En este XII Congreso de la Catalanidad Hispánica de Somatemps queremos abordar un tema polémico y complejo: la relación entre la Hispanidad y Europa. Para ello debemos empezar definiendo los términos con los que vamos a operar.
Por Hispanidad podemos entender dos cosas, pero ambas estrechamente relacionadas. Conjunto de pueblos que, en su día, formaron parte de una unidad, el Imperio Hispánico, y que comparten aun muchos lazos de lengua y de trasfondo cultural. Estos lazos están siendo atacados por dos enemigos: el llamado indigenismo, curiosamente liderado por gente, como la presidenta de Méjico, que no tienen nada que ver con los pueblos originarios, por un lado, y la ofensiva ideológica y religiosa del evangelismo en Hispanoamérica, punta de lanza de la dominación Yankee.
El primero supura odio a España, y, curiosamente, está inspirado en las teorías de la “decolonización”, paridas en las universidades progres americanas. El segundo, más sibilino, promueve una religiosidad puramente emotiva y sentimental, que corroe los fundamentos católicos, racionales y objetivistas, de la civilización hispana. Engaña a mucha gente, pues aparece como una ideología de “orden”, opuesta a la izquierda.
Pero por Hispanidad también podemos entender una idea, la de unidad en la diversidad, idea que ha permeado siempre a los imperios generadores, como fueron el Hispánico y el romano. Nada que ver con este ente, putrefacto y decadente llamado Unión Europea. La confusión en torno al término “Europa” da lugar a falsos debates. Si se confunde la idea de Europa con la UE, entones es lógico afirmar que la Hispanidad y Europa son incompatibles. Pero si por Europa entendemos una civilización cuyos fundamentos fueron la filosofía griega, el derecho romano, la idea romana de imperio y la herencia cultural del catolicismo, entonces veremos que la Hispanidad no es opuesta a Europa, sino que es su continuación natural, y que, además, la Hispanidad estuvo en Europa luchando por su unidad contra esta proto manifestación de modernidad que fue la herejía protestante.
Quiero aclarar que todo esto no tiene nada que ver con las razas. Las razas humanas existen, pero lo hacen en el nivel de la biología, y aquí estanos hablando de otro nivel, el histórico cultural. Es cierto que Europa fue una civilización forjada por gente de raza blanca, pero los que destruyeron esta civilización y la convirtieron en el lupanar actual, TAMBIEN eran de raza blanca.
El Imperio Hispánico fue la demostración de que se puede unir a pueblos diversos (inclusos de razas diversas) en torno a los valores de una civilización. Como muy bien afirmo Ramiro de Maeztu, la Hispanidad no es una raza. En este sentido podemos afirmar que el Imperio Hispánico fue multirracial, pero no fue multicultural.
En este Congreso vamos a profundizar en estas cuestiones, y a dar voz a diferentes modulaciones del Hispanismo. No somos una secta.