El “rojopardismo” filosófico: de Constanzo Preve a Diego Fusaro

El “rojopardismo” filosófico: de Constanzo Preve a Diego Fusaro. José Alsina

Entendemos por “rojopardismo” el fenómeno sociopolítico y filosófico a través del cual grupos, partidos o pensadores, cuyo origen está en la izquierda y en el marxismo, sin renunciar a sus reivindicaciones sociales y a su anticapitalismo, pasan a defender posiciones “de derecha” en determinados aspectos socioculturales, y reivindican la comunidad, la familia y la identidad y la soberanía de las naciones y los pueblos.

Los así llamados “rojipardos” critican la deriva actual de las izquierdas, que han abandonado a las clases trabajadoras a favor de las supuestas “minorías oprimidas” y se han convertido en la vanguardia del individualismo consumista y nihilista que caracteriza a la posmodernidad, y, por tanto, en vanguardia del turbo capitalismo, que es post-burgues y post-proletario.

El fenómeno “rojipardo” puede darse a distintos niveles. A nivel político está representado en España con grupos como Vanguardia Española, de Santiago Armesilla, o como el Frente Obrero de Roberto Vaquero. Pero nosotros vamos a ocuparnos aquí de otro nivel, del nivel filosófico. Partimos de la base de que la filosofía política desarrolla preconceptos que se convierten posteriormente en conceptos políticos. Tomaremos como ejemplos característicos a estos dos pensadores italianos: Constanzo Preve y Diego Fusaro.

Constanzo Preve nació en 1943 cerca de Alessandria, en Piamonte. Estudio derecho y ciencias políticas en Turín, y a partir de 1963 se apasionó por la filosofía, especialmente por la filosofía griega. A través de becas pudo estudiar sucesivamente en París, Berlín y Atenas. En la capital gala asistió a los seminarios de Louis Althusser, y trabo amistad con Roger Garaudy. En 1967 defendió en Atenas su tesis doctoral, en griego moderno, sobre la Ilustración griega, regresando el mismo año a Turín, donde profesó en el liceo, enseñando historia y filosofía. Entre 1973 y 1975 militó en el Partido Comunista Italiano, pasando posteriormente al Partido de la Refundación Comunista. A partir de 1977 empezó a colaborar con la revista nacionalista Independenza e inició una línea de investigación crítica sobre el marxismo y el comunismo, que le llevó a aproximarse al Eurasianismo de Alexandr Duguin, y a repartir sus publicaciones entre revista de la izquierda alternativa, como Bandiera rossa y la derecha radical tradicionalista, como Italicum. Desde 2006 fue miembro del comité editorial de la revista Krisis, dirigida por Alain de Benoist.

Sus criticas a la izquierda y su interpretación “comunitarista” de Marx, sus posiciones antiimperialistas y antiamericanas (condenó abiertamente la agresión de USA contra Serbia, y se unió en 2004 al Campo Antiimperialista en apoyo a la resistencia iraquí), y, sobre todo su aproximación y colaboración con la “derecha radical” ha hecho de Preve un blanco habitual de los ataques de la izquierda oficial.

Entre sus obras más importantes hay que destacar: La filosofía imperfetta (1984), Elogio del comunitarismo; Il Popolo al Potere; Verita i relativismo; Religione, scienzia, filosofía e politica nell’epoca de la globalizzazione; Il paradosso de Benoist y Storia de la dialettica (2006). Filosofia e geopolítica (2005). La Cuarta Guerra mundial (2008). Nouvi signori e nouvi suditti (2010). Falleció el 23 de noviembre de 2013 en Turín.

En el año 2019, ediciones Fides publicó en español De la comuna a la comunidad[1], conjunto muy interesante de artículos y entrevistas, entre los cuales encontramos el “Testamento político-filosófico”[2], libro en el cual está basado nuestro trabajo expositivo sobre la obra de Preve y su significado.

Antes de entrar en el análisis pormenorizado de los diversos puntos de su crítica a la izquierda oficial y de su reinterpretación de Marx queremos señalar que la obra de Preve muestra, de manera inequívoca, la imperiosa necesidad de fundamentar cualquier alternativa política en una solida base metapolítica y filosófica, sin la cual esta alternativa no es más que humo que se dispersa a la menor ráfaga de viento.

En el presente trabajo no vamos a analizar de forma crítica la interpretación de Marx que realiza Preve, sino únicamente realizaremos una exposición descriptiva de sus tesis comunitaristas y de su peculiar interpretación de Marx (y de Hegel). El análisis crítico lo dejaremos para posteriores trabajos.

Debido a las limitaciones de espacio, vamos a resumir las aportaciones de Preve en una serie de puntos:

1-Rechazo al positivismo implícito del marxismo oficial

Preve rechaza la interpretación “científica” del marxismo que defienden autores como Gianfranco La Grassa, y que atribuye a Engels y al llamado “materialismo dialéctico” y que, según su interpretación, no se encuentra en Marx.

La idea de que se dan en la historia una serie de fases de las condiciones de producción (comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo) que tienen que desembocar, de forma inevitable, en el socialismo, es, a su modo de ver, una continuación del positivismo comtiano con sus tres fases de la historia: religiosa, metafísica y científica.

Esta idea, aparte de estar falseada por los hechos históricos, revela una posición de admiración bobalicona por las ciencias naturales, cuyos resultados en el terreno del estudio de la naturaleza y del desarrollo tecnológico son admirados por Preve, pero que no se pueden trasladar automáticamente al mundo social.

En su “Testamento político-filosófico” realiza una autentica deconstrucción del marxismo (que no de Marx) con las siguientes afirmaciones[3]:

En primer lugar, rechaza que la burguesía capitalista se haya convertido, en un momento dado de su historia, en parasita, como paso con las clases feudales y nobles, y que no sea capaz de desarrollar nuevas fuerzas productivas.

En segundo lugar, afirma que no es cierto que exista una dinámica en la producción capitalista que conduzca a un trabajo colectivo por parte de una asociación cooperativa del gerente hasta el último de los trabajadores.

Niega también que un intelecto general potencialmente comunista se forma dentro del modo capitalista de la producción.

En cuarto lugar, niega también que las clases obreras desarrollen una conciencia revolucionaria que desintegre al sistema.

Finalmente, considera ilusoria la idea de que estas clases puedan ser reemplazadas por nuevos sujetos colectivos: mujeres, homosexuales, inmigrantes, etc.

Después de esta deconstrucción hay que preguntarse que queda del marxismo.

2- Reivindicación de la filosofía

En paralelo a este rechazo del positivismo, que ve implícito en el materialismo dialéctico, Preve reivindica la filosofía, y afirma que el conocimiento filosófico es superior al científico. Con esta afirmación no solamente rechaza el estructuralismo anti humanista de Althusser, sino también la posición defendida por Manuel Sacristán en España, según la cual la filosofía debería limitarse a ser una epistemología, una ancilla scientia.

3- El capitalismo actual es post burgués y post proletario

En su peculiar interpretación de Marx y de Hegel, que no discutiremos aquí, realiza una interpretación muy interesante, por las conclusiones, del desarrollo dialéctico triádico del concepto de Capital[4]. En una primera fase, el capital pasa por un momento abstracto en el cual el modo de producción capitalista europeo tiene que enfrentarse con formaciones sociales pre- capitalistas que se oponen a su desarrollo: instituciones feudales en Europa, que son combatidas por las revoluciones liberales; formas colectivas tribales, sobre todo en África, destruidas mediante genocidios y esclavitud; formaciones económico sociales asiáticas, especialmente en India y China, que son destruidas mediante la imposición militar y colonial.

Juntamente con todo ello, en el terreno filosófico se da una ofensiva unificadora, basada en la supuesta naturaleza humana fundamentada en la propiedad privada y en el mercado, de la mano de la triada anglosajona, empirista, utilitaria e individualista que forman Locke, Hume y Smith. La moral humana se unifica, en la obra de Kant, como algo incondicional, autónomo y formal, y que no deriva de ninguna prescripción divina. A su vez, el espacio se unifica en la categoría de materia (Descartes, Newton), y el tiempo bajo la categoría de progreso.

Sigue un momento dialéctico del concepto de capital, que es cuando se produce la oposición burguesía/proletariado. Sin embargo, incluso en este momento, que es cuando el movimiento obrero cobra más fuerza, Preve ya intuye formas de integración, como puede ser el desarrollo de un sindicalismo economicista, nacionalización imperialista, etc.

Llegamos, al final, al momento especulativo del concepto de Capital. La oposición, en forma de comunidades precapitalistas, reivindicaciones religiosas (como la condena de la Iglesia Católica al préstamo con interés) o conflictos de clase, han quedado reducidos a “perturbaciones de fondo”, y, después del hundimiento de la URSS en 1989, el Capital entra en su momento dorado. Por un lado, tiende a borrar cualquier tipo de diferencia nacional, social o cultural, para unificar el mercado, las demandas y el flujo de mercancías, difundir su ideología del “progreso” y diluir la distinción entre necesidades (limitadas) y deseos (ilimitados). Así los “deseos” se convierten de “derechos”. Por otro lado, toda la economía se convierte en economía financiera, en que el Capital se revela como un valor abstracto.

En este momento post burgués y post proletariado ha desaparecido la contradicción burguesía/ proletariado, pues el proletariado se ha convertido en precariado y su supuesto potencial revolucionario ha quedado neutralizado por el individualismo, el consumismo y el nihilismo, pero también han desaparecido todos aquellos elementos socioculturales que daban vida a la burguesía: familia monógama, pequeña propiedad, trabajo estable, etc. Una nueva clase de gestores del capital, detentadores de los mass media, profesores de escuelas de negocios (la nueva clase de Christopher Lasch) ha sustituido a la burguesía tradicional.

Todo ello no significa que en esta fase de desarrollo del Capital no se den las contradicciones. Existe una contradicción entre el entorno natural (limitado), y la lógica ilimitada de la acumulación capitalista. Existe una contradicción entre la forma “flexible” y precaria de trabajo, y la misma reproducción de la familia humana que necesita estabilidad (en este punto se remite al que llama papa-filósofo Ratzinger). Existe una contradicción entre el número, cada vez menor, de ricos y el número creciente de personas pobres. Finalmente, existe una contradicción entre el imperio mesiánico de los Estados Unidos y todos aquellos estados y naciones que se le oponen.

Sin embargo, la izquierda oficial, lejos de ahondar en estas contradicciones, se ha convertido en el principal agente de defensa del turbo capitalismo, apostando por el globalismo contra la soberanía de los pueblos, atacando a la familia a través de neofeminismo y la ideología “woke”, y apoyando las agresiones imperialistas de los USA como “defensa de los derechos humanos”.

4- Interpretación del comunismo histórico

Entiende por tal el comunismo soviético de la URSS, nacido de la revolución encabezada por Lenin en 1917, y afianzado en 1919 con la fundación de la Tercera Internacional. Preve rechaza que esta formación histórica se derive de Marx, sino que la acusa de haber utilizado el pensamiento de Marx como legitimación política[5].

Asimismo, rechaza las tres interpretaciones más habituales: la neoliberal, la neoestalinista y la neotroskista. Para la primera, el comunismo soviético es el resultado de la “locura totalitaria del siglo XX”, lo cual no es más que una apologética del capitalismo neoliberal globalizado. Para el neoestalinismo, el comunismo histórico del siglo XX (o comunismo realmente existente, según Bueno) fue el máximo que la historia podía producir en la situación histórica dada. Para el neotroskismo, las posibilidades de la Revolución de Octubre se vieron frustradas por la burocracia estalinista.

Para Preve, ninguna de estas interpretaciones es válida. Según su análisis, las sociedades dirigidas por el Partido-Estado comunista del siglo XX no deben interpretarse como una forma de producción post-capitalista, sino como una formación socioeconómica particular y sin precedentes. En ella faltaban elementos fundamentales del capitalismo, tales como el mercado, el desempleo estructural, transformación de la plusvalía en ganancias, etc. En ella encontramos elementos modales varios, como el asiático (propiedad del Estado), esclavitud (trabajo forzoso en masa de millones de personas), feudal (casta separada de la población, inquisición ideológica) y, finalmente, algunos elementos capitalistas, como la permanencia deformada del fetichismo de los bienes.

El Partido-Estado del siglo XX creo una nueva clase explotadora que se formó con Stalin sobre bases sociológicamente proletarias y de trabajadores, se consolidó con Khrushchev y Brezhnez, y se reconvirtió, con Gorbachov y Yeltsin, en su sector local de la clase capitalista globalizada, con características rusas, sionistas y mafiosas muy específicas. Además, el concepto marxiano de ideología, como falsa conciencia organizada socialmente, parece aquí totalmente aplicable.

En sus 74 años de existencia, el comunismo histórico nunca logró generar una ideología flexible (pluralista), algo que si ha logrado el capitalismo. Esta incapacidad, así como la incapacidad de creación de clases medias (ambas muy relacionadas) son, para Preve, las dos causas principales del hundimiento del comunismo histórico. En contraste, el capitalismo sí que supo utilizar a las clases medias, que no querían, de ninguna manera ser regimentadas y controladas por comisarios políticos que solamente les ofrecían fanatismo político, desdén por la esfera profesional, ateísmo estatal y censura en todas las áreas de producción intelectual.

Mientras duró la “Guerra Fría”, las clases medias fueron mimadas en los países capitalistas avanzados, donde se les ofreció seguridad de estatus, trabajo estable y aumento de expectativas para sus hijos, todo ellos amparado por las políticas keynesianas del “Estado del Bienestar”. Después de la caída de la URSS las oligarquías financieras “recompensaron” a las clases medias con la destrucción de su perfil social y cultural, basado en la familia monógama estable y un trabajo estable, seguro y duradero. Les dieron trabajo precario y temporal, el fin de las perspectivas de promoción social para sus hijos y un individualismo de consumo anómico y post-familiar.

5- El (neo)feminismo como algo orgánico para el capitalismo

Siguiendo nuestro análisis (incompleto) del pensamiento de Preve vamos a ver cual es su interpretación del feminismo posmoderno. En primer lugar, rechaza, de forma categórica, el concepto de “patriarcado estructural” que maneja el feminismo[6]. Afirma que el patriarcado es un remanente de un tiempo pasado, y que es incompatible con la fase actual de desarrollo del Capital y con la forma mercancía, que no tolera los tabúes que habían surgido en la época anterior.

Según Preve la forma en que el capitalismo aborda la cuestión femenina es una mezcla de machismo y de feminismo. El perfil “machista” prevalece en el proceso de acceso del sexo femenino en todos los roles posibles de la producción capitalista, insertando seres andróginos de ambos sexos en los roles masculinos tradicionales. La ejecutiva agresiva o la empresaria que asume roles propios de tiburón de las finanzas, y que, por supuesto, ha renunciado al amor y a la maternidad, es la figura más representativa.

El perfil “feminista”, que no tiene nada que ver con las nobles luchadoras sufragistas, tiende a un objetivo estratégico real de la producción capitalista: la guerra entre sexos y la desaparición de la solidaridad entre hombres y mujeres. Apunta directamente a la estructura comunitaria por excelencia: la familia. El (neo)feminismo es una de las corrientes menos comunitarias y más orgánicas del capitalismo que existen.

6- El comunitarismo como constante histórica

Para Preve la idea y la praxis comunitaria es una constante histórica que se opone a la “crematística”, definida por Aristóteles, que sería otra constante caracterizada por el individualismo y la ambición desmedida por la riqueza. Así, por ejemplo, Sócrates seria un representante del comunitarismo frente a los sofistas, que representarían la mercantilización de la educación, dirigida únicamente a obtener el éxito y no a la búsqueda de la verdad.

Esta idea, que no se anuncia de una forma explícita, pero que aparece de forma implícita en muchos de sus escritos, nos recuerda a los “eones” o constantes históricas de Eugeni D’Ors[7]. De la misma manera que el filósofo catalán nos habla de un “eon” del Imperio, de Roma o de la unidad, opuesto al “eon” de Babel o de la dispersión, podríamos hablar también del un “eon” comunitario, que va apareciendo en la historia bajo aspectos diversos, opuesto al “eon” de la crematística y del individualismo, del cual el turbo capitalismo posmoderno sería la máxima expresión.

DIEGO FUSARO, EL PRINCIPAL DISCÍPULO DE PREVE

Diego Fusaro es un joven filósofo italiano, (Turín, 15 de junio de 1983) al que podemos considerar como uno de los principales discípulos de Preve. Cursó sus estudios en el Liceo «Vittorio Alfieri» de Turín, y posteriormente en la Universidad de Turín (con los profesores Pier Paolo Portinaro, Gianni Vattimo y Enrico Pasini), y la Universidad Vita-Salute San Raffaele de Milán. Está especializado en Filosofía de la Historia e Historia de la Filosofía. Actualmente es profesor en esta universidad milanesa.

Escritor prolífico, ha publicado: Filosofia e speranza. Ernst Bloch e Karl Löwith interpreti di Marx, Il Prato, 2005. La farmacia di Epicuro. La filosofia come terapia dell’anima, Il Prato, 2006. Marx e l’atomismo greco. Alle radici del materialismo storico, Il Prato, 2007. Karl Marx e la schiavitù salariata. Uno studio sul lato cattivo della storia, Il Prato, 2007. Bentornato Marx! Rinascita di un pensiero rivoluzionario, Bompiani, 2009.  Essere senza tempo. Accelerazione della storia e della vita, Bompiani, 2010. Minima mercatalia. Filosofia e capitalismo, Bompiani, 2012. L’orizzonte in movimento. Modernità e futuro in Reinhart Koselleck, Il Mulino, 2012. Coraggio, Cortina, 2012. Idealismo e prassi. Fichte, Marx e Gentile, Il Melangolo, 2013.  Il futuro è nostro. Filosofia dell’azione, Bompiani, 2014. Fichte e l’anarchia del commercio. Genesi e sviluppo del concetto di «Stato commerciale chiuso», Il Melangolo, 2014. Antonio Gramsci. La pasión de estar en el mundo. Madrid: Siglo XXI España. 2018.Pensare altrimenti. Filosofia del dissenso, Einaudi, 2017 Storia e coscienza del precariato, Bompiani, 2018.

Fusaro ha convertido en conceptos políticos muchos de los preconceptos filosóficos desarrollados por Preve. En ediciones Fides encontramos una interesante obra suya, El Contragolpe[8], con diversos escritos suyos, donde encontramos el manifiesto cultural de Interés Nacional, resumen de sus posiciones políticas.

Al igual que Preve, Fusaro se considera continuador de la tradición filosófica que va de Hegel a Gramsci, pasando por Marx y Gentile. Se proclama marxista y, a diferencia de Preve, reivindica a Lenin y a la revolución de octubre. Como comunitarista defiende la familia, la religión tradicional y el estado nacional como valladares al capitalismo globalizado, apátrida, individualista y anómico. Aboga por la destrucción de la Unión Europea, a la considera un tentáculo del turbo capitalismo, y defiende la salida de Italia del euro y la recuperación de una moneda propia como fundamento para su soberanía.

Simpatizante de Alexandr Dugin y de la Cuarta Teoría Política, no ha tenido problema en colaborar con grupos de la llamada “derecha radical”, como el neofascista Casa Pound. Por todo ello ha sido acusado repetidas veces por la izquierda oficial de “caballo de Troya de la ultraderecha”.


[1] Preve, C. (2019) De la comuna a la comunidad. Prólogo de Carlos Javier Blanco Martin. Tarragona, Ediciones Fides.

[2] Obra citada, p. 153.

[3] Obra citada, p. 167.

[4] Obra citada, p. 137.

[5] Obra citada, p. 123.

[6] Obra citada, p. 145.

[7] https://posmodernia.com/la-ciencia-de-la-cultura-de-eugeni-dors-una-filosofia-de-la-historia/

[8] Fusaro, D. (2019) El Contragolpe. Interés nacional, comunidad y democracia. Tarragona, Ediciones Fides.

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