Artículos de este autor: Diego Chiaramoni

Metafísica del abrazo prohibido. Diego Chiaramoni

Metafísica del abrazo prohibido

Metafísica del abrazo prohibido

La instauración de la categoría de “asintomático”, entre otros términos de la neolengua científica, ha fundado la otredad como amenaza. El otro, ante todo, es un agente cuya sola presencia cercana constituye un atentado contra mi propia vida. Éste elemento no es extraño en un mundo que experimenta pavor ante la muerte y que por ello, intenta en vano maquillarla.

La lengua secuestrada. Diego Chiaramoni

La lengua secuestrada

Cuando observamos entre atónitos, incrédulos y molestos, su verba melosa plagada de ellos,ellas y elles, inmediatamente se nos viene a la mente una pregunta: ¿Se imaginan El Quijote, Hamlet, Los Karamazov o el Hombre Rebelde de Camus en lenguaje “inclusivo? ¿Se imaginan un cuento de Borges o una narración de Juan Rulfo escrita así? Imposible.

El eclipse de lo sagrado. Diego Chiaramoni

El eclipse de lo sagrado

Mucho se ha discutido acerca de la posición conceptual de Nietzsche en el panorama de las ideas contemporáneas. Se ha dicho de él que su vocación era la de un nihilista. Nosotros nos inclinamos a pensar que, bien abordado, el filósofo alemán se erige en verdad como el profeta del nihilismo, aquel que va a legar a los dos siglos venideros al menos, la ardua tarea de la superación del nihilismo.

Con la sangre, con el tuétano, con el vientre, con la vida. Diego Chiaramoni

Con la sangre, con el tuétano, con el vientre, con la vida

“Hay personas, en efecto, que parecen no pensar más que con el cerebro, o con cualquier otro órgano que sea el específico para pensar; mientras otros piensan con todo el cuerpo y toda el alma, con la sangre, con el tuétano de los huesos, con el corazón, con los pulmones, con el vientre, con la vida. Y las gentes que no piensan más que con el cerebro, dan en definidores; se hacen profesionales del pensamiento”

Cuando abunda el “mío-mío”. Diego Chiaramoni

Cuando abunda el “mío-mío”

Hacia los primeros días del otoño de 1829 y en el marco de la tensión entre unitarios y federales, el General Juan Galo Lavalle cruzaba el Arroyo del Medio y se internaba en la Provincia de Santa Fe. Lo acompañaban en su travesía más de medio millar de hombres avezados en la trenzada ríspida del combate. Cabalgaban tras la encumbrada figura de Estanislao López con aquella consigna unitaria que rezaba: “A los caudillos darles plomo y echarlos de barriga”.

Hechizos y olvidos de un ídolo moderno. Diego Chiaramoni

Notas sobre el progreso: hechizos y olvidos de un ídolo moderno

La quimera del progresismo es creer que el despliegue horizontal, el hechizo del cambio por el cambio mismo, la réplica inmanente y acumulativa es garantía de bienestar. Este movimiento, que recibe el nombre de parallaxis se opone a la eidopoiesis como actualización de virtualidades de la propia esencia. Mientras el progresismo incurre en aquello que Heidegger denominaba “afan de novedades” y que constituye uno de los elementos definitorios de la vida inauténtica, el pensamiento tradicional cuyo eco asume Dugin, propone un movimiento que resguarde y no olvide la propia identidad.

Sobre el arte de disentir. Diego Chiaramoni

Sobre el arte de disentir

El periodista dejó de ser el cronista de la realidad para devenir opinólogo al servicio del consenso. Pero ¿qué consenso? El de ellos, el de los naipes marcados antes de cortar. Otra especie, más reducida pero no menos nefasta es la de los “filósofos” mediáticos. Entre nosotros, los argentinos (supongo que en nuestra doliente Hispanoamérica o en aquella siempre querida España pasará otro tanto), los focos se concentran en una figura que creció al amparo del poder y que bajo la pose de antisistema, le milita todas las causas a los dueños del mundo: género, aborto, autarquía moral y emancipación nihilista.

De Nimio de Anquín a Alberto Buela

El reconocimiento personal es uno de los modos más profundos de afirmar al otro en la existencia. Quien reconoce al otro, del mismo modo que lo hace el amor, torna verbo el pensamiento que reza: “que bueno que existas”. El reconocimiento es motor motivacional, porque en el fondo y desde nuestra óptica personal, la filosofía tiene que ver con la tarea de partir el pan y no con la gula autocomplaciente. Alberto Buela ha sido muy generoso con nosotros, no solo porque nos ha reconocido en la tarea intelectual sino porque nos alienta a tomar la posta en esta hora de la historia nacional.

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