Artículos de este autor: Fernando Sánchez Dragó

Entre el temor y la esperanza. Fernando Sánchez Dragó

Entre el temor y la esperanza

Entre el temor y la esperanza

Las columnas que desde hace ya varios meses publico en Posmodernia por amable invitación de Juan José Coca son para mí, y espero que también para sus lectores, si los hubiere, un remanso de filosófica paz y sub especie aeterni en el agobiante ajetreo que el látigo de la actualidad impone al columnista, y a todo quisque, en días tan convulsos como los que corren. Hoy, sin embargo, jueves 29 de abril, metido ya de lleno en la recta final de lo que acaso sean, a pesar de su limitación geográfica, las elecciones más importantes de cuantas se han celebrado en nuestro país desde que el Rey Juan Carlos, hoy Emérito, regresó al trono que otras elecciones ‒las del 14 de abril de 1931‒ habían dejado vacante

Omnia vulnerant, ultima necat. Fernando Sánchez Dragó

Omnia vulnerant, ultima necat

Hay días chungos, días borrosos y emborronados, días en los que las flores del mal abren sus pétalos en las cunetas del alma y difunden su ponzoña en todos los rincones de la conciencia. Decía Gil de Biedma, en verso repetido hasta la saciedad de la sociedad, que envejecer y morir es el único argumento de la obra. Si lo segundo es cierto, y lo es, poco importa lo primero.

Dos caras de la misma moneda. Fernando Sánchez Dragó

Dos caras de la misma moneda

A propósito de la extraordinaria exposición virtual de Arte y Ciencia organizada en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid por la Fundación Ercilla y el CSIC. “…el afán de modernizar al bachillerato y de especializar a los bachilleres subvirtió radicalmente la universalidad del humanismo y puso en marcha, a mi juicio, el proceso de deterioro, solapado durante mucho tiempo, pero hoy muy visible, de nuestro actual sistema docente”.

Fukushima: doce horas en el infierno. Fernando Sánchez Dragó

Fukushima: doce horas en el infierno

Durante este mes se conmemora el décimo aniversario del terremoto de Fukushima (Japón). Cuatro meses después del terremoto y veinticuatro horas después de recorrer la zona, Fernando Sánchez Dragó, nos da detenida cuenta de su experiencia, la cual reproducimos a continuación por su interés.

Un país en el diván de Freud. Fernando Sánchez Dragó

Un país en el diván de Freud

Yo no sé de ninguna otra nación, excepto, si acaso, Rusia, que se vuelva hacia sí misma y sobre sí misma se vuelque para ser planteada y entendida como un problema. Sólo los españoles dudan una y otra vez, inasequibles a ese desaliento y contumaces en él, de la propia identidad y de su devenir histórico. Lo estamos viendo. Si tener patria consiste, como dijo Ortega, en considerarse partícipe de un proyecto sugestivo de vida en común o, como añadió José Antonio, en aceptar la integración en una supuesta unidad de destino en lo universal, es evidente que ni lo uno ni lo otro congregan aquí el consenso necesario para que haya quórum.

Gema, de Milena Busquets

Una escritora en busca del tiempo perdido

No soy crítico literario (los detesto), sino lector crítico que busca pepitas de oro en la lectura y se pone muy contento cuando las encuentra, lo que no es frecuente. Por eso hablaré hoy en esta columna de una joya literaria: la novela Gema, de Milena Busquets, que acaba de salir con sello de Anagrama y es, en efecto, a mi falible, pero berroqueño juicio de lector minero, tal y como su título sugiere, una minúscula piedra preciosa en el grisáceo expositor de orfebrería de la actual narrativa española.

Así éramos. Noticia de un cronopio. Fernando Sánchez Dragó

Así éramos. Noticia de un cronopio

Mi libro Volapié (toros y tauromaquia) lleva la siguiente dedicatoria:«A mis dos mejores compañeros de armas taurinas: Ángel Asensio y Manuel Bayo». Los dos han muerto, y no lo hicieron en la plaza. Sólo hablaré hoy, aquí, del segundo. Del otro ya lo hice en los dos primeros volúmenes de mis Memorias (Esos días azules y Galgo corredor).

Elogio de la locura. Fernando Sánchez Dragó

Elogio de la locura

Erasmo de Rotterdam publicó en 1511 esa obra decisiva en la historia del pensamiento y de la literatura. El Quijote, por poner sólo un ejemplo capaz de volver inútiles todos los demás, nunca se habría escrito sin ese ilustre antecedente. Es seguro que Cervantes la leyó. La cultura de nuestro siglo de oro fue erasmista hasta la médula. Marcel Bataillon lo demostró en su monumental Erasmo en España, que yo tuve la fortuna de leer en mis años universitarios no por mérito propio, sino porque me indujeron a ello Rafael Lapesa, Dámaso Alonso y Santiago Montero Díaz, que además de catedráticos eran maestros en la acepción latina de la palabra.

Padre Tao. Fernando Sánchez Dragó

Padre Tao

A ver, a ver… ¿De qué hablo hoy en esta columna, que es la primera del año entrante? Hojeo mi bloc de notas, escrito a mano, como Dios manda, y mi voraz mirada de conspicuo columnista practica el surf sobre los temas que la actualidad, siempre invasiva, me sugiere mientras los amigos de la redacción de Posmodernia insinúan discretamente, como en ellos es costumbre, otros dos asuntos…

Cuento de Navidad. Fernando Sánchez Dragó

Cuento de Navidad

Esta columna aparecerá el 24 de diciembre. ¿Les suena la fecha? La escribo en la víspera, hacia las seis de la tarde, cuando ya las sombras del crepúsculo de un día de temperatura moscovita, se cuelan por mi balcón. Acabo de dejar en mi cuenta de Twitter, poblada ya por casi tantos seguidores como forofos de los merengues caben en el Bernabéu, un picotazo en el que propongo que se traslade al 23 de diciembre la conmemoración del degüello de los Santos Inocentes. El Senado ‒explico‒ acaba de aprobar la Ley Celáa, émula del decreto que promulgó Herodes.

Yo también he bajado la guardia. Fernando Sánchez Dragó

Yo también he bajado la guardia

No permitan que el título de esta columna los muevaN a error. No voy a hablar en ella del Covid (o de la Covid, porque los políticos, los epidemiólogos, los tertuliaSnos, con esemayúscula intercalada, y los sedicentes periodistas nos han armado tal lío con la pandemia y la podemia que ya ni los académicos saben lo que es femenino y masculino). Lo aviso porque eso de «bajar la guardia» se ha convertido en una muletilla ‒por algo rima con Illa‒ que no se les cae de la boca a quienes nos gobiernan, nos adoctrinan, nos ponen el tacataca y nos dan con la palmeta en los nudillos del libre albedrío.

El Silencio. Fernando Sanchez Dragó

El Silencio

Así se llama la última y muy reciente novela de DonDeLillo. Es de este año, aunque su acción transcurre en 2022. La edita Seix Barral. Acabo de leerla. Es domingo. Cinco amigos quedan para cenar en un apartamento de Manhattan. «De pronto», dice la contraportada, «un apagón deja el mundo a oscuras y las conexiones digitales se cortan». Es un relato breve, seco, conciso, de ciento ocho páginas que son otros tantos derechazos ‒o izquierdazos…

Fernando Sánchez Dragó

Entrar dando un portazo

Hoy arranca mi colaboración en Posmodernia. Escribiré una columna cada dos semanas. El tema será libre y la extensión también, sin sobrepasar los límites de lo razonable. Puedo escribir, en teoría, sobre lo que me venga en gana y hacerlo a rienda suelta, sin tironear de las bridas del léxico y de la gramática.

Top