La relación entre Ucrania y la OTAN

La relación entre Ucrania y la OTAN. Daniel López Rodríguez

La relación entre Ucrania y la OTAN se remonta desde la caída de la Unión Soviética y «se ha profundizado con el tiempo y es mutuamente beneficiosa, ya que Ucrania contribuye activamente a las operaciones y misiones dirigidas por la OTAN» (https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_37750.htm). «Paralelamente a su apoyo político a Ucrania, la OTAN ha incrementado significativamente su asistencia práctica a Ucrania. Inmediatamente después de la anexión ilegal e ilegítima de Crimea por parte de Rusia en 2014, los ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN acordaron medidas para mejorar la capacidad de Ucrania para garantizar su propia seguridad» (https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_37750.htm).

Ya desde 1996 se celebran anualmente en el Mar Negro los ejercicios Sea Breeze (Brisa Marina), como puede leerse en la web de la OTAN: «desde la anexión ilegal e ilegítima de Crimea por parte de Rusia, la OTAN ha aumentado su presencia en el Mar Negro. Los barcos de la OTAN operan habitualmente en el Mar Negro, de conformidad con el derecho internacional, y normalmente patrullan las aguas durante alrededor de dos tercios del año. Antes del ejercicio Breeze, SNMG2 realizó patrullas en el Mar Negro y participó en el ejercicio Sea Breeze, un ejercicio multinacional copatrocinado por Ucrania y Estados Unidos» (https://www.nato.int/cps/en/natohq/news_185879.htm?fbclid=IwAR1rC39oRCyugB_H9XFztnh6rxN5_per7N4Ae92v_CSmMrzpWEaXbw2ursQ).

Un mercenario británico llamado Sean Pinner, que luchó del lado de las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU), el 30 de abril de 2022 le contó al corresponsal del periódico ruso Izvestia, Alexander Safiulin, sobre estos ejercicios de la OTAN junto a los soldados ucranianos en el Mar Negro: «Participé en los ejercicios conjuntos Sea Breeze con Estados Unidos. El ejército ucraniano todavía necesita mejorar mucho. Ella tiene conocimientos básicos, pero eso es todo. Está mal patrocinado, los vehículos blindados de transporte de personal son todos viejos, las tácticas también están desactualizadas. Pero intentaron enseñarles nuevas tácticas de guerra, y para ello se realizaron ejercicios. Durante el Sea Breeze, los estadounidenses realizan ejercicios conjuntos, enseñan tiro e introducen tácticas de la OTAN. Para que los muchachos aprendan mejor de los soldados» (https://iz.ru/1328827/2022-04-30/britanskii-naemnik-rasskazal-podrobnosti-ob-ucheniiakh-nato).

Seguimos leyendo la web de la OTAN, que parece contradecir toda la propaganda de sus mastodónticos medios: «Ucrania se unió al programa Air Situation Data Exchange en julio de 2006. Reduce el riesgo de posibles incidentes transfronterizos y optimiza las respuestas a los ataques terroristas utilizando aviones civiles. Tras la crisis entre Rusia y Ucrania, la información de datos aéreos proporcionada por la OTAN se ha ampliado para cubrir un área más grande» (https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_37750.htm).

Y atención a un documento de Wikileaks fechado el 1 de febrero de 2008: «Las aspiraciones de Ucrania y Georgia en la OTAN no solo afectan a Rusia, generan serias preocupaciones sobre las consecuencias para la estabilidad en la región. Rusia no sólo percibe el cerco y los esfuerzos por socavar la influencia de Rusia en la región, sino que también teme consecuencias impredecibles y descontroladas que afectarían seriamente los intereses de seguridad rusos. Los expertos nos dicen que Rusia está particularmente preocupada de que las fuertes divisiones en Ucrania sobre la membresía de la OTAN, con gran parte de la comunidad étnica rusa en contra de la membresía, puedan conducir a una división importante, que involucre violencia o, en el peor de los casos, una guerra civil. En esa eventualidad, Rusia tendría que decidir si interviene; una decisión que Rusia no quiere tener que afrontar» (https://wikileaks.org/plusd/cables/08MOSCOW265_a.html?fbclid=IwAR2Ha-eUhuNqA0ZSD7HBjFlJvhiUDxr7hhFSzfDqOfyFhs6G79S9AgNfBr0). 

Con el Euromaidán de 2014 la OTAN y Ucrania mejoraron sus relaciones. Podría decirse que la llamada «Revolución de la Dignidad» fue un hito en las relaciones entre la Alianza y el país eslavo (así como con la Unión Europea). 

El 28 de junio de 2014 publicaba el portal Foreign Policyen ruso: «Si las fuerzas oportunistas y agresivas prevalecen en Kiev, Rusia se verá obligada a actuar para contener las amenazas que emanan de Ucrania. Al mismo tiempo, Rusia no buscará una solución contundente directa o indirecta de las contradicciones con Kiev: esto es demasiado costoso y poco confiable. Según la lógica de Moscú, existen alternativas muy rentables a la conquista y pacificación de Ucrania. Es más rentable gastar el mismo dinero cerrando el flujo multimillonario de turistas rusos a Sochi, invirtiendo 50 mil millones en la creación de un resorte de primera clase allí. O gastando 600 mil millones de dólares para el 2020 en su propio complejo militar-industrial, un avance en cuyo desarrollo tira del resto de la industria nacional… Moscú tratará de evitar tal desarrollo, pero no se asustará si Kiev no deja otra opción. Dirigida anteriormente a apoyar al vecino, Rusia invierte en producción nacional. A medida que aumenta la brecha de desarrollo, Rusia atraerá la migración de la población de habla rusa de Ucrania. Se acelerará el curso para reducir la influencia de Ucrania en los intereses vitales de Rusia» (http://www.foreignpolicy.ru/analyses/kontury-strategii-rossii-v-otnosheniyah-s-ukrainoy/).

En el foro de Davos de 2015 George Soros tenía muy claro el camino a seguir y daba varios avisos para navegantes: «El futuro de la UE depende de ayudar a la nueva Ucrania a hacer frente a una Rusia resurgente». En 2014 «nació una nueva Ucrania de mentalidad europea» (tal vez, no ya en su población sino entre sus élites, de mentalidad globalista, que contra Rusia es de lo que se trata). Tras la anexión de Crimea «Rusia se ha convertido en un estado mafioso en el que los gobernantes utilizan los recursos del país para enriquecerse y mantenerse en el poder. Conservan las apariencias externas de la democracia, como la celebración de elecciones, pero no hay estado de derecho y no se han hecho arreglos para una transferencia legítima del poder». (https://ecfr.eu/article/commentary_the_new_russia_the_new_ukraine_and_europes_future417/).¿Acaso esa nueva Ucrania de mentalidad europea, o más bien globalista anglosajona, no es un Estado mafioso o algo por el estilo? ¿Acaso no es la OTAN, las armas sobre las letras, la que se fue instalando en Ucrania y los discursos sobre la democracia son más bien meras paparruchas que quedan muy bien de cara a la galería como mera apariencia falaz? Es cierto que el ignaro vulgo es presa fácil de caer en las trampas de tales apariencias. 

Y continúa el magnate húngaro-estadounidense: «Ucrania debería poder defenderse militarmente mientras Putin mantenga la pretensión de que los separatistas están actuando por su cuenta, pero necesita asistencia financiera con urgencia. Creo que Europa responderá favorablemente. Desafortunadamente, las democracias tardan en actuar y una asociación de democracias como la UE es aún más lenta» (https://ecfr.eu/article/commentary_the_new_russia_the_new_ukraine_and_europes_future417/).

Soros estaba pidiendo una Ucrania globalista pro-estadounidense, que llegase a tener presidentes como Zelensky, el cual llegaría a decir en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2020: «Los problemas de la humanidad deben ser abordados por todos los representantes de la humanidad» (https://www.ukrinform.es/rubric-polytics/2877242-discurso-del-presidente-de-ucrania-volodymyr-zelensky-en-la-conferencia-de-seguridad-de-munich.html). Y éstos no son otros que los globalistas cuando se ponen en plan filántropo insoportable, como si fuesen los sujetos representantes de esa enigmática señora llamada Humanidad.

Leemos en un editorial del Council on Foreign Relations (CFR) de Estados Unidos: «En abril de 2016, la OTAN anunció que la alianza desplegaría cuatro batallones en Europa del Este, rotando tropas a través de Estonia, Letonia, Lituania y Polonia para disuadir una posible futura agresión rusa en otras partes de Europa, particularmente en el Báltico. En septiembre de 2017, Estados Unidos también desplegó dos brigadas de tanques del ejército estadounidense en Polonia para reforzar aún más la presencia de la OTAN en la región… En octubre de 2018, Ucrania se unió a Estados Unidos y otros siete países de la OTAN en una serie de ejercicios aéreos a gran escala en el oeste de Ucrania. Los ejercicios se produjeron después de que Rusia realizara sus ejercicios militares anuales en septiembre de 2018, los más grandes desde la caída de la Unión Soviética» (https://www.cfr.org/global-conflict-tracker/conflict/conflict-ukraine).   

Leemos en la página web de la OTAN: «En junio de 2020, Ucrania se convirtió en el sexto socio de oportunidad mejorada (EOP). Este es un estatus que se ofrece a los participantes en la Iniciativa de Interoperabilidad de Asociación de la OTAN que han hecho contribuciones particularmente significativas a las operaciones de la OTAN y otros objetivos de la Alianza. El estado EOP funciona como un facilitador, brindando a Ucrania acceso preferencial a la caja de herramientas de interoperabilidad de la OTAN, incluidos ejercicios, capacitación, intercambio de información y conocimiento de la situación. Los otros EOP son Australia, Finlandia, Georgia, Jordania y Suecia» (https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_37750.htm). 

En la Cumbre de Bruselas de junio de 2021 se reiteró la opción de la Cumbre de Bucarest de 2008 de incluir a Ucrania como miembro de la Alianza con el Plan de Acción de Membresía a fin de que se facilitase el ingreso del país eslavo en la Alianza (véase https://www.nato.int/cps/en/natohq/news_185000.htm).

En octubre de 2021 el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, propuso la creación de fuerzas de despliegue para contener a Rusia en el Mar Negro. «Puedo decir que las actividades desestabilizadoras de Rusia en el Mar Negro y sus alrededores reflejan su deseo de recuperar una posición dominante en la región e impedir la realización de la unidad, la libertad y la paz de Europa», porque la posición de Estados Unidos en la región representa «una amenaza significativa para Rusia y permite que las fuerzas de la alianza del Atlántico Norte actúen con mayor eficacia si falla la contención» (https://iz.ru/1326110/kseniia-melnikova/vkhod-zapreshchen-turtciia-ne-khochet-voennykh-korablei-nato-v-chernom-more).  

El 30 de noviembre de 2021 Putin denunciaba los procesos que se estaban llevando a cabo para expandir la OTAN en Ucrania, lo que el mandatario ruso denominaba un problema de «línea roja» para Rusia. Y le exigía a Biden garantías legales de que no se llevaría a cabo una expansión de la Alianza hacia el Este ni colaría un «sistema de armas que nos amenazan en las inmediaciones del territorio ruso» (https://www.reuters.com/markets/stocks/putin-warns-russia-will-act-if-nato-crosses-its-red-lines-ukraine-2021-11-30/). 

A esto Jens Stoltenberg respondía: «Solo Ucrania y 30 aliados de la OTAN deciden cuándo Ucrania está lista para unirse a la OTAN. Rusia no tiene veto, Rusia no tiene voz y Rusia no tiene derecho a establecer una esfera de influencia para tratar de controlar a sus vecinos» (https://www.axios.com/nato-russia-ukraine-invasion-18619fd7-be80-4d37-86f8-fcebcb1fbe8a.html). Habría que decirle espinosianamente al secretario general que Rusia tiene tanto derecho de establecer su esfera de influencia como tantas fuerzas tenga, y esos derechos dependen de cómo le salga la llamada operación militar especial. 

Seguimos leyendo en la web de la Alianza (para que callen los que dicen, para vergüenza de ellos, que la OTAN no estaba interesada en incorporar a Ucrania): «Una Ucrania soberana, independiente y estable, firmemente comprometida con la democracia y el estado de derecho, es clave para la seguridad euroatlántica» (https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_192648.htm). La clave es la seguridad euroatlántica, y Ucrania es usada como escudo contra Rusia, o más bien como punta de lanza. Pero la no otanización de Ucrania es clave para la seguridad de Rusia. Y aquí hay dos seguridades enfrentadas, como es de rigor en la dialéctica de Imperios.  

Para los rusos Ucrania es el último colchón estratégico frente a la OTAN, por eso este país es -como puede leerse en la web- «un socio cercano de la OTAN», «lo que significa que coopera estrechamente con la OTAN, pero no está cubierta por la garantía de seguridad del tratado fundacional de la Alianza». ¿Y qué hace la OTAN para ayudar a Ucrania? «La OTAN está ayudando a coordinar las solicitudes de asistencia de Ucrania y está apoyando a los Aliados en la entrega de ayuda humanitaria y no letal» ¿Pero cómo se puede ser tan hipócrita? Pero justo enseguida el documento se contradice: «Los países miembros individuales de la OTAN están enviando armas, municiones, suministros médicos y otros equipos militares vitales a Ucrania, incluso en áreas como la ciberseguridad y la protección contra amenazas de naturaleza química, biológica, radiológica y nuclear. También están proporcionando millones de euros de asistencia financiera a Ucrania» (https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_192648.htm).

En el editorial del CFR que hemos citado arriaba también se dice: «A mediados de diciembre de 2021, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia emitió un conjunto de demandas que exigen que Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) cesen cualquier actividad militar en Europa del Este y Asia Central, se comprometan contra una mayor expansión de la OTAN hacia Rusia y eviten que Ucrania se una a la OTAN en el futuro. Estados Unidos y otros aliados de la OTAN rechazaron estas demandas y advirtieron a Rusia que impondrían severas sanciones económicas si Rusia invadía Ucrania. Estados Unidos envió asistencia militar adicional a Ucrania, incluidas municiones, armas pequeñas y otras armas defensivas. A principios de febrero de 2022, el presidente de EE. UU., Joe Biden, ordenó que se desplegaran alrededor de tres mil tropas estadounidenses en Polonia y Rumania, países de la OTAN que limitan con Ucrania, para contrarrestar a las tropas rusas estacionadas cerca de su frontera con Ucrania y tranquilizar a los aliados de la OTAN. Las imágenes satelitales mostraron el mayor despliegue de tropas rusas en su frontera con Bielorrusia desde el final de la Guerra Fría. Las negociaciones entre Estados Unidos , Rusia y las potencias europeas, incluidas Francia y Alemania , no dieron como resultado una resolución. Aunque Rusia emitió un comunicado afirmando retirar un cierto número de tropas, surgieron  informesde una creciente presencia de tropas rusas en la frontera con Ucrania» (https://www.cfr.org/global-conflict-tracker/conflict/conflict-ukraine).   

Digan lo que digan, la invasión de Ucrania no es una guerra expansionista sino de supervivencia de Rusia, y por ello puede parecer una política de tierra quemada para desmembrar una amenazante Ucrania y por ende desmilitarizarla a fin de que no sirva como aliado de los cazadores del oso. Contra Napoleón y contra Hitler Rusia llevó a cabo la estrategia de tierra quemada, esto es, ante la inminente entrada de tropas extranjeras en su territorio destruía sus riquezas y retrocedía hacia oriente para posteriormente atacar con renovadas fuerzas al invasor, que ya estaban extenuados por el prolongadísimo avance hacia el interior de Rusia. Es decir, el oso deja que el lobo se meta en su cueva para desde dentro, una vez cansado el cánido, darle un zarpazo y expulsarlo. 

Sin embargo, en su discurso del 24 de febrero de 2022 Putin sostenía: «El intento de complacer ‎al agresor antes de la Gran Guerra Patria fue un error que costó muy caro a nuestro pueblo. ‎En los primeros meses de combate perdimos extensos territorios estratégicamente importantes y ‎millones de vidas. Ese error no vamos a cometerlo por segunda vez, no tenemos derecho ‎a ello» (https://www.voltairenet.org/article215867.html). 

Tal vez -como he argumentado en otras partes- no se tratase de un error, sino, al menos en el caso de la Operación Barbarroja, el problema que tenía la Werhmacht para llevarla a cabo eran los grandes espacios de Rusia (como reconocía Hitler en la intimidad), y Stalin comprendió que si concentraba las tropas en la frontera éstas sería machacadas por la guerra relámpago, como lo fueron las tropas francesas en la línea Maginot. Lo más prudente era dejar avanzar a las tropas enemigas a fin de que cayesen en la trampa, como así ocurrió cuando los alemanes fueron expulsados a las puertas de Moscú, de Stalingrado y de Kursk. Pero en la actualidad es cierto que no hay que dejar avanzar al enemigo, pues en caso de que éste avanzase y en Ucrania se instalase entonces tendría sus misiles nucleares a cinco mil kilómetros de Moscú y por tanto sin capacidad para que Rusia responda, lo que sería un jaque mate nuclear a Rusia. La artillería nuclear lo cambia todo, por eso esta guerra no puede ser como la Segunda Guerra Mundial y desde el principio se habla de «guerra híbrida».   

Ucrania ha servido como peón para la balcanización de Rusia, pero ésta ha mostrado sus zarpas. Rusia ha preferido ser verdugo para no ser víctima (aunque como agresor operativo, si examinamos como se ha ido armando Ucrania durante estos ocho años, tampoco está muy claro el papel de Rusia como agresor). Sea como sea, Rusia es culpable, ciertamente lo es: culpable de defender su eutaxia. En una visión largoplacista, lo que está haciendo Rusia en Ucrania es de suma prudencia. Aunque será el tiempo el que diga si ha sido una operación prudente o no. 

En Foreign Affairs, órgano del CFR, se lee por la firma de Daniel Treisman, profesor de ciencias políticas por la Universidad de California: «No había perspectivas de que Ucrania se uniera a la OTAN en el corto plazo, y Putin podría haber logrado algunos de sus otros objetivos, como asegurar la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donbás, con una intervención mucho más limitada y menos costosa. Incluso si el ejército ruso fuera más eficaz, aún le faltarían las tropas para ocupar y someter a un país de más de 40 millones de personas. Mal planificada y sin un final claro, toda la operación parece casi nihilista en su violento riesgo» (https://www.foreignaffairs.com/articles/ukraine/2022-04-06/putin-russia-ukraine-war-unbound?utm_medium=newsletters&utm_source=fatoday&utm_campaign=Putin). 

Pero el caso es que ya antes del 24 de febrero la OTAN se había metido hasta en la cocina de Ucrania, y si a corto plazo no iba a incorporarse a largo plazo se va viendo que eso eran los planes de la Alianza. De modo que Rusia tenía que actuar como fuese, porque -como decía Francis Bacon en 1624- «un justo temor sin ninguna invasión u ofensiva es un motivo suficiente de guerra». Y en el control de Ucrania Rusia se juega ni más ni menos que el ser o no ser. 

Treisman, junto Sergei Guriev, habla en un libro de «dictadores de la manipulación». Le recomendamos a este profesor que observe a los Estados Unidos porque allí encontrará más, aunque lo hagan de una manera muy burda sin que sea necesario hacer un mayor esfuerzo para camuflar la impostura, ya que el ignaro vulgo se traga lo que se le eche.Como ha dicho el ex canciller alemán socialdemócrata Gerhard Schröder, un hombre que lo trató de tú a tú durante algunos años, «La imagen que la gente tiene de Putin es solo la mitad de la verdad» (https://www.nytimes.com/2022/04/23/world/europe/schroder-germany-russia-gas-ukraine-war-energy.html). Y ya sabemos muy bien que una media verdad es la mayor de las mentiras, sobre todo por la confusión que genera. 

La otanización de Ucrania ha supuesto una amenaza existencial para Rusia. Si se convierte en una democracia liberal pro-estadounidense eso sería categóricamente inaceptable para Rusia. Lo que los rusos quieren es que Ucrania disponga de un régimen pro-ruso, como lo era antes del Euromaidán, y no una «anti-Rusia» que es lo que se impuso con el Euromaidán (dejando de paso a una Ucrania sumida en la corrupción y en la pobreza, siendo el país más pobre de Europa). O al menos se conforma con un régimen neutral no pro-estadounidense. 

Como dice el geopolitólogo realista neoyorquino John Meirsheimer, «Si no hubiera habido una decisión de mover la OTAN hacia el este para incluir a Ucrania, Crimea y el Donbass serían parte de Ucrania hoy, y no habría guerra en Ucrania» (https://www.newyorker.com/news/q-and-a/why-john-mearsheimer-blames-the-us-for-the-crisis-in-ukraine). 

Asimismo Ucrania ha ayudado a la OTAN en Bosnia y Herzegovina y en Kosovo, también en Irak y en Afganistán. También lo hizo en la Operación Activa Endeavour, una operación de vigilancia marítima antiterrorista en el Mediterráneo durante el 2010. En 2013 participó contra la piratería en la Operación Ocean Shield de la OTAN, e informa a la Alianza de la situación marítima del Mar Negro y sus alrededores. 

El presidente del Chicago Council on Global Affairs que fue embajador de Estados Unidos ante la OTAN entre 2009 y 2013, Ivo H. Daalder, sostenía el 21 de abril de 2022 en un artículo que «para que Ucrania sea verdaderamente libre e independiente, tendrá que ser miembro de la Unión Europea y de la OTAN. Aunque Moscú sin duda se opondrá, la brutal agresión de Putin deja en claro que sólo los países europeos que son miembros de la OTAN pueden estar verdaderamente seguros. Y la OTAN debería dar la bienvenida a Ucrania al redil» (https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2022/04/ukraine-join-nato-eu-membership/629619/). 

Y añade: «La alianza no representaba una amenaza para Rusia y, antes de la guerra, el presidente Joe Biden y otros líderes de la OTAN dejaron en claro que no acudirían en defensa de Ucrania. Sin embargo, si Ucrania hubiera sido miembro, junto con los estados bálticos y todos los miembros no soviéticos del Pacto de Varsovia, es poco probable que Rusia invadiera por temor a una confrontación militar más amplia que seguramente habría perdido. Lejos de ser la OTAN la causa próxima de la guerra, la ausencia de la OTAN permitió a Putin actuar».  

La presencia de la OTAN en Ucrania sencillamente hubiese significado el fin de la MAD (Destrucción Mutua Asegurada, en sus siglas en inglés), es decir, Moscú -como ya hemos dicho- se hubiese quedado sin respuesta al colocar Washington a través de la OTAN sus misiles a 5.000 kilómetros de la capital rusa. Y en eso consiste la operación militar especial de Rusia, en que la OTAN no se plante con sus misiles en Ucrania, porque si lo hiciese entonces la presencia de la OTAN no permitiría a Putin actuar, pues desde Ucrania la Alianza daría jaque mate al oso. 

Y continúa: «Unirse a la alianza en sí es sencillo, requiere el acuerdo unánime de los 30 estados miembros de la OTAN y su ratificación del tratado de gobierno de la OTAN, incluida su disposición de defensa colectiva del Artículo 5. Y debido a que EE. UU. es un miembro líder, traer a Ucrania a la OTAN también extiende la garantía de seguridad de EE. UU. a su territorio». Y a su vez hubiese garantizado la inseguridad de Rusia a su territorio, que es lo que trata de impedir la «operación militar especial».

Pero sigamos leyendo: «Ahora que Moscú ha demostrado que no necesita ser provocado para cometer una agresión, la OTAN debe cambiar de rumbo e incorporar a Ucrania a la alianza lo antes posible». Con lo que hemos visto (en este y otros artículos) afirmaciones como ésta dan vergüenza ajena, pero la impostura es muy importante en tiempos de guerra, como propaganda de guerra, y además al público desinformado se le engaña fácilmente (e incluso al relativamente informado). 

Pero líneas más abajo Daalder se supera: «Biden tiene un sólido historial de apoyo tanto a la ampliación de la OTAN como al desarrollo de Ucrania como una democracia libre de corrupción». Sobre lo primero no tenemos nada que objetar; en torno a lo segundo que se lo pregunten a su hijo Hunter Biden (asunto que ha tratado Javier Barraycoa en Posmoderniahttps://posmodernia.com/la-guerra-en-ucrania-ii-los-intereses-del-hijo-de-biden-en-tierras-lejanas/).

El 27 de abril el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolay Patrushev, sostuvo que la OTAN envió asesores e instructores militares a Ucrania con el propósito de emprender una ofensiva contra el Donbás y así comenzar un conflicto armado contra Rusia. Patrushev afirmaba que desde 2014 Ucrania ha estado bajo el control total de Estados Unidos y «fue utilizada intensamente por las fuerzas armadas de los países de la OTAN e inundada con armas de última generación. Los países de la OTAN enviaron a sus asesores e instructores militares con el único objetivo de preparar al régimen de Kiev para una solución contundente del problema con las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y provocar una confrontación armada con Rusia. Bajo estas condiciones, la información recibida sobre la inminente agresión ucraniana en Donbass y Crimea obligó a nuestro país a tomar medidas preventivas para garantizar su seguridad y proteger a la población de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, que incluye a los ciudadanos rusos» (https://tass.com/world/1444073).

A raíz del conflicto de Ucrania, Suecia y Finlandia han pedido su anexión a la OTAN. Ambas naciones fueron neutrales durante la Guerra Fría, pero en 1995 se unieron a la Unión Europea y desde 2014 han ampliado drásticamente su cooperación con la OTAN, creando una base para más pasos operativos. Desde hace una década tropas suecas y finlandesas entrenan juntas casi semanalmente. 

Leemos en Foreign Affairs: «Cuando Finlandia y Suecia se unan a la OTAN, la arquitectura de seguridad del norte de Europa cambiará. Cada país aporta capacidades militares considerables a la alianza: Finlandia mantiene un ejército con reservas muy sustanciales, y Suecia tiene fuertes fuerzas aéreas y navales, particularmente fuerzas submarinas. Con los cazas Gripen avanzados de Suecia añadidos a los F35 que ya se han pedido o se están entregando a Noruega, Dinamarca y Finlandia, más de 250 cazas muy modernos estarán disponibles en la región en su conjunto. Operados juntos, serán una fuerza sustancial» (https://www.foreignaffairs.com/articles/europe/2022-04-26/natos-nordic-expansion). 

Asimismo se respaldaría a los Estados bálticos, lo cual fortalecerá la disuasión y hará menos probable un conflicto en la zona. La incorporación de ambos países profundizaría las relaciones entre la OTAN y la UE. Aunque eso no implicaría una política agresiva contra Rusia, y podrían imitar a Noruega (que es miembro de la OTAN pero no de la UE), que no ha querido forzar ningún tipo de agresión contra el oso, y por tanto Finlandia y Suecia quieran una base permanente de las principales unidades de la OTAN en sus territorios. En la cumbre de la OTAN que se celebrará en junio en Madrid se considerará la solicitud de adhesión rápida de ambos países.

Da la sensación de que Rusia quiere una guerra corta circunscrita a Ucrania (más en concreto al este y sur del país), la OTAN desea una guerra larga aunque también circunscrita a Ucrania, y Zelensky lo que pretende es alargar la guerra y que se expanda a otros países. Como dijo el Ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mevlüt Çavuşoğlu, a CNN Turk el 29 de marzo, «hay personas dentro de los estados miembros de la OTAN que quieren que la guerra continúe y que Rusia se debilite» (https://www.ukrinform.net/rubric-polytics/3463203-turkeys-mfa-some-nato-states-want-war-in-ukraine-to-continue.html).  

Cuando se le preguntó el 24 de abril a Sergei Lavrov sobre el riesgo de una guerra nuclear derivada del conflicto, éste respondió: «Los riesgos ahora son considerables. No me gustaría elevar esos riesgos artificialmente. A muchos les gustaría eso. El peligro es serio, real. Y no debemos subestimarlo»(https://shehori.com/война-россии-и-украины-лавров-предупр/). 

Putin lo expresó de esta manera: «Si alguien se propone intervenir en los eventos actuales desde el exterior y crea amenazas inaceptables para nosotros que son de naturaleza estratégica, deben saber que nuestra respuesta será ultrarrápida. Tenemos todas las herramientas para esto que nadie más puede presumir de tener. Los usaremos si es necesario. Y quiero que todos lo sepan» (https://moskva.news/esli-kto-to-voznameritsja-vmeshatsja-v-proishodjashhie-sobytija-so-storony-i-budut-sozdavatsja-ugrozy-strategicheskogo-haraktera-oni-dolzhny-znat-chto-nash-otvet-na-vstrechnye-udary-budet-molnienosnym/). 

Y desde luego nada de lo que se ha hecho en Ucrania en estos dos meses de guerra ha disminuido el arsenal ruso de 6.000 armas nucleares, el que viene a ser el arsenal más grande del mundo. Cuando use algunas de esas armas nos enteraremos, y si las usa en demasía teniendo la correspondiente respuesta ni nos daremos cuenta. 

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