierda feminista

Desde octubre de 2023 —sí, me ciño a esa fecha porque marca el inicio de la hipocresía, el cinismo y la sobreactuación emocional de la izquierda impostora—, la situación de derechos humanos en Irán ha estado marcada por un recrudecimiento de la represión política y de las ejecuciones a disidentes, culminando en una ola de violencia estatal sin precedentes durante las protestas masivas iniciadas a finales de diciembre de 2025.

Tras el inicio del conflicto en Gaza y el aumento de las tensiones regionales, el régimen iraní intensificó el control interno y el uso de la pena de muerte como herramienta de disuasión. Sólo en 2023, Irán ejecutó al menos a 853 personas. Esta tendencia continuó en 2024, con cientos de ejecuciones adicionales antes del estallido social de 2025. Aunque a principios de 2023 se liberó a unas 22.000 personas bajo una amnistía general, muchas fueron obligadas a firmar «confesiones» y una gran parte fue re-arrestada posteriormente. La persecución se ha ensañado con minorías (kurdos y baluchíes), mujeres y figuras públicas como la Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, quien permanece detenida.

Las protestas que comenzaron el 28 de diciembre de 2025 en el Gran Bazar de Teherán —motivadas inicialmente por el colapso de la moneda y la crisis económica— derivaron en lo que observadores internacionales describen como la represión más letal en la historia moderna de Irán. Debido al bloqueo absoluto de internet, las cifras de la represión varían según la fuente.

El gobierno reconoció por primera vez el 21 de enero de 2026 la muerte de 3.117 personas, atribuyendo la mayoría de estas muertes a supuestos «grupos terroristas».

Diversas ONGs como HRANA y activistas locales reportan cifras significativamente mayores, con más de 7000 muertos confirmados en esa fecha. Informes del Parlamento Europeo y la ONU sugieren que debido a las fosas comunes y morgues improvisadas, el total de víctimas mortales podría oscilar entre 25.000 y 35.000 personas. Y más de 26.000 personas han sido arrestadas durante este periodo de protestas. Se ha documentado el uso de ametralladoras pesadas contra manifestantes y el cobro de hasta 14.000 dólares a las familias para recuperar los cuerpos de sus seres queridos. Si el lector desea más información puede consultar los reportes de Amnesty International, también el sitio de noticias Iran Human Rights.

No cabe duda de que en este asunto de Irán, la represión contra el pueblo iraní y especialmente contra las mujeres iraníes, la izquierda española está dando el do de pecho. Algo natural si consideramos las cimas de ética política y humana alcanzadas por esta gente, el no va más de su entrega a las causas nobles: Zapatero “liberando” presos en Venezuela y Monedero dando charlas sobre derechos humanos a los carceleros del Helicoide. No dan para más. Ni para menos.

Nigeria

Desde 2009, más de 50.000 cristianos han sido asesinados en Nigeria por grupos terroristas islamistas. El año 2025 ha sido particularmente cruel. Organizaciones como Intersociety reportaron que al menos 7.087 cristianos fueron asesinados en los primeros siete meses del año, lo que representa un promedio de 32 muertes diarias. El informe World Watch List 2026 de Open Doors contabilizó 3.490 cristianos asesinados específicamente por su fe entre octubre de 2024 y septiembre de 2025. En las primeras semanas de enero y febrero de 2026, se han reportado nuevas masacres, incluyendo el asesinato de más de 170 personas en emboscadas en aldeas cristianas.

La violencia no proviene de un solo actor, sino de una amalgama de grupos con ideologías islámicas extremistas. Los militantes del grupo criminal Fulani son responsables de aproximadamente el 55% de las muertes. Sus ataques suelen implicar la invasión de aldeas y la quema de iglesias en el cinturón medio de Nigeria. Boko Haram, aunque debilitado, sigue siendo responsable de cerca del 6% de los asesinatos. ISWAP —Estado Islámico en África Occidental—, es responsable de ejecuciones selectivas y ataques a comunidades, siendo autor del 2% de las víctimas registradas.

En 2025, cerca de 7.800 cristianos fueron secuestrados por estos grupos. Más de 19.000 iglesias han sido destruidas o quemadas en el norte y centro del país desde el inicio de la insurgencia. Aproximadamente 3.3 millones de cristianos nigerianos viven actualmente como desplazados internos debido a la violencia que se ejerce contra ellos, entre la pasividad de las autoridades y el desprecio de los musulmanes nigerianos.

La situación ha sido calificada como un «Genocidio Silencioso» por organizaciones internacionales de derechos humanos, que advierten que, de continuar la inacción gubernamental, las cifras de martirio podrían duplicarse para finales de 2026.

Naturalmente, no hace falta decirlo, a la izquierda yuppie española estas cifras sobre el genocidio nigeriano le traen al pairo. Como si no existieran. Como si Nigeria y los cristianos nigerianos no existieran. En verdad, si los cristianos nigerianos dejasen de existir para siempre, ese panorama, ese y no otro… Ese mismo panorama sería el ideal para ellos. Todos muertos y se acabó la polémica. Nuestros progres son así: sobre lo que no piensan hablar ni quieren saber, mejor que nadie sepa y nadie hable.

La próxima semana prometo traerles cifras y datos reales sobre la represión en Venezuela desde que el chavismo parasitó al desdichado país hermano. Por hoy, vale.

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