Estamos muy acostumbrados a leer los resultados de diversas encuestas según nos los cuentan los diversos medios de comunicación o según se comparte en las redes sociales (y no me refiero solo a las encuestas electorales, sino a encuestas sobre todo tipo de temas sociales). Aparte de que cada medio de comunicación va a resaltar el resultado de la encuesta que más le convenga según su orientación política, muchos de los resultados de las encuestas (especialmente de aquellas que más llaman la atención) no son resultados tan precisos ni tan válidos como podríamos pensar en principio. Por ello voy a exponer en este artículo (sin que sea de manera totalmente exhaustiva ni rigurosa) algunos puntos a tener en cuenta para interpretar mejor las encuestas, dando algunos ejemplos para que se vea mejor.
Lo primero a tener en cuenta de las encuestas es la parte estadística: qué grado de incertidumbre tienen. Esta incertidumbre o margen de error se puede dividir en dos partes: el error aleatorio y el error sistemático. El margen de error aleatorio relativo (con un nivel de confianza del 95%), como primera aproximación, es proporcional al inverso de la raíz cuadrada del número de personas a las que se le ha realizado la encuesta (la muestra de la población), por lo que es del 10% para una muestra de 100 personas (100%/√100), de un 5% para una muestra de 400 personas (100%/√400) y de un 3% para una muestra de 1000 personas ( 100%/√1000 ), por lo que, en general, 400 es una cantidad mínima de personas para tener una incertidumbre razonable. Esto se puede comprobar introduciendo tamaños de la población muy grandes en esta calculadora online [1]. Sin embargo, hay encuestas que dan estimaciones mucho menores del margen de error que las calculadas de esta manera. Un caso extremo sería el de las estimaciones del número de mujeres que han sufrido violencia según la Macroencuesta de violencia contra la mujer en España de 2019 [2]. La encuesta se realizó a casi 10 000 mujeres de una población del orden de los 20 millones (si no incluimos a las niñas menores), por lo que el margen de error sería del orden del 1%. A pesar de eso, en el informe de la encuesta realizan afirmaciones como esta de la pág. 75: “Del total de mujeres de 16 o más años residentes en España, el 32,4% ha sufrido al menos un tipo de violencia de la pareja actual o de parejas pasadas en algún momento de su vida. Extrapolando esta cifra a la población, se estima que 6.605.825 mujeres de 16 o más años han sufrido violencia de alguna pareja o expareja a lo largo de sus vidas.” Si tenemos en cuenta el margen de error del 1% (al 95% de nivel de confianza), esta cifra estimada estará comprendida entre 6.605.825*31,4%/32,4=6.402.000 y 6.605.825*33,4%/32,4=6.810.000 o, mejor, entre 6,4 y 6,8 millones.
Otro ejemplo similar lo vemos en los porcentajes de hombres calvos por país. Una de las más citadas es la de de Medihair [3], realizada en 2023 a 4284 hombres de 47 países. Como vemos, esto da un promedio de menos de 100 hombres encuestados por país, lo que daría una incertidumbre promedio aproximada del 10% en el porcentaje de cada país según la fórmula y la web para calcular la incertidumbre que mencioné antes. Sin embargo, y para mi sorpresa, se establece un ránking de países con mayor porcentaje de hombres calvos en el que los porcentajes se dan ¡con dos cifras decimales! Otra manera de ver que no tiene sentido usar decimales aquí es que, al añadir un hombre a la muestra, el porcentaje de calvos de ese país variaría en un 1%. En particular, España aparece como el país “ganador”, con un 44,50%, seguido de cerca por Italia, con un 44,37% y de Francia, con un 44,25% de hombres calvos. Es decir, estos 3 países se diferencian como máximo en un 0,25% o 1/400, 40 veces menos que la incertidumbre aproximada de la encuesta. En el otro extremo se situaría Indonesia, con un porcentaje del 26,96%, mientras que Japón estaría en una posición intermedia, con un 35,69% de hombres calvos. Si se hace una búsqueda en un buscador de Internet con las palabras “España hombres calvos”, se ve la enorme cantidad de medios (incluyendo algunos de divulgación científica como Muy Interesante [4]) que, aún así, afirman que la encuesta establece que España es el país con mayor porcentaje de hombres calvos. Otra encuesta que menciona la web de Medihair es la realizada por Trip Advisor Japón en 2011 [5]. Según esta encuesta, realizada en 21 países (aunque no he encontrado el tamaño de la muestra), el ránking lo lideraría la República Checa, con un 42,79%, seguido de España, con un 42,60 %, mientras que en Francia habría un 39,24% de hombres calvos y, en Japón, un 26,78%. Como vemos, esta encuesta da valores un 2% menores que la anterior para España, un 5% menores para Francia y un 9% menores para Japón, lo que es consistente con el tamaño de la incertidumbre que habíamos comentado, y vuelve a mostrar lo absurdo de hacer un ránking y de poner cifras decimales.
Por supuesto, no debemos fiarnos de las estadísticas que aparecen en las redes sociales si no contienen una referencia al estudio o encuesta del que proceden los datos, ya que se difunden con mucha frecuencia “estadísticas zombies”, que algún autor o autora estimó de manera poco rigurosa y se difunde rápidamente porque favorece la postura ideológica de un grupo. Un ejemplo sería este mensaje de @brujasfeministasCR difundido en la red social X por la feminista española Elena Esteve, que se declara “abolicionista” [6]: “Mujeres, somos el 51% de la población, pero el 60% de las personas pobres, haciendo el 66% del trabajo, produciendo el 50% de los alimentos, pero ganando solo el 11% del salario y poseyendo únicamente el 20% de la tierra. Todo eso mientras damos a luz al 100% de la población. Por si te preguntabas por qué todavía necesitamos feminismo.”, que tenía 4000 “likes” y había sido 1000 veces compartido en solo un mes, a pesar de no contener ninguna fuente e incluir porcentajes tan inverosímiles como el del 11% del salario. Según una investigación del diario Washington Post, casi todo lo de esa cita es de 1978, sería una estadística global y no tenía fuentes [7]. El mensaje de @brujasfeministasCR que comparten algunas feministas solo aumenta el porcentaje de posesión de tierras del 1% original al 20%.
Otra crítica que se les puede hacer a estos estudios es la dificultad en establecer el límite entre un hombre que está calvo o perdiendo pelo en una cantidad excesiva y otro que no. Y probablemente no tuvieron en cuenta un factor muy importante relacionado con la calvicie: su gran aumento con la edad, lo que está muy relacionado con la muy alta esperanza de vida de España (de 81 años para los hombres, muy similar a Italia, Francia y Japón), mientras que Indonesia tiene una esperanza de vida de solo 69 años [8].
En cuanto al error sistemático, es muy difícil de cuantificar, y se debe a que la muestra escogida no es realmente aleatoria, sino que está sesgada y, por lo tanto, no es representativa de la población. Por ejemplo, las encuestas electorales del CIS están sesgadas porque la población elegida no es aleatoria, lo que se ve en el hecho de que las proporciones de cada grupo en la muestra son bastante distintas a las proporciones de cada grupo en la población, tal y como explica Kiko Llaneras en El País [9] y en este hilo de X-Twitter [10]. Es prácticamente imposible conseguir una muestra de una población sin ningún error sistemático, pero se puede intentar minimizar teniendo presente que las proporciones de cada grupo de la muestra sean aproximadamente las mismas que las proporciones de cada grupo de la población.
Se pueden ver las dificultades en la elaboración y diseño de encuestas sociales en esta página web [11]). También estas otras páginas web nos hacen cuestionarnos los resultados de las encuestas y las estadísticas [12]. Por otro lado, este libro está muy bien para adentrarse en las estadísticas sociales y ver que a veces se obtienen resultados antiintuitivos [13]. Los resultados de las encuestas dependen en gran medida de bastantes factores: de cómo se formula la pregunta (por ejemplo, puede de alguna forma orientar hacia la respuesta), de lo bien o mal expresada que esté la pregunta (si es interpretable o si está bien explicado lo que se pregunta), de qué opciones se dan para responder (pueden no darse todas las posibilidades, poner el foco en un tipo de respuesta, etc.), de si la encuesta es anónima o se realiza delante de una persona (en cuyo caso se responderá menos libremente), del contexto temporal (por ejemplo, si se ha producido algún evento o suceso relacionado con la pregunta), del contexto cultural/educativo (por ejemplo, una pregunta puede tener distinto significado en distintos idiomas, hay tabús y morales distintos en distintas culturas y religiones, etc.) y de otros factores. Esto se ve claramente en algunos ejemplos que muestro a continuación.
A finales de 2019 se publicaron los resultados de una encuesta online sobre seguridad femenina en la calle realizada por la aplicación de seguridad femenina en España SISTER a más de 35000 mujeres, según la cual el 83% de las mujeres españolas tiene miedo al regresar a casa sola por la noche, mientras que solo el 8% respondió que no tiene miedo de hacerlo (el resto respondió que depende del momento, que también siente miedo de día o que siente miedo siempre que va sola). Antes existía una página web con los resultados de la encuesta aquí [14] y la aplicación se podía descargar gratuitamente en Play Store, pero ya no es así, aunque en su momento descargué los datos de la encuesta que publicaron.
Los resultados de esta encuesta se difundieron rápidamente por diversos medios de comunicación, especialmente aquellos cuya ideología concordaba con los resultados de la encuesta, como por ejemplo los siguientes: [15], [16], [17], [18], [19], [20] y [21].
Por otro lado, según el Instituto Georgetown por las Mujeres, la Paz y la Seguridad (GIWPS), el 78% de las mujeres españolas se sienten seguras de caminar solas de noche en su ciudad, tal y como aparece en la página 90 de su Informe del Índice de Paz y Seguridad de las Mujeres de 2023/24, lo que la sitúa en el puesto 17 de los 177 países estudiados [22]. Se basan en la encuesta internacional realizada a unas 1000 personas en España por Gallup [23].
El mismo informe realizado en 2019/20 da un valor ligeramente superior, del 82,5% de las mujeres españolas se sienten seguras de caminar solas de noche en su ciudad, tal y como aparece en la página 58 de su Informe del Índice de Paz y Seguridad de las Mujeres de 2019/20, lo que la sitúa en el puesto 15 de los 167 países estudiados [24].
El mismo informe realizado en 2017 da un valor ligeramente superior también al último, del 80,3%, en la página 48, lo que la sitúa en el puesto 10 de los 152 países estudiados [25].
Por lo tanto, ha habido una ligera disminución del número de mujeres españolas que se sienten seguras de caminar solas de noche en su ciudad, pero el porcentaje sigue siendo bastante alto. Sin embargo, al realizar una búsqueda de Google con los términos “mujeres españolas seguras calle noche”, solamente nos encontramos noticias negativas que infunden miedo entre las mujeres, pero no encontramos los resultados positivos anteriores.
Si calculamos la relación entre los porcentajes de las dos encuestas, el de GIWPS y el de SISTER, obtenemos 78/17=4,6, ¡casi un factor 5! De hecho, una encuesta dice prácticamente lo contrario que las otras. ¿De dónde podría venir tanta discrepancia? En la página web de SISTER no aparecía la pregunta exacta que se formulaba. Además, podría haber estado orientada a la respuesta que se quería obtener. Al no existir ya la página web, todavía podemos saber menos sobre la encuesta. Lo que sí podemos saber es que la muestra tiene cierto sesgo, al proceder de respuestas dadas online y cuya difusión había tenido lugar por las redes sociales, donde los mensajes de miedo se difunden con más frecuencia, además de que la empresa tenía interés en difundir mensajes de miedo para así poder convencer a más mujeres de que se descargasen la aplicación. Por lo tanto, gran parte del error de esta encuesta probablemente se debe a que el error sistemático por la elección de la muestra es grande, además de la probable mala elección de preguntas y opciones de respuesta. Mensajes de ese tipo calan muy hondo porque inciden directamente sobre las emociones más básicas y porque la mayor parte de la población padece de cierta incultura numérica. Un libro muy interesante que trata este tema es “El hombre anumérico”, de John Allen Paulos [26]. Todo lo anterior apunta a que la encuesta de SISTER era claramente la menos fiable y que dos encuestas aparentemente iguales o muy parecidas pueden dar resultados totalmente opuestos.
La Encuesta de Percepción social de la ciencia y la tecnología, realizada en España por la FECYT en 2014, tuvo una muestra de 6355 personas de 15 años o más [27]. La muestra no es aleatoria en cuanto a regiones geográficas, ya que se entrevistó casi al mismo número de personas en cada comunidad autónoma, a pesar de la diferencia de población entre unas y otras, por lo que los porcentajes no son representativos de la población española en su conjunto. Una de las preguntas fue la siguiente:
“P.31. Por favor, dígame si son verdaderas o falsas cada una de las siguientes afirmaciones. Intente responder verdadero o falso desde sus conocimientos. P.31.1. El Sol gira alrededor de la Tierra”.
Hubo un 25,1% de personas que respondieron que era verdadero, es decir, se considera que su respuesta fue incorrecta. Sin embargo, el propio informe es muy crítico sobre ese resultado (Pág. 31), diciendo que los medios se han hecho eco de él (por ejemplo [28] o [29]), pero “Es muy probable que ese 25% se hubiera visto muy reducido si en vez de plantear una pregunta de verdadero o falso, siendo la afirmación presentada la equivocada, se hubiera pedido a quien debía responder que eligiera entre dos opciones: el Sol gira alrededor de la Tierra o la Tierra gira alrededor del Sol.” De hecho, yendo al detalle, el propio principio de relatividad de Galileo (que sigue siendo válido en la teoría de la relatividad de Einstein) establece que no se puede hablar de movimiento absoluto, sino solo relativo. Por lo tanto, si solo hablamos de dos cuerpos (el Sol y la Tierra), es tan válido decir que el Sol gira alrededor de la Tierra como lo contrario (aunque es difícil de justificar que el Sol gire alrededor de la Tierra si consideramos la ley de la atracción universal de Newton o su versión actualizada, la teoría general de la relatividad de Einstein, o si consideramos el Sistema Solar en conjunto). Respecto a la encuesta de Percepción social de la ciencia y la tecnología realizada por la FECYT, se ha vuelto a repetir, pero esta vez haciendo caso a la crítica de 2014, es decir, mostrando una tarjeta con una opción de respuesta en cada cara: “El Sol gira alrededor de la Tierra” en una cara y “La Tierra gira alrededor del Sol” en la otra. La primera vez que se utilizó, en 2016 [30], se realizaron entrevistas a 6357 personas (casi igual que en 2014) acertaron el 88,3% de los encuestados, es decir, no acertaron como mucho (ya que no dicen cuánta gente eligió la opción NS/NC) el 11,7%, una reducción muy significativa. En la última de estas encuestas realizada hasta ahora, la de 2022 [31], entrevistaron a 6054 personas, formularon la pregunta como en 2016 y obtuvieron que el 89,2% respondió acertadamente y solo el 9,3% respondió incorrectamente, es decir, casi la tercera parte que en la encuesta de 2014. Sin embargo, una búsqueda de Google no muestra ningún resultado en los medios de este resultado más positivo sobre el conocimiento científico de los españoles, lo que concuerda con la mayor difusión en los medios y en las redes sociales de los resultados más llamativos, aunque sean resultados menos rigurosos habitualmente. Por si hubiera alguna duda sobre la influencia de la manera de realizar la pregunta en el resultado de la encuesta, la Fundación BBVA realizó una encuesta en 2023 a 500 españoles adultos con una pregunta casi idéntica a la del FECYT en 2014 y de nuevo solo el 72% respondió correctamente (por lo que el 28% habría respondido incorrectamente o habría respondido NS/NC), unos resultados muy similares a los del FECYT en 2014 y muy diferentes a los del FECYT de 2022 [32]. De nuevo muchos medios se hicieron eco de estos resultados (por ejemplo [33] o [34]).
Otras encuestas que muestran esta dependencia de los resultados con distintos factores es el de la orientación sexual según la edad. Según la Encuesta sobre relaciones sociales y afectivas pospandemia (III) realizada por el CIS a 2491 personas españolas en marzo de 2023 [35] y que cuenta en esta noticia el diario ABC [36], la cantidad de personas heterosexuales es casi igual entre los 35 y los 74 años de edad, y para 75 y más años disminuye en la misma medida en que aumenta el porcentaje de NS/NC, probablemente relacionados con el deterioro mental debido a la vejez. Entre los 35 y los 74 años este porcentaje es del 92-96%. Sin embargo, este porcentaje disminuye hasta el 86% para personas de 25 a 34 años y disminuye aún más hasta el 81% para personas de 18 a 24 años. Esta disminución del porcentaje de heterosexuales produce un aumento prácticamente igual de personas bisexuales entre esas personas jóvenes, de manera que este porcentaje pasa del 1,5-2,5% entre 35 y 54 años al 16% para jóvenes de 18 a 24 años. La diferencia en el porcentaje por edad es mayor para mujeres que para hombres. Las mujeres de 35 a 74 años que se consideran bisexuales son entre un 1 y un 3%, mientras que son el 12% entre 25 y 34 años y el 22% entre 18 y 24 años (lo que significa una diferencia de alrededor ¡del 20%!, o ¡un factor 10!). En cambio, el porcentaje de hombres que se consideran bisexuales va del 0 al 2% para mayores de 35 años, mientras que es del 6% entre 25 y 34 años y el 10% entre 18 y 24 años, es decir, aumenta al disminuir la edad, pero no llega a ser tan alto entre los jóvenes como entre las jóvenes. Los estudios sobre las causas de la orientación sexual suelen llegar a la conclusión de que hay una interacción entre factores biológicos y ambientales que la determinan a temprana edad, que no es una elección [37] y que, sobre todo entre las mujeres, puede estar fuertemente influenciada por factores culturales y de contexto [38], ambas fuentes mencionadas y sintetizadas junto con otras en la Wikipedia [39]. Debido a que en los últimos tiempos la educación sexual ha cambiado con respecto a la que se enseñaba tradicionalmente, con la naturalización (acompañado muchas veces de celebraciones, como fiestas de orgullo gay o LGBTI+) de las orientaciones sexuales distintas a la heterosexual por un lado (teoría queer), y el incremento del temor a los relaciones de las mujeres con los hombres propagada por el feminismo institucional por otro lado, podrían explicar al menos una parte de estas grandes diferencias con la edad. Cabría preguntarse también si una buena parte de esta diferencia podría deberse a otra razón, que es que los jóvenes no entiendan lo mismo por términos como “heterosexual, homosexual y bisexual” que las personas que no son jóvenes. De hecho, los informes Kinsey de 1948 y 1953 [40] y otros estudios posteriores, como “The Kinsey data”, de Gebhard en 1979 [41], aunque han recibido críticas, parecen mostrar que un porcentaje alto de personas no se considera estrictamente heterosexual, lo que habrían reflejado los jóvenes considerándose como bisexuales si pensaban que sentían alguna atracción por algunas personas del mismo sexo, aunque fuera en menor medida que por las del sexo contrario. Sin embargo, las personas que no son jóvenes habrían interpretado que ser heterosexual incluye ser mayoritariamente heterosexual. Esto pone de manifiesto que las encuestas deben ser muy claras y específicas en las preguntas que hacen y en las respuestas permitidas (y dar muchas opciones en estas últimas).
Como vemos, los porcentajes de respuestas de las encuestas pueden cambiar mucho si cambia el tipo de pregunta o las opciones de respuesta, entre otras cosas, aunque ese cambio sea pequeño. Por lo tanto, los porcentajes en sí no proporcionan mucha información, pero las diferencias de porcentajes entre grupos sí proporcionan en principio más información, pudiendo diferenciarse estos grupos por variables tales como el sexo o género, el nivel de educación, la nacionalidad, la edad, el país de residencia, etc. Las encuestas también pueden proporcionar información relevante sobre la variación con el tiempo de las respuestas si se repite la misma encuesta a lo largo del tiempo. Claro que, como hemos visto, es importante que las encuestas reúnan una serie de requisitos para que también los resultados de las encuestas de estas diferencias entre grupos sean relevantes, como que las preguntas sean muy claras y concisas, que las opciones de las respuestas sean adecuadas a las preguntas y exhaustivas o que las muestras sean lo más aleatorias (o, al menos, representativas de la población) posible.
Un caso evidente en que es necesaria la comparación entre grupos es el de la violencia o discriminación que sufre un grupo, como la violencia/discriminación contra la mujer o violencia de género, contra el colectivo LGBTI+, contra personas de otra nacionalidad o etnia/raza, etc. Sin embargo, normalmente en estos casos no se suele hacer la comparativa con el grupo de control para comprobar si esa violencia o discriminación es específica de ese grupo. Podemos verlo de nuevo en la Macroencuesta de violencia contra la mujer en España de 2019 [42], cuya encuesta se realiza exclusivamente a mujeres, sin existir un grupo de control. Esta encuesta también se puede considerar deficiente en cuanto a los requisitos anteriores sobre las preguntas y las opciones de respuesta. Para considerar que una ha sufrido violencia de algún tipo, se realizan bastantes preguntas que son arbitrarias y que mezclan casos leves con casos graves, con muy pocas opciones de respuesta (sí, no o NS/NC). Por ejemplo, en cuanto a la violencia psicológica, tres opciones para considerar que lo ha sufrido es:
- La ha insultado o hecho sentirse mal con usted misma.
- La ha amenazado verbalmente con hacerle daño a Ud.
- La ha amenazado con quitarle a sus hijos/as.
La opción 1, insultarse en una discusión de pareja, es algo que es normal que ocurra de vez en cuando, y lo raro es que no digan que lo han sufrido el 100% de las mujeres, mientras que hacer sentirse mal es algo bastante subjetivo. Sin embargo, la opción 4 es más grave (aunque depende de qué nivel de daño se refiera) y la 7 es muy grave.
Nótese además que las opciones de respuesta y las preguntas planteadas no se corresponden usualmente con las definiciones de ningún delito contenido en el código penal, por lo que no se puede hacer una comparación rigurosa entre los delitos que se cometen y los que se denuncian.
Otras encuestas que no son diseñadas por el Ministerio de Igualdad sí que han comparado la violencia ejercida por hombres y por mujeres, especialmente entre parejas de jóvenes, como por ejemplo el Barómetro Juventud y Género del Centro Reina Sofía de Fad Juventud, que realiza encuestas a chicos y chicas jóvenes cada dos años desde 2017, siendo la última la de 2023 [43]. En esta encuesta preguntan a chicos y a chicas, entre otras cosas, si han ejercido o sufrido ciertas acciones que consideran de violencia de pareja, y muestran que parece ser algo bidireccional y más o menos simétrico, aunque hay algunas acciones en las que predominan más alguno de los dos géneros (aunque no pretendo en este artículo desmentir que pueda existir la violencia de género o la violencia contra la mujer). También es destacable la discrepancia entre los porcentajes de violencia ejercida por un género y la sufrida por el otro. Hay distintas posibles explicaciones, como que no sean totalmente honestos, que la memoria les falle o que el mismo acto lo considere de una manera el chico y de otra manera la chica, debido a que existe cierta subjetividad y posibilidad de interpretación en las preguntas. Estas limitaciones nos dan una idea también de las complicaciones de este tipo de encuestas.
Existe otro error al analizar las estadísticas o encuestas y es el del número de casos para poblaciones de distinto tamaño. En particular, hay que ser escéptico cuando se lee que algún suceso no ocurre en un país con poca población, porque es posible que el periodo analizado sea demasiado pequeño como para encontrar ese suceso. Un ejemplo lo difundieron algunos medios de comunicación como el ABC el 1 de mayo de 2010 con el siguiente titular: “En cinco países del mundo <<no matan a sus mujeres>>” [44]. Los 5 países eran Mónaco, Malta, Liechtenstein, Islandia y Andorra y se referían a homicidios por parte de parejas, exparejas o familiares. Sin embargo, la población de estos países es muy baja, de aproximadamente 40 mil habitantes en Mónaco y Liechtenstein, de 80 mil en Andorra, de 400 mil en Islandia y de 500 mil en Malta. El artículo dice que no hubo feminicidios en esos países entre 2000 y 2006, pero el informe solo habla del año 2006 [45]. En España hay unos 100 al año (50 por parte de parejas o exparejas y 50 por familiares) para una población de unos 50 millones de habitantes, es decir, aproximadamente 1 por cada 500 mil habitantes (con unas 250 mil mujeres), que es una población igual o mayor a la de esos países. Si nos vamos a la web de Eurostat de homicidios intencionados por parte de parejas, exparejas o familiares [46], vemos que dan la tasa anual entre 2014 y 2023 (aunque faltan datos para algunos países). Usando todos los años con datos, se puede calcular la tasa media por cada 100 mil habitantes para cada país (aunque no incluye Mónaco ni Andorra). De los 3 países que quedan, solo uno está entre los 5 países europeos con una tasa menor (Islandia, con 0,189, segundo valor más bajo tras Suecia, con 0,183), mientras que Malta tiene una tasa de 0,320 y Liechtenstein de 1,285, siendo este país el segundo con una tasa mayor tras Letonia (con una tasa de 1,529), aunque varía mucho de un año a otro debido a su muy baja población. De hecho, su tasa anual fue de 0 en 2015 y 2016, pero de 2,58 en 2020 y 2,56 en 2021. España está en quinto lugar (con una tasa de 0,206), pero a poca distancia del primero. Hay que tener en cuenta que el cálculo de la incertidumbre de esas tasas (que no haré para no extender demasiado el artículo) probablemente pondría en duda la fiabilidad de ese ránking. En resumen, en estos países con poca población debe mirarse un periodo largo de años para poder hacerse un estudio estadístico.
El último fallo habitual de las encuestas que analizaré es el de la edad de la primera vez que se hizo algo. Para hallar la media o la mediana de una variable de una población, se puede estimar escogiendo una muestra aleatoria de esa población, pero es necesario que esa variable tenga algún valor para todas las personas de la muestra (en nuestro caso, entrevistadas). Sin embargo, como veremos con un ejemplo, para el caso de la edad de la primera vez que se hizo algo, muchas veces hay personas entrevistadas que todavía no lo han hecho, pero que podrían hacerlo en el futuro. A pesar de ello, se calculan la media y la mediana únicamente con las personas que ya lo han hecho, lo que puede dar lugar a grandes errores.
Empiezo con el análisis crítico de los resultados de las encuestas sobre visionado de pornografía por adolescentes.
En 2020, la ONG Save the Children publicó el Informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia [47]. En él participaron 1753 chicos y chicas de entre 13 y 17 años, de los cuales 1680 intervinieron en encuestas.
La primera pregunta que les hicieron era si habían visto pornografía alguna vez. Los resultados afirmativos totales son del 62,5%, del 38,9 % entre las chicas, del 87,5% entre los chicos y del 75% entre personas que no se identifican ni como chicos ni como chicas (¿no binarios?).
A continuación preguntan cuándo fue la primera vez que vieron pornografía, con un 53,8% de respuestas “de 6 a 12 años” y un 46,2% “de 13 a 17 años”. Como se ve, esto suma el 100%, ya que la muestra no incluía a nadie de 18 años o más y solo formularon esta segunda pregunta a las personas con respuestas afirmativas a la primera pregunta. Sin embargo, en el texto del informe no explicitan este último punto, sino que estos porcentajes dicen que son “de las personas encuestadas”.
Lo que es peor todavía estadísticamente hablando es lo que infieren a continuación: la edad media (del acceso por primera vez a la pornografía de los adolescentes) es de 12 años de manera global, antes de los 12 para los chicos y a las 12 años y medio para las chicas. La primera cosa absurda y más evidente es qué sentido tiene hablar de medias para una población (las chicas adolescentes) en la que más de la mitad está excluida (porque no han visto pornografía todavía). De hecho, muchas de esas chicas verán pornografía en el futuro y subirían bastante la edad media obtenida por los cálculos estadísticos. Para los chicos no parece tan absurdo hablar de medias, ya que solo 1/8 de ellos aún no han visto pornografía, pero esa media podría subir bastante si la vieran con edades más avanzadas (por ejemplo, con más de 30 años). En conclusión, la edad media no puede ser una buena medida de una variable como esta.
Existe una variable estadística mucho más aceptable para medir la primera vez de algo: la mediana (o los cuantiles en general). Sin embargo, hay que tener en cuenta que la mediana solo se puede usar cuando se cumplen dos condiciones: más de la mitad de la muestra ya ha hecho alguna vez lo que se pregunta y, de las personas que no lo han hecho ninguna vez, todas tienen igual o más edad que la mediana tentativa. En este ejemplo, solo podemos calcular a partir de los datos del informe el porcentaje de personas adolescentes que han visto pornografía a los 12 años o antes, que es del 53,8% del 62,5%, es decir, el 33,6%, por lo que la mediana para la población general es de 13 años o más, pero no sabemos cuánto mayor, salvo que es como mucho de 17 años, ya que las personas encuestadas tienen como mucho esa edad y el 62,5% (más de la mitad) ha visto pornografía. Si suponemos que el porcentaje por edades (de entre los adolescentes que vieron pornografía alguna vez) es similar para chicos que para chicas, tendríamos que el porcentaje de chicos adolescentes que habrían visto pornografía a los 12 años o antes sería del 53,8% del 87,5%, es decir, del 47,1%, menor al 50%, por lo que también para los chicos se tendría que la mediana sería de 13 años o más, aunque en este caso quizá solo un poco más. En cualquier caso, de nuevo, la mediana sería como mucho de 17 años, ya que el 87,5% de los chicos encuestados (más de la mitad) la ha visto. Finalmente ¿qué podemos decir de la mediana para las chicas? Como antes, podemos decir que es de 13 años o más, pero no podemos asegurar nada respecto al límite superior. Aunque menos de la mitad de las chicas encuestadas hayan visto pornografía, podría ser que algunas de las encuestadas de menor edad la vean antes de cumplir los 18, de manera que más de la mitad de las encuestadas, cuando se les preguntara a los 18 años, hubieran visto pornografía, pero también podría ocurrir que no fuera así.
Espero con este artículo haber conseguido que los lectores sean un poco más críticos con los resultados de las encuestas que leen en los medios de comunicación. No pretendo que pasen directamente a no creer ninguna encuesta, sino que se den cuenta de lo que realmente se puede deducir de esas encuestas, con sus incertidumbres y limitaciones, y que tengan en cuenta que los resultados más llamativos de las encuestas suelen ser los que más se difunden y los que tienen una mayor probabilidad de ser falsos.
REFERENCIAS
- https://questionpro.com/es/calculadora-de-margen-de-error.html
- https://violenciagenero.igualdad.gob.es/macroencuesta2015/macroencuesta2019/
- https://medihair.com/es/estadisticas-47-paises-con-mas-hombres-calvos/
- https://muyinteresante.com/curiosidades/64584.html
- https://soranews24.com/2014/05/09/mirror-mirror-on-the-wall-whos-the-baldest-of-them-all-japan-top-for-male-baldness-in-asia/
- https://x.com/elesteve2/status/1991442714815262723
- https://washingtonpost.com/news/fact-checker/wp/2015/03/03/the-zombie-statistic-about-womens-share-of-income-and-property
- https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_life_expectancy
- https://elpais.com/espana/2024-04-29/ojala-regenerar-el-cis.html
- https://x.com/kikollan/status/1785036615796097296
- https://pewresearch.org/methods/u-s-survey-research/questionnaire-design/
- https://disidentia.com/encuestas-con-trampa-miden-o-manipulan-opinion-publica/ y https://pijamasurf.com/2016/04/sobre-manipulacion-estadistica-y-como-juegan-con-tu-mente-el-90-de-las-veces/
- https://leadersummaries.com/ver-resumen/freakonomics
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