Irán y los “cuñaos”

Irán y los “cuñaos”. Josep Alsina

Entendemos por “cuñao” el individuo vocinglero e ignorante que, acodado en la barra del bar y “cubata” en la mano, pontifica sobre todo y sobre todos sin tener pajolera idea de nada, pero con dogmatismo absoluto y sentando cátedra.

La reciente agresión de USA y de Israel contra Irán ha provocado una autentica invasión de “cuñaos” en las redes sociales, felicitándose de esta agresión y augurando un futuro de democracia y de libertad para esta nación, y, sobre todo, la liberación de las mujeres iranies de la cruel dictadura machista, teocrática y homófoba que padecen a manos de los ayatolás.

El “cuñao” es incapaz de distinguir un árabe, de un persa o de un magrebí (para él todos son “moros”), y dudo que sepa situar a Irán en el mapa, pero da igual. Está convencido de que Israel es el escudo que nos protege del fundamentalismo islámico y de que Estados Unidos es el campeón de la democracia en el mundo, y, por tanto, tienen su adhesión incondicional.

El “cuñao” es impermeable a los hechos. No hay más que ver el resultado de las intervenciones USA en el mundo, sea vía “revolución de color”, sea intervención militar. En Venezuela, después de asegurarse de que lo que queda del régimen Bolivariano les lame las botas y de que pueden controlar el petróleo, lo de la “democracia” lo dejamos para otro día.

En Libia, después de la agresión y el asesinato de Gaddafi, lo que ha quedado es un caos, con el país dividido entre grupos tribales enfrentados entre sí. En Siria, para combatir a Assad, financiaron y alimentaron al Estado Islámico (¿pero estos no eran los que nos iban a proteger del yihadismo?) y han acabado entronizando a un presidente que es un antiguo terrorista islamista. En Afganistán alimentaron a los talibanes para luchar contra la URSS. Luego la criatura se les revolvió, y tuvieron que salir pitando, como en Vietnam. Todo esto al “cuñao” le da igual, no sea que los hechos nos desmonten un buen relato.

El “cuñao” acostumbra a ser (no siempre) de filiación derechista, pero sus “argumentos” para atacar al régimen de Irán son idénticos a los de progresía para referirse el régimen de Franco: dictadura, represión, machismo…ignora el desarrollo económico protagonizado por Irán, su creación de una clase media, y su notable presencia en el terreno de la investigación científica y tecnológica.

Pero lo peor del “cuñao” no es su ignorancia militante. Lo peor es su tendencia, muy humana, a inclinarse ante el poderoso y a despreciar al humilde, a ponerse del lado del que augura que va a ganar por ser el más fuerte. Las prostitutas siempre están del lado del vencedor, los “cuñaos” también.

Aunque esta vez quizá el “cuñao” se ha precipitado en escoger bando. A veces David vence a Goliath. Si esto ocurriera, veríamos al “cuñao” callar de golpe.

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