Lo que faltaba para el duro. Ahora resulta que Sánchez ha anunciado la creación del hodiómetro, herramienta con «h» y chorrada neologística que, dicen, mide el odio de las personas. Se trata de un método pintoresco: a través de un refinado algoritmo se puede demostrar «científicamente» que alguien es odiador en toda regla. El procedimiento consiste —más o menos, tampoco uno entiende mucho de estas cuestiones tan técnicas—, en minar datos de Internet, a través de una inmensa base de datos, en busca de las palabras clave que más repiten los usuarios culpables, con su correspondiente «huella digital».